La historiadora cubanoamericana Ada Ferrer, ganadora del Premio Pulitzer de Historia en 2022 por Cuba: An American History (Scribner, 2021), rechazó la política hacia Cuba de la actual administración de Estados Unidos, la cual catalogó de “castigo colectivo” durante una charla en el Colegio de México en torno a su celebrada obra historiográfica y memorialística.
“Creo que es una política nefasta, criminal; es castigo colectivo”, dijo sobre el enfoque asumido por el presidente Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, el cual desde inicios de año ha venido a agravar la crisis multidimensional que ya vivía Cuba. “Y los que lo están sufriendo son la gente que siempre lo sufre, que no tiene ni comida, ni corriente, ni agua. El cerco energético ha sido desastroso para Cuba”.
En cambio, sobre el acercamiento bilateral impulsado en diciembre de 2014 por Barack Obama –un acontecimiento que motivo el libro merecedor del Pulitzer–, Ferrer opinó que “era algo muy distinto, era un momento de posibilidad, de esperanza”.
“Y yo no creo que un cambio iba a surgir repentinamente, agregó, “pero creo que lo de Obama era una política de transición gradual y pacífica, y yo pienso que si hubiéramos seguido con eso ahora estaríamos en un lugar muy distinto”.
“Es interesante porque, cuando desmantelaron la política de Obama, lo que dijeron los republicanos y la gente como Rubio fue «la política de Obama no funcionó, no estaba produciendo cambios»; pero la política de Obama […] no llegó a los dos años, en la práctica. Entonces no sabemos lo que hubiera pasado”, subrayó la académica. “La política dura ha estado, más o menos, vigente por 60 [años], y tampoco ha funcionado”.
Durante la mayor parte de su diálogo –sostenido el jueves 15 de octubre– con el también historiador cubano Rafael Rojas, Ferrer recapituló su propia obra investigativa e intelectual, desde sus primeros estudios sobre las guerras de independencia cubanas hasta su más reciente libro, Keeper of My Kin: Memoir of an Immigrant Daughter, una memoria familiar sobre la separación y la migración que por ahora solo existe en inglés.

A una pregunta de Rojas –autor de libros como El árbol de las revoluciones (Turner, 2022)– sobre la recurrencia en este hemisferio de esos procesos de disrupción social y política, la profesora de Princeton explicó su enfoque: “Lo que me interesaba, en cuanto a la revolución, era la experiencia de gente de a pie, cómo se vive la ruptura de día en día, cómo se vive el cambio radical de día en día, [cuáles] son las cosas que no cambian, cómo persisten ciertos rasgos y ciertos patrones sociales, […] cómo surgen nuevas formas de dominación […]; incluso cómo se establece la cronología de una Revolución, cómo se enmarcan el principio y el fin…”.
A propósito de Cuba insurgente: raza, nación y revolución, su primer libro, recordó su primera visita al Archivo Nacional de Cuba, en La Habana, y cómo pronto advirtió que el discurso antirracista de las élites progresistas e incluso revolucionarias del siglo XIX no tenía un correlato exacto en la realidad, sino que era más bien “un argumento”: supuestamente, para entonces –y esto aún lo sostenían los propios historiadores cubanos, y la gente del archivo, a inicios de los noventa del pasado siglo– ya no había “negros y blancos”, sino “cubanos”.
Fue así cómo se dio cuenta de que tenía que tratar el proceso social de la insurgencia, desde abajo, pero también “el surgimiento de un discurso antirracista y cómo funcionó en las propias guerras”. En especifico sobre la última guerra de independencia, Ferrer señaló que fue, ciertamente, “una revolución que el mundo desconocía” y, de hecho, “[una] bastante radical”.
Con respecto a Cuba: An American History, publicado en 2021 –a la vuelta de más de 30 años de investigación en Cuba, España y Estados Unidos–, la historiadora explicó que buscaba que el lector estadounidense “pudiera ver a Cuba de otra manera y que pudiera entender que el poder y la influencia norteamericana no se ejercen en un territorio vacío […], que Cuba tiene una historia profunda, compleja que merece ser conocida”.
“La idea era esa: cambiar la perspectiva y ver la historia de una manera [en que] esté la gente cubana común, y desplazar esa mirada siempre tan norteamericanista”, dijo.
El tramo más personal de la charla lo ocupó Keeper of My Kin, la historia de cómo su madre la sacó de Cuba con diez meses, dejando atrás a un hermano de nueve durante los siguientes 17 años, hasta el éxodo del Mariel. “El libro es una historia de cómo esa decisión, que tomó mi mamá, determinó el destino de todo el mundo en la familia: el de mi hermano, el mío, el de ella”, contó Ferrer, quien insistió en que también investigó como para un libro de historia: “Fui a archivos, consulté archivos de iglesias en Cuba, el Archivo Nacional, […] el Archivo Nacional norteamericano”.
Igualmente, usó entrevistas orales y solicitudes de la Ley de Libertad de Información, aunque, precisó, “la fuente principal fue una nueva: […] los archivos familiares”.
Hacia el final de la sesión, cuestionada sobre la persistencia de “la dictadura” en la isla, Ferrer reflexionó sobre la cronología de la Revolución cubana y cuestionó, específicamente, la fórmula de “67 años de dictadura”…
“Hablar de Cuba en el 59 no es lo mismo que hablar de Cuba en el 80, no es lo mismo que hablar de Cuba en el 90, que hablar de Cuba ahora”, sostuvo. La clave, apuntó, residirían en el hecho de que “poco a poco las maneras de expresar desacuerdo [se] cierran” y el régimen “desarrolla un sistema represivo muy fuerte, que sigue existiendo”.
Al terminar sus cursos, Ferrer suele invitar a sus estudiantes a señalar fechas posibles para determinar ese cierre en el caso cubano; por ejemplo, 1965, con el establecimiento del partido único, o 1970, tras el fracaso de la llamada Zafra de los Diez Millones, pero ella prefiere –como el propio Rafael Rojas y otros historiadores– señalar el hito de la institucionalización del por cubano en 1976, con la Constitución socialista.
Ada Ferrer, nacida en Cuba y criada en Estados Unidos, enseñó en la Universidad de Nueva York entre 1995 y 2024 y es hoy profesora Dayton-Stockton de Historia en la Universidad de Princeton. Además del Pulitzer, Cuba: An American History obtuvo el Premio del Libro del Los Angeles Times en Historia; su primer libro ganó el Premio Berkshire, mientras que Freedom’s Mirror: Cuba and Haiti in the Age of Revolution (2014) obtuvo el Premio Frederick Douglass.

