La arquitecta mexicana Frida Escobedo lidera la renovación de uno de los pabellones del Met de Nueva York

0
Frida Escobedo. THE NEW YORK TIMES.
Frida Escobedo. THE NEW YORK TIMES.

La mexicana Frida Escobedo es una de las arquitectas de proyección internacional más significativas de la actualidad. En los últimos años, se ha hecho presente en los circuitos más importantes de esta disciplina creativa; y aunque su nombre no resulta ampliamente familiar, ella ha conseguido que su trabajo sea apreciado a nivel global –siendo la arquitectura un ámbito todavía dominado por hombres. El domingo 13 de marzo de 2022, Escobedo volvió a ser noticia: el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (Met), una de las instituciones de su tipo más prestigiosa en el mundo, anunció que esta arquitecta de 42 años de edad, sería la responsable de liderar el proyecto de diseño y construcción de su nuevo Pabellón de Arte Moderno y Contemporáneo.

La selección de Escobedo para tan significativa emprensa no ha dejado indiferente a nadie. Fundamentalmente, después de ser elegida por sobre el resto de las firmas consideradas, otras cuatro de mucha más experiencia y renombre que la de la arquitecta mexicana: Ensamble Studio, Lacaton & Vassal, SO – IL y David Chipperfield Architects. Era imposible, desde luego, que no acaparara titulares su triunfo ante el británico David Chipperfield, uno de los arquitectos especializados en museos más reconocidos internacionalmente, con trabajos notorios como la remodelación de la Royal Academy de Londres y del Neues Museum de Berlín.

Otros motivos que llaman la atención son la juventud de Escobedo, para un campo como la arquitectura, que demanda tanta experiencia; su condición de mujer y de latinoamericana; y el hecho de que la mayoría de sus más destacados diseños han sido estructuras temporales. De estas últimas –que ciertamente le han valido autoridad a Escobedo–, quizás la más conocida es el Serpentine Pavilion, expuesto en 2018 en los jardines de Kensington en Londres; mas despuntan otras construcciones, bastante celebradas por sus colegas, como las emplazadas en la Bienal de Arquitectura de Chicago, en la Trienal de Lisboa, y en el Victoria and Albert Museum de Londres.

La práctica de Escobedo abarca una amplia variedad de escala y medios. Su obra acumula edificios (residenciales y cívicos), proyectos de carácter experimental, esculturas ambientales y diseños de exposiciones; uno de sus propósitos es trabajar en la regeneración de espacios culturales que dinamicen el espacio público.

Nacida en Ciudad de México en 1979, esta mujer cursó una licenciatura en Arquitectura y Urbanismo en la Universidad Iberoamericana de su país, y posteriormente realizó un master en Arte, Diseño y Dominio Público en la Graduate School of Design de la Universidad de Harvard.

Fue en 2006 que resolvió fundar su propio taller, con sede en México, con “un enfoque basado en la idea de que la arquitectura y el diseño representan un medio crucial para plantear preguntas y debatir sobre fenómenos sociales, económicos y políticos”. “Desafiando los límites tradicionales de la disciplina arquitectónica, la producción creativa del taller opera en una amplia gama de escalas, abordando el contexto de cada proyecto y utilizando elementos arquitectónicos como herramientas para la negociación y el consenso”, se destaca en la web oficial del taller.

Entre los trabajos más significativos emprendidos por Escobedo, después de la creación de su firma, sobresalen: la transformación, en 2008, del Hotel Boca China, que durante la década del cincuenta era destino popular en Acapulco para las estrellas de Hollywood; la expansión de La Tallera Siqueiros en Cuernavaca, en 2012, actualmente museo, taller y residencia de artistas, otrora el domicilio del gran muralista mexicano; y la renovación del Pabellón El Eco, en 2010, instalación rediseñada para el Museo Experimental homónimo.

Escobedo ha merecido múltiples reconocimientos que avalan la calidad, inventiva y visión de contemporaneidad de su obra. Entre los más relevantes, vale señalar, en 2016, el recibimiento del premio de Arquitectura Emergente de la revista británica Architectural Review; en 2017, su inclusión en la selección oficial del Emerging Voices de The Architectural League New York; y, en 2019, la distinción de Miembro Internacional del Royal Institute of British Architects. Su estudio, en particular, fue nombrado por la revista DOMUS como una de las “100+ mejores firmas de arquitectura” a escala global.

Valorada en alrededor de 500 millones de dólares, la reforma integral de las salas consagradas al arte de los siglos XX y XXI del Met, constituye un proyecto cardinal. Tal vez esa área temática del museo es la menos resuelta en términos curatoriales, sobre todo por la invalidez del espacio del que disponen actualmente, para acoger una muestra y organizar un recorrido que haga justicia a esos momentos esenciales del devenir de la creación artística internacional. Después de mucho tiempo recaudando fondos para esta renovación, no fue hasta hace muy poco que el Met consiguió materializar el proyecto, gracias a una donación de 125 millones de dólares realizada por el financista Oscar L. Tang y la arqueóloga e Historiadora del arte Agnes Hsu-Tang, cuyos nombres identificarán la sala, como mínimo, por un periodo de cincuenta años.

