Jorge Luis Miranda Carracedo (FOTO Edgar Ariel)

“¿Cómo estás, Carracedo?”, le pregunto al llegar. “Aquí, en la resistencia”, me responde. Resistir a qué. Frente a qué. Desde dónde. Lo justifica diciendo que es un “electrón libre”. Es curioso que se autodefina de esa manera, como una partícula subatómica. Una partícula elemental. Es eso, tal vez, lo que percibo. Una obstinación por el elemento. Frente a él.

Un preguntarse, una y otra vez, su origen. El origen de las cosas. Las elementalidades. Tierra. Agua. Aire. Fuego. Y otras, muchas veces insospechadas. Es un sendero de búsqueda. Es el camino, la ruta que ha decidido (des)andar Jorge Luis Miranda Carracedo.

Es el camino de la molienda. Es el camino de la desfiguración de los sentidos. Desfiguración de los íconos. Desfiguración de los símbolos. Y, claro está, la desfiguración del tiempo.

Un tiempo muerto que levita.

Es un tiempo suspendido.

Frente a ti.

Que caes muerto.

Que caes enamorado.

Que caes en otro país (molido).

Que caes sobre los brazos de un amante (molido).

Que caes en un espacio (molido).

Que caes en un paisaje (molido).

Que caes, de improviso, en una trinchera.

Carracedo cae, de improviso, en una trinchera.

Carracedo es un experto buscaminas.

Son/es experto/s en construir mapas del peligro.

Un paisaje es un intertexto.

Una molienda es un intertexto.

Un ingenio.

Un central.

Un batey.

Es un mapa de intertextos.

Es una traslación de sentido.

Es el territorio (mental) de la desfiguración.

En El ingenio (1964), el historiador Manuel Moreno Fraginals explica que “el carácter estacional de la producción azucarera determinó dos periodos típicos conocidos en el léxico cubano como zafra o molienda, y tiempo muerto”. Es decir: lo opuesto a la molienda, en el imaginario azucarero cubano, es el tiempo muerto.

En el siglo XIX, durante la molienda, lo corriente era tener un domingo cada diez días. Con el sustantivo “domingo” se designaba en los ingenios esclavistas al día de parada técnica, o, para decirlo con la terminología de la época, “se paraba para quitar los agrios”. Ese día podía coincidir o no con el día del mismo nombre.

Me interesa el envés de los elementos. A Carracedo también. ¿Qué hay detrás de ese cuerpo rojinegro que escapa, casi, de uno de sus lienzos? ¿Qué hay detrás de ese batey verde apocalíptico? ¿Qué hay detrás de esa fila de soldados? ¿Qué hay detrás de ese sujeto con palas de remos como piernas? ¿Un mambí? ¿Antonio Maceo? ¿Qué hace Antonio Maceo en todo esto? Seguro no es, claro que no, Antonio Maceo. O Martí, qué se yo. Un patriota. Un patriota en silla de ruedas. Y un barco frente a un cristal. ¿Qué hay detrás de todo este cuerpo fictivo?

Detrás hay un tiempo.

Detrás hay un tiempo muerto.

Detrás hay un tiempo muerto suspendido.

Lavar los molinos

Lavar las manceras.

Raspar las pailas.

Raspar las calderas.

Acarrear bagazo seco.

Poner a secar el verde.

Limpieza, ordenamiento y reparación.

Detrás del tiempo de la pintura, en el trabajo de Carracedo, hay un tiempo muerto que encuentra su potencia en lo vivo. Siguiendo la tradición, en el tiempo muerto no se permitía el tiempo libre. En el tiempo muerto no se permitía la muerte. El tiempo muerto era, y es, la segunda molienda.

Me gusta pensar en lo que sostiene la moledura. En el tiempo que la sostiene. En la alerta que la moviliza. Detrás de la molienda hubo otra molienda, y otra, y otra.

Es un oxímoron. Es un collage. Es un palimpsesto. Capa sobre capa. El tiempo sobre el tiempo de la molienda.

El tiempo muerto es posmo, es una imagen que flota frente a ti.

Pero ese envés, ese tiempo muerto, en Carracedo sigue siendo un misterio. Quitar los agrios. Quitar los agrios. Quitar los agrios. Solo se comunica a los otros una orientación (elemental) hacia el secreto. Un reposo, casi, antehumano.

Colabora con nuestro trabajo
Somos una asociación civil de carácter no lucrativo, que tiene por objeto principal la promoción y fomento educativo, cultural y artístico. En Rialta nos esforzamos por trabajar con el mayor rigor profesional en la gestión, procesamiento, edición y publicación de los contenidos y la información. Todos nuestros contenidos web son de acceso libre y gratuito. Cualquier contribución es muy valiosa para nuestro futuro.
¿Quieres (y puedes) apoyarnos? Da clic aquí.
¿Tienes otras ideas para ayudarnos? Escríbenos al correo [email protected].

Deja un comentario

Escriba su comentario...
Por favor, introduzca su nombre aquí