Lo más valioso y perdurable de la obra de Severo es lo literario, no lo teórico: los argumentos, los personajes, el estilo, su reciclaje de ideas y figuras.
Para Enrique Saínz, la razón es una lámpara tenue: solo adentrándose en la oscuridad de la poesía se descifran lo que algunos llaman 'los misterios últimos'.
Es la literatura la que eleva una ciudad de ser una suma de edificios y de personas que viven en ellos, a ser lo que se conoce verdaderamente por una ciudad.
La poesía es un misterio, un misterio que tiene que ver con los ojos y el corazón de la vida, con los oídos y la mente de la vida, y sobre todo con la voz.
Aislado y casi sin mentores, Lezama Lima supo agarrar por el cuello algunos de los rasgos esenciales del orfismo y reformularlos en una prosa extraña, envolvente.