Yaimel López: “No trabajo por modas. Quizá ahí radica mi conflicto con la industria de la ilustración contemporánea”

Continuamos una serie de entrevistas (+imágenes) que busca informar sobre quiénes son los actores de la ilustración y el diseño cubano contemporáneos.

0
Yaimel López
Yaimel López

El artista gráfico cubano Yaimel López (La Habana, 1983) es uno de los más destacados de su generación. Se graduó del Instituto Superior de Diseño (ISDi) y actualmente reside en la ciudad canadiense de Vancouver. Ha recorrido de manera enfática el humorismo gráfico y el diseño editorial, además de la ilustración. Yaimel es un agrimensor de esa tierra exuberante que es el dibujo. El dibujo y la ilustración son sus dos grandes pasiones. El cartel que me llevó a querer conocerlo se llama El animal. Es un cuerpo de hombre con cabeza de león. Es un animal que se hace una selfie. “Lo quiero muchísimo”, me dice, cuando le pregunto por este cartel. Él sólo quiere, confiesa, “jugar un poco con la imagen”. Veamos qué más me contó.

Edgar Ariel

Yaimel, naciste en el municipio habanero de 10 de Octubre. Cuéntame, a grandes rasgos, ¿cómo fue tu recorrido hasta llegar al ISDi, y cómo ha sido hasta hoy?

Sí, yo nací en 10 de Octubre, específicamente en el límite, entre Lawton y Luyanó. Ahí viví hasta los seis años, luego me fui con mis padres a vivir al municipio Boyeros, a un pueblo que se llama Calabazar. Tuve una infancia casi perfecta. Aunque fue en los años noventa, un momento de mucha carencia material, quizás ayudó el hecho de vivir en un pueblo de la periferia y tener una vida semirural. Yo pasaba todo el tiempo jugando con mis amigos en la calle. “Mataperreábamos”, como se dice, a toda hora. Teníamos una dinámica lúdica muy activa. Éramos un grupo de niños grandísimo. Jugábamos de todo: chivichana, voleibol, fútbol, básquetbol… Fue una infancia muy feliz. Fuimos niños de verdad.

Cuando tenía dieciséis años me mudé con mis padres, esta vez al municipio Arroyo Naranjo. Ahí viví hasta que me fui a Vancouver. Algo interesante fue que cuando estaba en la secundaria me debatía entre ir a estudiar a la Lenin [Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas] o ir a los Camilitos [Escuela Militar Camilo Cienfuegos], no porque tuviese una vocación militar, sino sencillamente porque esa escuela era la segunda mejor después de la Lenin. Pensé que en los Camilitos no había que estudiar tanto. Cuando entré me di cuenta de que tenía que estudiar cantidad. Eso me ayudó muchísimo.

lustración de Yaimel López.
Cartel de Yaimel López.

En los Camilitos estuve dos años, décimo y onceno. Me cansé de aquello. Me dije: “Yo no puedo seguir aquí. No voy a ser militar. No tiene sentido que siga aquí”. Me fui a un preuniversitario en el campo para alcanzar el duodécimo grado. Al terminar me quedé sin carrera y tuve que ir dos años al Servicio Militar. Después me fui un año a trabajar a una fábrica. Apareció la posibilidad de hacer las pruebas de ingreso en el Instituto Politécnico de Diseño Industrial (IPDI), que estaba adjunto al ISDi. Cursé dos años ahí. Luego hice las pruebas para el “Superior”, como se llamaba al ISDi. Estuve cinco años estudiando diseño gráfico.

Yo entré al ISDi relativamente viejo. Lo normal es que la gente entre con 19 años y se gradúe con 23. En mi caso empecé con 22 y ya tenía muy claro lo que quería. Cuando estudiaba había asignaturas a las que no les hacía mucho caso. Sabía que no tenían mucho que ver con mis intereses. Tenía muy claro qué quería recibir del ISDi. Tenía muy definida mi necesidad de comunicarme a través de la ilustración. Me enfoqué mucho en eso. Estudiaba mucho por mi cuenta antes de llegar al tercer año, que es cuando se imparte la asignatura. Por entonces ya era parte del colectivo de humoristas gráficos jóvenes que publicábamos en La Calle del Medio. Pero como ilustrador estaba intentando buscar mi camino.

Cuando terminé la universidad me fui a trabajar a Gente Nueva como ilustrador y diseñador gráfico. Ese trabajo me apasionaba. Con ese conocimiento acumulado me fui a Vancouver. Sigo trabajando como artista y como ilustrador. El acercamiento que se tiene en Vancouver a la ilustración es muy distinto del que tenemos en Cuba, pero básicamente he seguido haciendo lo mismo. Siento que mi carrera ha evolucionado muchísimo.

Ilustración de Yaimel López.
Ilustración de Yaimel López.

¿Cómo has logrado insertarte de manera tan enfática en el circuito más representativo del arte vancuverita?

