Chick Corea

Pocos músicos han tenido la versatilidad del gran pianista y compositor Chick Corea y pocos nos han legado una alegría tan pura. Combinó talento, virtuosismo, una inteligencia elegante, un afán de absorber nuevas tendencias y músicas, y un gran espíritu colaborador. Lo mismo tocaba a Scriabin que a Bud Powell, jazz latino que canciones para niños, y claro, fue uno de los pioneros del jazz fusión, empezando con los experimentos eléctricos de Miles Davis y culminando con la formación de Return to Forever (1971-1977), el grupo que selló su fama. Con Corea han grabado los mejores músicos del jazz: Gary Burton, Herbie Hancock, McCoy Tyner, Wayne Shorter, Eddie Gómez, Roy Haynes, Miroslav Vitouš, Christian McBride, Hiromi, Gonzalo Rubalcaba, Steve Gadd, Dave Holland, Anthony Braxton, Avishai Cohen (bajista), Jeff Ballard, Lenny White, Bobby McFerrin, Terence Blanchard, Stanley Clarke, Al DiMeola, Airto Moreira y Joshua Redman, para nombrar sólo algunos. Corea cosechó 23 premios Grammy, empezando en 1976 con Return to Forever y concluyendo en 2020 con el grupo My Spanish Heart. También obtuvo tres Latin Grammys.

Sus dos primeros discos anunciaron una carrera prometedora que se cumplió con creces: Tones for Jones Bones y Now He Sings, Now He Sobs, ambos de 1968, aunque el primero se grabó en 1966. Tones… agrupó un quinteto formidable con Woody Shaw en trompeta, Joe Farrell (saxo), Steve Swallow (bajo) y Joe Chambers (batería). El tema del título es una canción que ha entrado al repertorio de los jazzistas, aunque “Litha” y “Straight Up and Down”, ambas por los trece minutos de duración, merecen serlo. La primera es animada y en estilo post-bop con la trompeta y el saxo tocando al unísono, muy típico del sonido “Blue Note” y el solo de Corea ya nos revela sus dones pianísticos. La segunda empieza a toda velocidad y destaca la cristalina celeridad de Corea, pero con giros sorprendentes, con algunos segmentos que rayan en el free jazz: debería ser otro clásico del canon de este músico. Esta increíble creatividad desde sus primeros esfuerzos no debe sorprendernos: antes de estos discos, Corea había sido pianista para Blue Mitchell, Herbie Mann, Hubert Laws, Mongo Santamaría y Stan Getz.

El segundo disco es de trío y participan Miroslav Vitous en el bajo y Roy Haynes en la batería. Contiene pistas que también se consideran clásicos del género: “Now He Sings, Now He Sobs”, “Matrix”, y “Windows”. El primer tema es una canción bop con un swing tremendo, puro goce. “Matrix” tiene unos subibajas en el teclado que dejan a uno sin aliento y Vitous le sigue con un excelente solo en bajo. El tercer tema empieza un poco lento y lírico, pero rápidamente se transforma en una melodía veloz con acordes relampagueantes que recuerdan un poco a McCoy Tyner, y finaliza con un tono más relajante. El álbum tiene un par de composiciones más experimentales, preludio de la fase más free jazz de Corea con el grupo Circle.

En 1968 Corea colabora con Miles Davis cuando este empieza su período eléctrico, y Chick está en el piano eléctrico en tres importantes grabaciones del momento: Filles de Kilimanjaro (1968), In a Silent Way (1969) y el contundente Bitches Brew (1970), entre otros que grabó con el trompetista. La fusión de rock y jazz que inició Miles la retomó Corea con su grupo Return to Forever (1971-1977), con el que grabó unos siete discos en ese período. Muchos de sus temas más conocidos corresponden a esta etapa: “Return to Forever”, “500 Miles High”, “Armando’s Rhumba” y el galopante “Spain”, su composición más famosa e interpretada por un sinnúmero de artistas.

En 1972, Corea se adhiere a la Iglesia de la Cienciología, experiencia que lo llevó, según él, a componer música más accesible. Return to Forever no fue el único grupo de jazz fusión del momento, sino parte de todo un movimiento que incluyó Weather Report (1970-86; Wayne Shorter), la Mahavishnu Orchestra (1971-76, 1984-87; John McLaughlin), Tony Williams Lifetime (1969-80), el pianista Herbie Hancock (Headhunters) y el todavía existente grupo brasileño Azymuth (1973). El grupo de Corea tuvo varias giras de reunión en los ochenta, noventa, y en los dos mil. Return to Forever nucleó a Stanley Clark (bajo), Lenny White (batería y percusión), Al DiMeola (guitarra), Joe Farrell (saxo, flauta), Flora Purim (voz) y Airto Moreira (percusión). Moreira y Purim salieron del grupo después de los dos primeros discos y otros músicos se incorporaron a través de los años, incluyendo el violinista Jean Luc Ponty, que había colaborado con Frank Zappa y luego con la Mahavishnu Orchestra. El sonido de Return to Forever era inconfundible, con melodías atrapantes y ritmos pegajosos. La voz de Flora Purim y el saxo/flauta de Joe Farrell se elevaban celestialmente por encima del piano brillante y sinuoso de Corea, todo anclado por el bajo de Clarke y la batería de White. La foto de portada de su primer disco lo capta perfectamente: tiene una gaviota planeando sobre un mar turquesa y un cielo azul, con un trozo de tierra hacia la izquierda.

