_Traducciones

Bernard-Henri Lévy conversa sobre el siglo de Sartre

La filosofía de Sartre me parece la única filosofía francesa seria del siglo XX que permite equipar y armar a antitotalitarios y consecuentes antiestalinistas de otra manera que no sea mediante una simple protesta moral o un lamento humanista.

Elizabeth Bishop: Recuerdos de Marianne Moore

Compartimos fragmentos del ensayo donde Bishop, que inició su carrera literaria bajo la benévola tutela de Moore, nos presenta una compleja imagen de su idiosincrásica mentora.

Saul Bellow se entrevista a sí mismo

En esta autoentrevista, el autor de 'Herzog' reflexiona sobre Academia y literatura, amistad entre escritores o las libertades individuales vinculadas a las responsabilidades sociales.

Jacques Rancière entrevistado sobre ‘Los viajes del arte’

Rancière conversa sobre formalismo y realismo socialista, lo problemático del término Modernidad, el arte comunista o los trabajos de Doris Salcedo o Tania Bruguera.

Pierre Darmon: “Picadas y rostros”

Presentamos un texto sobre viruela, aristocracia y literatura en la tradición francesa a cargo del historiador médico Pierre Darmon (1939).

Cyril Connolly: James Joyce

El legendario Joyce, ciego pero paciente, pomposo, frío, fácilmente ofendido, inaccesible, esperando que le hablaran, con una extraña mezcla sacerdotal de dignidad ofendida, debilidad y poder intelectual.

Introducción a ‘Hugh Selwyn Mauberley’

Néstor Díaz de Villegas traduce un poema donde Ezra Pound juega con la ebúrnea cheancia de la cultura finisecular angloamericana.

Masha Gessen: “Historias de una vida”

Los regímenes totalitarios se proponen acabar con la posibilidad de elegir, pero lo que hacen los aspirantes a autócratas es prometer que nos librarán de la necesidad de elegir.

James Wood: Lo que Chéjov quería decir cuando hablaba de la “vida”

Observar a un personaje de Chéjov es como observar a quien despierta de un sueño y, medio dormido aún, comienza a decir cosas raras.

Lyn Hejinian:“Una pausa, una rosa, algo en el papel”

“Todo es cuestión de sueño”, dice Cocteau, pero olvida al tiburón, que no lo hace. La angustia está vigilante.

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