Para Federico de la Vega
Amanece en Guantánamo la tarde caraqueña.
Mi aquí es allá y mi ahora es ayer.
Lo fue Nueva York, lo es Caracas.
La madeja de avenidas y transversales, y los pulpos que distribuyen el tráfico de las autopistas...
XX
Cabelleras alborotadas atraviesan la plaza.
El viento levanta los vestidos.
Las mujeres llevan un talismán en las manos.
Polvo de ladrillo.
Patios de lluvia.
Los hombres se acodan y esperan.
Todo va poco a poco.
Poro a poro.
Esta tarde es inmensa.
XXV
Tiempo de dejar desnudos los clavos.
Los...
Entre, póngase a la mesa. Coma. De lejos coma.
Mire los ojos de los dos. Una pierna sobre la otra para comer. Enredado
todo. La lengua y la pierna. Nunca todo. La voz dentro del plato. La
lengua en el líquido. El...
Antonio José Correia, poeta memorable
desciende con ensoñado paso por la Calle del Obispo.
La despejada frente absorbe el rocío como la hoja pulposa del Hemerodáctylus.
El sol no existe todavía: lo que deslumbra es su ausencia.
Su inminencia que flota entre el...
mi adicción era cogerle la mano al sentirla resaltaba un cuerpo armado
de distintos rompecabezas cada uno seleccionó los extremos sus partes
podían ser tan pequeñas como el puño o tan grande que ni siquiera podía
abrazarla los pasos se repetían de...
En una época, en un imperio (otomano quizás) jugábamos a borrar de los mapas el escurridizo pedazo de tierra que hoy llamamos Albania.
Desaparecía la estepa, los caldos de la arena. La nación dejaba de mapear. Como el cuerpo helado...
Por GERARDO FERNÁNDEZ FEMe hubiera gustado dibujar las cartas. Por mucho tiempo preferí ser el pintor. Pero al nacer ya estaban sobre mi mesa. Solo quedaba garabatearlas, escribir nombres de húmedos insectos. Mi único dibujo es el de la...
Para Antonio José Ponte
Y al final
nosotros dos
nos hemos acogido a este silencio.
Acoplamos en él.
Que bien lo achacaríamos
–si no fuera a extraviarnos demasiado–
al que habíamos visto
en algunos de nuestra familia.
Esa boca apretada como de un animal,
seca, dura, cómodamente.
Es manso ahora...
Por la costa pasa un avión pequeño
llevando una tela con dibujos
y palabras que no se pueden divisar
contra el viento.
No son poemas, son propagandas,
lemas para la alegría de un domingo
en el mar.
La espuma roza las aves que descienden
y tropiezan.
Es un...