Annick Woungly-Massaga: “Un cartel es un grito en la pared”

Continuamos una serie de entrevistas (+imágenes) que busca informar sobre quiénes son los actores de la ilustración y el diseño cubano contemporáneos.

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Annick Woungly-Massaga

La diseñadora cubana Annick Woungly-Massaga (La Habana, 1984) vive en la parte francesa de Suiza. Vive en el macizo de Jura, al norte de los Alpes, cerca de las fronteras con Francia y Alemania. Como en Heidi, el relato de la escritora suiza Johanna Spyri, su suegro cría cabras y baja ocasionalmente a la ciudad. Estudió en el Instituto Superior de Diseño (ISDi) de La Habana, de donde se graduó en 2007. Luego, en 2010, junto a su hermana gemela Yannick, también diseñadora, se mudó a Suiza. Desde entonces, su grafismo se ha desplazado desde la identidad visual para una agencia de diseño, hasta la concepción gráfica de álbumes musicales; desde el diseño de empaques para especialidades suizas de confitería, hasta la realización de campañas gráficas en contra de la violencia machista en Suiza. Aun así, ha tenido tiempo y energías para crear espacios dedicados a la promoción y fomento del diseño gráfico cubano. Desde 2013 hasta 2019, junto a su hermana, desarrolló el proyecto Geo-gráficas, que buscaba “divulgar y valorizar el buen diseño cubano”.  Esta iniciativa dio paso a la fundación, en ese mismo año, de la plataforma Diseñadores Cubanos por el Mundo (DCPM), “un proyecto para diseñadores felices”. Si tuviera que nombrar una forma geométrica para el mapa del diseño gráfico cubano actual, Annick elegiría un fractal.

Edgar Ariel

Annick, ¿por qué cuando alguien pregunta por tus orígenes y tu amigo, el también diseñador cubano Yorlán Cabezas, está cerca, dice: “¿Annick? Ay mijo, eso es un coctelito”?

Yorlán encontró una metáfora en la cual me reconozco. Se refiere a ese encuentro intercultural que engendró mi identidad mestiza. Por parte de mi madre está la ascendencia española que compartimos tantos cubanos, y por la otra mis abuelos: una francesa y un camerunés.

Cubalibre Woungly 01 | Rialta
‘Cubalibre’, 2015. Cartel reversible.

Aunque resides en Suiza y cuentas con tres nacionalidades oficiales (cubana, francesa y suiza) enfocas parte de tu trabajo en la visibilización del diseño cubano contemporáneo (no sólo el que se realiza dentro de Cuba). ¿Por qué?

Me lo pregunto yo misma de vez en cuando. Vivo en una ciudad ubicada en el macizo del Jura –la era Jurásica toma su nombre de este macizo–, no lejos de las fronteras con Francia y Alemania. Mi suegro es un terrateniente huraño que se dedica a la cría de cabras, vive en un chalet en la montaña y baja raramente a la ciudad. Como en Heidi

¿Heidi? ¿El libro de Johanna Spyri?

Sí, así mismo, como en Heidi. No es difícil suponer que por los alrededores no abundan los cubanos. Así, el trabajo de visibilizar el diseño cubano se convierte en una manera de conservar el contacto con la cultura en la que crecí. Pero coincido en que, a medida que pasa el tiempo, Cuba me va quedando más lejos.

FINi 2018 fronteras annick woungly | Rialta
Cartel ‘Fronteras’, Mención Honorífica en el Festival Internacional de la Imagen, México, 2018.

Tengo entendido que tu padre es traductor y tu madre médica veterinaria, sin embargo, tu abuela fue modista en el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos. ¿Es así?

Sí.

¿Quizá esta relación desde niña con el cine haya influido en tu aprehensión de la cartelística cubana?

