Carlos Garaicoa presenta ‘Línea rota de horizonte’ en Madrid

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Vista general de la intervención ‘Línea rota de horizonte’ (fotografía tomada de la página de Facebook de Estudio Carlos Garaicoa)

El artista visual cubano Carlos Garaicoa (La Habana, 1967) expone en el Centro de Cultura Contemporánea Condeduque, de Madrid, el site-specific Línea rota de horizonte, un paisaje urbano comprimido; un conjunto de árboles cortados; un bosque de árboles talados; un “cementerio arbolado”, organizado en forma triangular (¿piramidal?). En la punta del triángulo una pieza sobresale: un único árbol de bronce.

Con Línea rota de horizonte fue inaugurado, el pasado 17 de marzo, el festival MadBlue 2021, una iniciativa privada sobre tecnología, innovación y ciencia que sostendrá exposiciones, conferencias y talleres hasta el 22 de abril, aunque la intervención de Garaicoa podrá visitarse hasta el próximo día 26. MadBlue intenta convertir a Madrid en la capital europea de la innovación y la cultura, como parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada en 2015 por los 193 Estados miembros de las Naciones Unidas.

Con la intención de “imaginar” nuevas soluciones a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) (que reemplazan a los Objetivos de Desarrollo del Milenio) propuestos por las Naciones Unidas, el festival intenta responder varias interrogantes: “¿Qué pasaría si cambiamos ciertos elementos? Si intervenimos en los sistemas de una manera imaginativa, ¿qué tipo de futuro podemos crear? ¿Qué pasaría si logramos intervenir de alguna manera la línea lógica del tiempo que nos lleva hacia algunas situaciones que parecen no deseables: cambio climático, pérdida de biodiversidad, problemas asociados a la desigualdad?”, comentó Alberto Marrero, mediador del Laboratorio MadBlue.

Sobre esta base dubitativa, en el número 11 de la calle Conde Duque, donde se encuentra el Centro de Cultura Contemporánea, otrora cuartel militar, Carlos Garaicoa instaló un paisaje de la desolación, donde un árbol de bronce domina un ejército de troncos mutilados. Además del bronce, en la pieza se utiliza madera, hierro y cemento. Línea rota de horizonte convive en el patio del Centro Condeduque con otras dos piezas: El invernadero rojo, del chileno Patrick Hamilton, y Los mares del mundo, del gallego Manolo Paz.

Garaicoa Madrid 2 | Rialta
Vista de ‘Línea rota de horizonte’ (fotografía tomada de la página de Facebook de Estudio Carlos Garaicoa)

Carlos Garaicoa, quien en estos momentos exhibe, además, Ciudad vista desde la mesa de casa, en el SCAD Museum of Art de Georgia, Estados Unidos, plantea que Línea rota de horizonte es un “cementerio arbolado”. Entre 2013 y 2014 el artista cubano llevó a cabo un proyecto similar en Bogotá, con el mismo título, expuesto en el espacio cultural NC-arte.

En Bogotá su material fictivo no eran los cuerpos arbóreos, sino los edificios en ruinas, cuerpos enfermos de las ciudades contemporáneas. Estas metáforas de la reconstrucción a partir de arquitecturas inconclusas, abortadas, son los materiales que Garaicoa utiliza para instalar (otras) ciudades. Ciudades como representaciones de la memoria individual y colectiva. Ciudades como fragmentos de ruinas.

“La obra Línea rota de horizonte narra una vez más mi relación con el espacio urbano. En los últimos tiempos hemos vivido una relación distante y cercana con cuestiones de la naturaleza, con el jardín, con el paisaje. Estos tiempos de encierro nos han llevado a observar mucho más de cerca accidentes que están sucediendo [a nuestro] alrededor”, dijo el artista en el marco del festival MadBlue.

“En una de las caminatas de la ciudad –prosigue Garaicoa– me encontré con uno de los grandes fenómenos de Madrid: estos árboles talados en medio del parque con su rejilla que los aprisionan, con las colillas de cigarros que los rodean. Muchas veces se convierten en grandes ceniceros urbanos. Estamos constantemente viendo esta fragmentación de la naturaleza que supuestamente va a acompañar a la ciudad, casi como un fantasma, como una pequeña tumba de esa naturaleza. Así surge esta idea. Le he querido llamar «cementerio arbolado».”

Un cementerio es la imagen paralela de una ciudad. Es como su espejo. Línea rota de horizonte reflexiona sobre la mutilación indiscriminada de los árboles en las ciudades, específicamente en Madrid, donde Garaicoa reside y trabaja. La instalación subvierte el orden cotidiano en la ciudad y trata de irrumpirlo física y simbólicamente. Crea un paisaje urbano comprimido, y desde él implosiona, como un gesto transfigurador, la propia ciudad.

“Carlos Garaicoa reflexiona habitualmente sobre la ciudad, sus arquitecturas y los sueños latentes basándose en el pasado para hacernos reflexionar sobre el presente y el futuro. Garaicoa crea obras que se caracterizan por un diálogo fundamentado con el genius loci de las ciudades contemporáneas. Para el artista, el examen de las estructuras que fabrican o construyen nuestro entorno resulta crucial, y a nivel conceptual también le preocupan las estructuras lingüísticas, sociales y artísticas sobre las que se «construye» la propiedad social”, se lee en el sitio web de Condeduque.

Línea rota de horizonte es un reflejo, es un diálogo con las estructuras urbanas y su relación con la naturaleza, pero no como contrapartes, sino como un todo; unimembre; como un “cementerio arbolado” donde, si muere una parte, agoniza el todo.

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