Como un cartógrafo alucinado por el esplendor de la Vulgata, Leon Bloy erige en su diario una complejísima urdimbre de relaciones, una densa malla de signos.
Lo más valioso y perdurable de la obra de Severo es lo literario, no lo teórico: los argumentos, los personajes, el estilo, su reciclaje de ideas y figuras.
En uno de sus mejores ensayos, Susan Sontag sostiene que “en la literatura japonesa la llamada novela del yo, la narración sobre todo autobiográfica,...