Sin dudas, aunque siempre consideré la cartelística cubana como un movimiento que ya tenía sus representantes, más que como una disciplina en la cual encauzar mi propia trayectoria. En el ISDi, aunque podía percibir ese hervor que desprendían aquellos ilustradores que se dedicaban a diseñar carteles, y me encantaba su “ilustración y descarga”, como le decíamos en aquel entonces, yo tenía otro temperamento, otra manera de sentir y expresarme.

Ya habían suscitado mi interés los cartelistas y tipógrafos suizo-alemanes, el estilo tipográfico internacional, su racionalidad y funcionalidad. En esa época participé en un único certamen, el tradicional concurso de carteles de la Muestra Joven del ICAIC, con un cartel totalmente desprovisto de atractivo visual que, sin embargo, convenció al jurado: me otorgaron el tercer premio.

Pasaron años antes de que volviera a hacer cartel. No fue hasta 2018 que me decidí a participar en una Bienal. Participé en la de México, esta vez con un cartel sin imagen, un cartel tipográfico. Obtuve la medalla de bronce.

mx 2018 woungly 2 | Rialta
Cartel ‘Nadie debe morir por una declaración de amor’

Annick, vayamos al principio, ¿qué te llevó a estudiar diseño?

Una serendipia. Supe que existía la carrera de diseño sólo unos meses antes de tener que elegir una profesión. Aún no podía darme cuenta de todas las posibilidades que ofrecía, pero me pareció que constituía una mixtura creativa de las materias que me apasionaban.

Te graduaste del ISDi en 2007, ¿pudieras comentarme cómo valoras la enseñanza del diseño gráfico en la academia cubana?

Es una enseñanza sólida y de calidad, impartida por profesores entregados e inspiradores en su mayoría. El programa del ISDi es muy amplio –lo cual no es de extrañar, al ser la única escuela del país– y posibilita experimentar numerosos campos antes de decidir a cuál dedicarse. Pienso que para Cuba esta perspectiva abarcadora funciona (en definitiva, el objetivo del ISDi es formar profesionales para el contexto nacional), aunque en otras circunstancias pudiera inquietar la cuestión del aprovechamiento del tiempo y los recursos, ya que, finalmente, uno recibe mucha información que en la práctica no utilizará, y se le prolongan los estudios.

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De la serie ‘El cartel cubano en los tiempos del coronavirus’

Fuiste docente en dicha academia. A partir de tu experiencia como diseñadora en Suiza, ¿cuáles son las principales ventajas y deficiencias que trae consigo estudiar diseño gráfico en Cuba?

Haber conocido en el ISDi referentes como la Bauhaus, estilo tipográfico internacional o la Helvética, posibilitó que, llegada a Suiza, dispusiera de códigos y referencias comunes con mis nuevos colegas. El bagaje que aporta la óptica abarcadora de nuestra academia permitió que pudiera asumir proyectos en varios sectores.

Las deficiencias que tuve que compensar están relacionadas con las condiciones materiales, a las cuales el diseño está profundamente supeditado. En la preparación que recibí en Cuba estaba constantemente en confrontación con el requisito de tener que adaptar los diseños a las carencias y aplicar el método del “más con menos”. Por eso constituyó un desafío aprender a servirme de los materiales de alta calidad y la tecnología de punta, e imaginar soluciones para las posibilidades infinitas que se abrían ante mí.

Por último, añadiría que, en un contexto excluyente como el cubano, es legítimo preguntarse en qué medida la descalificación de posturas alternativas que se practica en los sectores de la educación y la cultura provoca el estrechamiento del espectro del futuro diseñador, una profesión que se nutre de la curiosidad, de la apertura, del flujo intenso y constante de influencias variadas.

Annick Rejaula Chiong 3 Premio 5ta muestra | Rialta
Cartel para el documental Re-Jau-La de Hoari Chiong (una reflexión sobre el estado de La Habana a través de las consideraciones de un herrero acerca de las rejas en la capital). Premiado en la 5ta Muestra Joven del ICAIC, 2005.

