La 34ª Bienal de São Paulo exhibirá obras de la cubana Belkis Ayón

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‘La cena’, 1988; Belkis Ayón. (Fotografía: José A. Figueroa. Cortesía de Belkis Ayón Estate)
‘La cena’, 1988; Belkis Ayón. (Fotografía: José A. Figueroa. Cortesía de Belkis Ayón Estate)

Por primera vez, obras de la cubana Belkis Ayón (La Habana, 1967-1999) formarán parte de la Bienal de São Paulo. La cita, en su 34ª edición, se inaugurará el venidero 4 de septiembre y culminará el 5 de diciembre de 2021. La Bienal paulista, una de las más prestigiosas del mundo e indiscutible referente del arte en nuestro continente, reunirá a 91 artistas de 39 nacionalidades.

Según informó a Rialta Noticias el Estate de Belkis Ayón, se incluirán 16 piezas de la artista en una muestra colectiva que acogerá el Pabellón Ciccillo Matarazzo, en el Parque del Ibirapuera. Se trata de 14 grabados, uno de ellos de gran formato, y dos matrices, también de gran formato. Entre ellos, La cena (1988), La sentencia (1993) y Sikán (1993).

Ayón trazó en pocos años “un camino renovador para el grabado latinoamericano”, enunció el Estate. “Su peculiar discurso estético, cimentado en las tradiciones de la cultura Abakuá, el sobresaliente dominio de la técnica de la colografía y su prolífero quehacer como pedagoga, la convirtieron en una de las más prominentes figuras del arte cubano del siglo XX”.

La creadora estudió en la Academia de San Alejandro de La Habana y en la Universidad de las Artes de Cuba, otrora Instituto Superior de Arte, entre 1986 y 1991. Su carrera artística se desarrolló sobre todo en la década de los noventas, hasta que el 11 de septiembre de 1999 fue interrumpida por el suicidio, a sus 32 años.

Uno de sus mayores esfuerzos creativos consistió en la investigación y reelaboración/resignificación de los mitos relacionados con la Sociedad Secreta Abakuá. Ayón privilegió la entidad de Sikán, una princesa que, según la tradición ñáñiga, fue a buscar agua al río y capturó, inadvertidamente, al rey Obón Tenzé, reencarnado en pez que garantizaba la prosperidad de su pueblo. La princesa fue sacrificada, en vano, con la intención de que el secreto pasara a los hombres y no desapareciera.

La producción de Belkis Ayón gira en torno a la presencia de un secreto velado por múltiples signos de silencio y oscuridad”, se lee en la nota curatorial publicada en el sitio web de la Bienal. “Con el tiempo, Ayón no sólo adoptó la colografía como su lenguaje principal, sino que la llevó a límites inesperados, trabajando a gran escala y desarrollando elaboradas combinaciones de colores y texturas luego matizadas con combinaciones de blanco, negro y gris. Al mismo tiempo, adoptó elementos de la cultura Abakuá como metáfora recurrente de sus obras, que dio forma a entidades generalmente descritas sólo con palabras”.

En una entrevista audiovisual concedida en 1999 a la curadora suiza Inés Anselmi, Ayón declaró su condición de artista posmoderna. Su cosmos narrativo, con un proemio fundamental en su lectura de El Monte (1954) de Lydia Cabrera, asume el intertexto religioso como herramienta para entrelazarlo con (otros) órdenes tanto sociales como políticos; para calarlos intersticialmente.

Asimismo, la artista explicaba en un manuscrito de 1993: “A pesar de que mi obra trata un tema tan específico como las creencias, ritos y mitos de la Sociedad Secreta Abakuá, no significa que sea dedicada únicamente a este sector de la población que profesa y practica esta fe. Me interesa sobre todo el cuestionamiento de lo humano, ese sentimiento fugaz, lo espiritual. Por ello puede ser apreciada por un público universal, aunque es muy difícil escapar de la impresión, las formas, de la imagen a primera vista”.

Durante la 34ª Bienal de São Paulo se podrá ver a la princesa Sikán como una suerte de alter ego de Belkis Ayón, como si se desencarnara en su propio reflejo.

La exposición colectiva que ocupará todo el Pabellón Ciccillo Matrazzo a partir de septiembre simultaneará con decenas de muestras individuales en instituciones asociadas de São Paulo.

Dicha exhibición tiene como antecedente la titulada Faz Escuro mas eu canto (Está oscuro, pero yo canto), que comenzó su devenir en febrero de 2020 y se ha desarrollado tanto física como virtualmente.

Con la intención de reflejar una “poética del ensayo abierto y la relación” –nociones que guían su configuración general–, la Bienal paulista, fundada en 1951, cuenta con un equipo curatorial integrado por Jacopo Crivelli Visconti, Paulo Miyada, Carla Zaccagnini, Francesco Stocchi y Ruth Estévez, quienes al inaugurarse el evento darán continuidad a un programa de trabajo iniciado hace más de un año.

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Edgar Ariel Leyva González (Holguín, Cuba, 1994). Periodista, investigador y crítico de arte. Máster en Estudios Teóricos de la Danza (2020) en la Universidad de las Artes de Cuba (ISA) y Licenciado en Periodismo (2018) en la Universidad de Holguín. Es egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Actualmente investiga sobre la configuración de la estética poscrítica en Cuba. Forma parte del Staff de Rialta.

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