Eso ha sido bastante sorpresivo. A pesar del poco tiempo que llevo en la ciudad, dos años y un poco, lo cierto es que mi trabajo ha encontrado espacios aquí. Desde que llegué me vinculé a instituciones como el Vancouver Latin American Cultural Centre, una organización pequeña pero que trabaja y potencia a artistas latinos. He estado bastante activo en la promoción de mi trabajo de forma consciente. Me ha favorecido la combinación de muchos factores. Ha sido sorpresivo porque normalmente toma un poco más de tiempo antes de comenzar a encontrar un nicho en la escena artística de una ciudad.

En una entrevista anterior que te realicé a propósito de la inclusión de una veintena de tus dibujos en la exposición Vancouver Special: Disorientations and Echo, aseguraste: “Dibujar forma parte de las cosas a las que más importancia les doy en mi vida cotidiana, y por ende es quizás la manera que mejor me define como artista”. ¿El dibujo es una práctica con la que siempre te has sentido identificado?

Ilustración de Yaimel López.
Ilustración de Yaimel López.

Sí. Ilustrar me apasiona, quizá por mi formación como diseñador gráfico y por la tremenda influencia del humorismo gráfico. Siento que necesito contar historias cuando dibujo. La ilustración me permite interpretar un texto, un concepto de una manera muy propia. Dibujar, por alguna razón, siento que está muy vinculado a la ilustración. Para mí los ilustradores son dibujantes, aun cuando no dibujen. Pero siento que el dibujo forma una parte intrínseca de la profesión de ilustrador. Ilustrar es algo que me apasiona y disfruto muchísimo.

Te han catalogado como “un indispensable de la ilustración cubana contemporánea”. ¿A qué crees que se debe?

Siento que he trabajado con mucha responsabilidad y he tenido la suerte –lo digo de todo corazón– de estar rodeado de excelentes artistas que me han ayudado tremendamente. De alguna manera, cuando uno está rodeado de gente talentosa eso beneficia. Con que la gente entienda y sienta que lo hago con responsabilidad para mí es suficiente.

Ilustración de Yaimel López.
Ilustración de Yaimel López.

Necesitas “que cada trabajo alcance al menos la barrera del decoro”. ¿Dónde radica esa barrera?

La barrera del decoro radica mucho en que la honestidad de lo que haces llegue a los demás. He pensado mucho en eso. La calidad tiene más que ver con la honestidad que uno pone en el trabajo, lo que facilita que la comunicación sea efectiva. He sido muy honesto con lo que hago. No trabajo por modas, por tendencias. Quizá ahí radica muchas veces mi conflicto con la industria de la ilustración contemporánea. Muchas veces siento que la ilustración contemporánea tiene mucho más que ver con las modas que con esa voz más personal del artista. Siempre he intentado defender esa parte, mi necesidad de comunicar de una forma mucho más honesta: siendo yo mismo. Eso hace que la obra tenga decoro.

Ahora recuerdo aquel cartel, El animal. Un león. Una selfie. Tres ratas. Este cartel tuvo mucha visibilidad. ¿Cómo lo recuerdas?

Es un cartel que quiero mucho. Lo tengo atesorado como parte de ese núcleo de obras que uno quiere siempre. Creo que ese cartel formó parte de la última exposición colectiva en la que participé estando en Cuba. Realmente le tengo mucho cariño. Me trajo mucha alegría. Lo quiero muchísimo.

Ilustración de Yaimel López.
Cartel de Yaimel López.

Como diseñador e ilustrador has explorado desde el grafismo más tradicional hasta prácticas más experimentales donde predomina el conceptualismo. En estos momentos, ¿qué proyectos te encuentras desarrollando?

Ahora mismo estoy trabajando en proyectos personales. También estoy intentando encontrar algunos espacios para ilustrar. Quiero encontrar espacios quizá más experimentales, que nos sean tan convencionales, para poder hacer, de alguna manera, lo que quiera. Sé que es más difícil, pero es mi aspiración. Estoy muy enfocado en eso. Esperemos que todo salga bien y que pueda ilustrar de la manera que quiero en los espacios más alternativos para poder jugar un poco con la imagen.

Colabora con nuestro trabajo
Somos una asociación civil de carácter no lucrativo, que tiene por objeto principal la promoción y fomento educativo, cultural y artístico. En Rialta nos esforzamos por trabajar con el mayor rigor profesional en la gestión, procesamiento, edición y publicación de los contenidos y la información. Todos nuestros contenidos web son de acceso libre y gratuito. Cualquier contribución es muy valiosa para nuestro futuro.
¿Quieres (y puedes) apoyarnos? Da clic aquí.
¿Tienes otras ideas para ayudarnos? Escríbenos al correo [email protected].

Deja un comentario

Escriba su comentario...
Por favor, introduzca su nombre aquí