En tiempos como los actuales, en los que la gente descree de la eficacia y legitimidad de la democracia liberal, la promesa schmittiana resuena con vigor amenazante.
El país que queremos lograr solo va a ser posible si tú y yo nos sentamos a hablar en un cuarto blanco con una mesa, y podemos defender posiciones diferentes.
La poesía y el poder no se encuentran en ningún punto; el poder estructura y la poesía desmonta. La poesía se expande a través de los tiempos y de los lenguajes.
La diasporización ofrece no tener que escoger entre La Habana o Miami, Patria o Muerte y todos esos extremos desde los que se demanda la sangre propia y la ajena.
El artista visual cubano Hamlet Lavastida ha sido el segundo invitado a los predios del Facebook Live para compartir con seguidores e interesados sus...