Joseph Brodsky, un hombre sacado de su cauce por un poder político ignominioso, no pierde, durante el transcurso de un tiempo que todo lo malogra, sino que gana lo que produce después, durante el exilio.
En el aniversario veintiséis de la muerte del poeta Joseph Brodsky, Ernesto Hernández Busto traduce del ruso y comenta su extenso poema “Discurso sobre la leche derramada”.