Aunque desarrollaste tu servicio social en el semanario Granma Internacional, luego tu trabajo ha tenido una marcada disposición hacia “lo independiente”. ¿Qué podemos entender por diseño independiente y qué ventajas trae consigo esta postura?

Un diseño independiente puede entenderse desde dos ángulos. Uno es el de la ausencia de encargo: proyectos iniciados por motivación propia, que permiten satisfacer inquietudes creativas personales. Por la autonomía que proporcionan, encierran un gran potencial expresivo. Al no estar delimitados por un presupuesto, permiten extender el alcance y la cantidad de trabajo sin ejercer presión sobre el contenido.

El otro ángulo es el de la tipología de empresa. Una agencia o diseñador independiente tendrá un mayor margen de maniobra para elegir su filosofía, incluso para seleccionar sus clientes o la tipología de los proyectos a los que se quiere dedicar.

Desde 2013 hasta 2019, junto a tu hermana Yannick, desarrollaste el proyecto Geo-gráficas, que buscaba “divulgar y valorizar el buen diseño cubano”. ¿Bajo qué necesidades fundaron esta iniciativa?

Nos interesaba obtener una visión de conjunto del trabajo de los diseñadores cubanos, saber cómo les había ido a nuestros colegas que, como nosotras, habían emigrado, y ver cómo se manifestaba un mismo legado académico en horizontes diversos. Contribuir a la desdramatización del fenómeno de la emigración fue otro de los beneficios.

AW COVID19 Lucia Raul Martinez | Rialta
De la serie ‘El cartel cubano en los tiempos del coronavirus’

Geo-gráficas dio paso a la plataforma Diseñadores Cubanos por el Mundo. ¿Por qué DCPM es “un proyecto para diseñadores felices”?

Nuestro proyecto invita a compartir más y competir menos. Podemos entender que no sea la fórmula de todo el mundo, pero a nosotras nos hace felices. Esa es la filosofía que inspira nuestro proyecto.

Annick, tu trabajo gráfico va desde la identidad visual para una agencia de diseño, hasta la concepción gráfica de álbumes musicales; desde el diseño de empaques para especialidades suizas de confitería, hasta la realización de campañas gráficas en contra de la violencia machista en Suiza. ¿Pudieras comentarme cómo relacionas todas estas vertientes en tu grafismo?

Explorar proyectos variados es una necesidad para mí. Esto presupone un reto, obligándome a adaptar el tono o el estilo de mi grafismo, y no está exento de cierta dosis de ansiedad. Pero es más fuerte la curiosidad de experimentar cada vez cosas nuevas.

Now Annick Woungly Carteles por el futuro now or never | Rialta
Versión a partir del cartel original de Rostgaard para la película ‘Now!’

A partir de los sucesos del 27N en La Habana realizaste un cartel que recontextualiza el famoso cartel de Rostgaard sobre la película Now! ¿Pudieras hablarme sobre tu versión de este cartel?

Se dice que un cartel es un grito en la pared. Entonces Now! es un grito dentro de un grito. Luego de haber retratado a través de Now! la pandemia y la urgencia climática, esta es mi tercera interpretación. Pisando los peldaños del pesar, de la angustia hasta la desesperación, el cartel añade una segunda lectura, esta vez de dimensión racial, que completa el mensaje de apoyo a los reclamos del Movimiento San Isidro.

Now MSI | Rialta
Versión a partir del cartel original de Rostgaard

Actualmente se exhibe en la galería Saúl Yelín de la Casa del Festival de Cine de La Habana la muestra Carteles cubanos vs. Covid-19, una muestra que hace casi un año coordinas. ¿Por qué decidiste lanzar esta convocatoria?

Contrariamente a lo que pudiera pensarse en el caso de una exposición colectiva, los carteles no se originaron a partir de una convocatoria. Las primeras obras fueron surgiendo espontáneamente, y luego se produjo una dinámica interesantísima, porque cada día descubríamos nuevas interpretaciones de carteles cubanos que los diseñadores iban publicando en las redes sociales.