La relevancia que supone la nueva construcción ha sido corroborada precisamente por Sheena Wagstaff, presidenta de la colección Leonard A. Lauder de Arte Moderno y Contemporáneo del museo, cuando explica que se ha ingresado “en esta emocionante fase de re/imaginación de cómo exhibimos la colección de arte moderno y contemporáneo del Met, pensando en ir más allá de los espacios existentes, que han confinado nuestras ideas hasta la fecha, para hacer posible una interpretación verdaderamente transhistórica y transcultural del arte”. Este es “un importante punto de inflexión en la manera en que podemos hacer relevante, dentro de la profunda historia recogida en las colecciones del Met, 122 años de arte moderno”, recalcó Wagstaff, además de señalar que “Frida será una gran socia para este ambicioso proyecto; anticipo que es un placer trabajar juntas, con nuestros respectivos equipos, para crear un edificio que será la personificación arquitectónica de nuestro tiempo […]”

No puede pasar inadvertida la envergadura que tiene para las mujeres y para la comunidad latina la selección de Escobedo para una empresa de tamaña importancia; más que nada en un momento en que el propio museo ha comunicado su interés por abrazar más abiertamente las problemáticas referidas a la diferencia cultural y de género. El emprendimiento de este proyecto, que es ya el más ambicioso y significativo de la trayectoria de la arquitecta, reportará una mayor visibilización a la contribución social y humanística de los latinoamericanos en Estados Unidos. De cualquier modo, la institución ha subrayado que la elección de la mexicana responde exclusivamente a la excelencia de su carpeta de trabajo. “Es genial que la elección de Frida Escobedo traiga diversidad”, afirmó Daniel H. Weiss, presidente y director ejecutivo del Met, “pero éste no fue un criterio en la elección. Ella es la persona adecuada para diseñar un edificio característico que hable del arte de nuestro tiempo”.

Son varios los ejecutivos de la Institución que han dado crédito a las virtudes del trabajo de Escobedo, y han advertido su idoneidad para la reconceptualización que se han propuesto en el nuevo pabellón. El director del museo neoyorkino, Max Hollein, resaltó que la escogencia de Escobedo responde a que “ejerce la arquitectura como una vía para crear poderosas experiencias espaciales y comunitarias, y [que] ha demostrado destreza y sensibilidad en el uso elegante de los materiales, al tiempo que señala con honestidad los problemas socioeconómicos y ecológicos actuales”. “Frida ha demostrado su vocación por crear salas fascinantes que cuestionen las jerarquías implantadas por nuestra historia […]”, acentuó finalmente.

Jhaelen Hernandez-Eli, director de construcción del Museo, enfatizó que “Frida sabe cómo crear un espacio duradero para el arte y, al mismo tiempo, reconciliar la relación de esta nueva ala con el edificio y el parque ya existentes”, y enfatizó en cómo “su trabajo toma elementos de múltiples narrativas culturales, valora los recursos locales y aborda las desigualdades socioeconómicas y las crisis ambientales que definen nuestra época”.

No es de extrañar que se haga tanto énfasis en la perspectiva creativa de la arquitecta mexicana, pues para el Met resulta trascendental lo estrictamente arquitectónico. Junto a sus nutridas colecciones de artes plásticas –que incluye desde objetos del antiguo Egipto hasta obra de los maestros más importante de la Historia del Arte–, el museo exhibe su propio edificio como un atractivo para el público.

“El Met es uno de los sitios culturales más relevantes a nivel mundial y es un honor para mí haber sido seleccionada para esta histórica reconceptualización arquitectónica”, ha comentado Escobedo. “El Ala Tang representa una oportunidad para dar nueva vida al arte de los siglos XX y XXI del Museo; para celebrar la dinámica que podemos encontrar dentro del arte de diferentes épocas, geografías e ideologías; y para develar nuevos espacios para la autorreflexión y la conexión con los demás. Será un placer trabajar con los equipos del Met en este extraordinario proyecto”.

Colabora con nuestro trabajo
Somos una asociación civil de carácter no lucrativo, que tiene por objeto principal la promoción y fomento educativo, cultural y artístico. En Rialta nos esforzamos por trabajar con el mayor rigor profesional en la gestión, procesamiento, edición y publicación de los contenidos y la información. Todos nuestros contenidos web son de acceso libre y gratuito. Cualquier contribución es muy valiosa para nuestro futuro.
¿Quieres (y puedes) apoyarnos? Da clic aquí.
¿Tienes otras ideas para ayudarnos? Escríbenos al correo [email protected].

Deja un comentario

Escriba su comentario...
Por favor, introduzca su nombre aquí