Tomás Sánchez inaugurará nueva muestra en la Galería Marlborough de Nueva York

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Detalle de la pintura ‘Contemplador de convergencias’, de Tomás Sánchez (imagen: Facebook del artista).
Detalle de la pintura ‘Contemplador de convergencias’, de Tomás Sánchez (imagen: Facebook del artista).

El pintor cubano Tomás Sánchez, una de las figuras más destacadas de las artes visuales cubanas del último medio siglo, dejará inaugurada su nueva exposición en la galería Marlborough de Nueva York el próximo jueves 18 de noviembre.

El propio pintor hizo el anuncio a través de su perfil de Facebook, donde precisó que la exposición se titula “Inner Landscape” (“Paisaje interior”) y estará a disposición del público a partir de las 6:00 p.m. Compartió además una imagen de una de las piezas de la muestra, “Light: Oustside, Inside”, de 2021, y que evoca la fuerza de la pintura paisajística que lo ha hecho célebre.

Marlborough es una galería que representa a Sánchez desde 1996. Inaugurada en 1946 en Londres, abrió su sede en Manhattan en 1963, en la esquina entre la calle 57 y la avenida Madison, y en 1971 se mudó a su ubicación actual, el número 545 de la calle 25 West. Tiene además locales de exposición en Madrid, Barcelona, Mónaco y Santiago de Chile.

Si bien hacia 1952 Marlborough vendía obras maestras de finales del siglo XIX, bronces de Edgar Degas, pinturas de Mary Cassatt, Paul Signac, Claude Monet, Camille Pissarro, Alfred Sisley o Auguste Renoir, y dibujos de Constantin Guys y Vincent van Gogh, hacia la década de 1960 hizo varias exposiciones dedicadas al expresionismo y el modernismo alemán, así como muestras individuales de artistas como Kurt Schwitters, Lucian Freud, Barbara Hepworth, Ronald Kitaj, Ben Nicholson, Victor Pasmore, John Piper, Graham Sutherland, Jacques Lipchitz, René Magritte, Max Beckmann, Max Bill, Henri Matisse, Francis Bacon, Henry Moore, Jackson Pollock, o del austríaco Egon Schiele.

Entre los 80 y los 90 y hasta el presente expuso a Stephen Conroy, John Davies, Bill Jacklin, Ken Kiff, Paula Rego, R.B. Kitaj y Dale Chihuly. Además, fue una de las primeras galerías importantes en exhibir arte contemporáneo chino.

Nacido en 1948 en Aguada de Pasajeros, Cienfuegos, Tomás Sánchez estudió en la Academia de Artes Plásticas San Alejandro de La Habana y posteriormente en la Escuela Nacional de Arte. En 1980 ganó el Premio de dibujo Joan Miró, otorgado por la Fundación Miró de Barcelona, y en 1984 el Premio Amelia Peláez de pintura en la Primera Bienal de La Habana.

En 1985 tuvo su primera retrospectiva en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana. Salió de Cuba en 1989 para vivir en México y posteriormente se trasladó al sur de Florida. En las últimas décadas ha expuesto en las principales galerías y bienales del mundo.

En 2003, la editorial de libros de arte Skira publicó una importante monografía sobre su obra, encabezada por un ensayo del escritor y Premio Nobel Gabriel García Márquez y con textos de Edward J. Sullivan. Sánchez actualmente vive y trabaja entre Miami y Costa Rica.

Obras suyas están incluidas en las colecciones de instituciones como el Museo Colección Berardo, de Lisboa, Portugal; Museo Kemper de Arte Contemporáneo de Kansas City, Missouri; el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana; The Toledo Museum of Art, en Toledo, Ohio; el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, México; y la Universidad de Essex, en Inglaterra, entre otras.

De acuerdo con el crítico de arte cubano Gerardo Mosquera: “En sus mejores obras hay una espiritualidad sólo comparable a la paisajística china y japonesa, donde lo que cuenta no es describir, sino la experiencia de comunión del espíritu con la naturaleza, dentro de una filosofía contemplativa y de introspección. Con esto tiene que ver el interés de Sánchez por el pensamiento oriental y su práctica sistemática del yoga. Ambos, junto con el expresionismo, le costaron en 1976 su cátedra y la marginación como artista, hechos que deben haber influido en su cambio gradual hacia el paisaje”.

“Su pintura se vuelve mucho más conceptual y el paisaje, aunque perfectamente verosímil, aparece como una construcción intelectual. Las obras adquieren un aire «lingüístico» y al mismo tiempo de sueños que recuerda de inmediato a Magritte, sin que exista una intertextualidad consciente. Se trata más bien de una curiosa zona de coincidencia desde caminos y propósitos muy diferentes. Esta línea puede conducir la pintura de Tomás Sánchez hacia experiencias de tipo conceptual con el paisaje, un terreno poco explorado, propicio para su visión integradora de la naturaleza y el espíritu”, señaló.

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