En muchos años afuera Carlos no ha podido sacarse Cuba de adentro. No lo va a hacer. No tiene que hacerlo. Si lo hace, ¿de qué escribe? Y si no escribe, ¿cómo sobrevive? Y si no está al límite, pues no está.
Iván de la Nuez es pieza incómoda para la gerencia esclerótica del país que dejó atrás y para los que desde el extranjero prefieren que nada cambie en la isla.