Para George Steiner, que no suele carecer de entusiasmo, el virtuosismo políglota de escritores como Borges, Beckett y Nabokov es un rasgo absolutamente esencial...
Hay siempre en el pensamiento de Cioran, una innegable exultación, un goce salvaje, un éxtasis perpetuo que convierte la lectura en lo contrario del desaliento.