Annick, ¿cuál es tu posición con respecto al diseño cubano contemporáneo?

Del diseño gráfico cubano suele resaltarse la autenticidad que llevan en sí el cartelismo y la serigrafía, y del diseño industrial el ingenio para contornear dificultades logísticas y optimizar recursos a través del uso de materiales alternativos o reciclados. Estas particularidades constituyen, sin duda, rasgos atractivos. Sin embargo, en lo personal, una manifestación cultural, del país que sea, que se derive de una coyuntura difícil, física o subjetiva, para sus ciudadanos, o de una exclusión del progreso, sólo me resulta atractiva cuando se circunscribe en un período determinado. No logro disfrutarla cuando sé que lo que estoy mirando es producto de una carencia permanente o crónica.

DC Coronavirus AW 2 | Rialta
Viñeta para la recopilación de obras de diseñadores cubanos en respuesta al coronavirus

Desde Suiza, ¿cómo observas ese mapa gráfico de los diseñadores cubanos?

Si tuviera que nombrar una forma geométrica para el mapa del diseño gráfico cubano actual, elegiría un fractal. Con su morfología fragmentada, similar a todas las escalas, representa la estructura descentralizada y organizada en circuitos cortos que, a mi entender, ha ido adoptando el gremio. Tengo la impresión de que hace unos años el panorama estaba organizado de manera más concéntrica, que la mayoría de las exposiciones juntaban menos integrantes y giraban en torno a los más célebres exponentes de la gráfica cubana.

En el escenario actual, las manifestaciones son más diversas, organizadas desde distintos focos, con mensajes orientados hacia el exterior del gremio, a modo de verdaderas campañas colectivas de acción social. La exposición de tema ambientalista Cartelistas cubanos por el futuro, financiada por los propios diseñadores y convocada por Miguel Monkc, reunió casi treinta participantes. Carteles cubanos vs. Covid-19 incluyó a diseñadores que no acostumbramos a ver en las galerías. El proyecto Carteles por la libertad, por su parte, acogió la corriente gráfica surgida a raíz de los sucesos del 27N.

ICAIC Carteles AW Plaf final | Rialta
De la serie ‘El cartel cubano en los tiempos del coronavirus’

¿En qué proyectos trabajas actualmente? ¿Cuáles son los proyectos futuros?

Por el momento, sin tiempo para emprender proyectos personales, me dedico a satisfacer demandas externas, junto a mi hermana, en el marco de nuestra agencia ANNICK & YANNICK. A principios del año pasado ganamos la licitación de una fundación donde competían cinco agencias, y actualmente estamos trabajando en otras dos convocatorias a las cuales fuimos invitadas. Recientemente se nos pidió idear y coordinar acciones para dinamizar el entorno de la comunicación visual a escala regional. Darles forma a esos proyectos nos ocupará en los próximos meses.

¿Se pudiera llevar todo lo que me has dicho a un cartel? ¿Eso sería posible?

Supongo que sí, pero yo soy incapaz de hacerlo.

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1 comentario

  1. Interesante el acercamiento a la labor de Annnick, tanto fuera como dentro de Cuba. Como diseñador graduado del ISDI (2004), recuerdo que una máxima era poder medir el impacto del mensaje, si no, sería lanzar un mensaje al espacio y nunca saber si fue recibido y cómo fue recibido. Creo que las instituciones cubanas no están para nadas conectadas con la necesidad de impulsar estas iniciativas y quedan muy por debajo del alcance e importancia real que se dicen tener. Más allá de la carencias materiales, me refiero a la distribución física y digital permanente. Me llama grandemente la atención como “Carteles por la Libertad” tuvo menos réplica por instituciones o grupos independientes como Cartelón. El Cartel/Poster cubano, dentro o fuera, es un medio esperando aún por crecer y soltar amarras dentro de la censura de todo tipo.

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