Sería provechoso entender el período de 1968 a 1972 como un microcosmos dentro de la carrera del pianista. Desde sus primeros dos discos (ya comentados), su colaboración con la fase eléctrica de Miles Davis, que lo llevó al jazz fusión y a la música latina y brasileña (Return to Forever), hasta su incorporación al grupo de jazz experimental Circle, se muestran las muchas vertientes de la creatividad de Corea. Circle duró sólo un par de años (1970-1971) y allí participaron Anthony Braxton (instrumentos de viento), Dave Holland (bajo, chelo) y Barry Altschul (percusión). Grabaron por los menos cuatro discos, el más conocido es Paris Concert (1972), con una excelente versión de casi 20 minutos del “Nefertiti” de Wayne Shorter. Por si eso fuera poco, Corea también grabó sus primeros dos discos como solista en ese tiempo.

Corea resucitó su amor por la fusión jazz-rock con su Chick Corea Elektric Band, grupo que duró de 1986 a 1993, con el que gabró siete discos (dos en vivo), y uno de solo en piano, Expressions (1994), todos con el sello GRP. El grupo –con fluctuaciones—estaba integrado por Frank Gambale (guitarra), John Patitucci (bajo), Eric Marienthal (saxo) y Dave Weckl (batería). Con Patitucci y Weckl, Corea formó posteriormente el Akoustic Band, en esencia un trío clásico de jazz. Este formato lo retomaría en las últimas dos décadas de su carrera, con Antonio Sánchez y Patitucci (Dr. Joe, 2007), Eddie Gómez y Jack de Johnette (From Miles, 2007), Christian Mc Bride y Jeff Ballard (Chillin in Chelan, 2007), Eddie Gómez y Airto Moreira (The Boston Three Party, 2007), Hadrien Feraud y Richie Barshay (Brooklyn, Paris to Clearwater, 2007), Eddie Gómez y Paul Motian (Further Explorations, 2012), y Christian McBride y Brian Blade (Trilogy, 2013; Trilogy 2 Live, 2019).

Además de destacarse en tríos, Corea hizo también dúos memorables, principalmente con otros pianistas: Stefano Bollani, Hiromi y Gonzalo Rubalcaba, y dos discos en vivo con Herbie Hancock; y otros más con pianistas clásicos como Nicolas Economou y Friedrich Gulda. También grabó dúos con Steve Kujala (flauta) y Bela Fleck (banjo). La sesión con Rubalcaba, grabada en vivo en el club Blue Note de Nueva York, es una gran conversación entre dos titanes del piano (sólo disponible en DVD). Dos temas resaltan sobre los otros: “Caravan” (Tizol-Ellington) y “El Concierto de Aranjuez” (J. Rodrigo). En ambos casos, aunque se tocan las melodías en algún momento, por lo general los dos se dedican a fragmentar, dilatar e improvisar sobre los temas hasta el punto de hacerlos irreconocibles. En “Aranjuez” citan un par de veces “Spain” (de Corea), pero con un espíritu travieso. “Caravan” casi se vuelve en un boogie-woogie a cinco veces la velocidad. En unas notas de un CD triple del 2010, Corea menciona a los grandes pianistas que lo han inspirado, desde Ellington hasta Horowitz. Sólo nombra tres pianistas que no son mayores que él o sus contemporáneos: Evgeny Kissin, Stefano Bollani y Gonzalo Rubalcaba.

La colaboración de Corea con el vibrafonista Gary Burton ha sido una de las más felices en la historia del jazz. Perduró unos cuarenta años, desde la grabación de Crystal Silence (1972) hasta Hot House (2012), unos siete discos en total. “Crystal Silence” es un tema inolvidable, elegante, algo lánguido, me recuerda el título de un poemario de Dulce María Loynaz, Juegos de agua. Tuve la suerte de ver a Corea y Burton en 2007 con el Boston Pops Orchestra e interpretaron una versión de “Crystal Silence” majestuosa. El propio Corea realzó la creatividad de Burton al describir lo que hacía con el vibráfono: lo convirtió en un “instrumento moderno de percusión, en arpa, piano y tambor. Lo tocaba como un piano, como una flauta, una voz, en fin, como una orquesta”. Burton y Corea tenían la formula perfecta de confluir, retarse, espejearse y motivarse el uno al otro de una manera impresionante. Eran dos cascadas en total armonía.

Corea fue un solista maravilloso, aunque no abundan en su carrera discos sin acompañamiento: unos siete en una discografía de más de cien grabaciones. Los dos primeros fueron Piano Improvisations Vol. 1 & Vol. 2, lanzados en 1971 y 1972, respectivamente; el tercero Children’s Songs (1984). Los tres se reeditaron juntos por el sello ECM (2010). Para apreciar su habilidad recreando una composición, recomiendo escuchar “Children’s Song #12 en la versión del 2000 (Solo Piano: Originals), de trece minutos, que recorre todas las posibilidades sonoras del piano.

Corea lanzó dos discos de solo piano en 2000, Originals y Standards. El primero es de melodías propias, salvo un par de piezas de Scriabin, el segundo se trata de temas de otros compositores como Monk, Bud Powell, Cole Porter, Irving Berlin, etc. Todos los temas se grabaron en vivo en varios lugares del mundo bajo el sello de Stretch Records, compañía fundada por Corea, que luego se unió a Concord Records. La última grabación de Corea mientras vivía fue un doble CD que salió en el otoño de 2020, titulado Chick Corea: Plays; en el primer disco interpreta a Mozart, Scarlatti, Gershwin, Jobim, Bill Evans, Jerome Kern, Monk y Chopin. En el segundo casi todas las melodías son de él, e incluye un par de dúos con otros pianistas. Es la culminación impresionante de sus últimos dieciocho meses de vida, que además del doble CD también incluye Trilogy 2 Live (un doble CD del trio con Christian McBride y Brian Blade) y Antidote con un grupo latino-español que incluye a Rubén Blades y Gayle Moran Corea, su esposa, cantante y tecladista.

El gran Oscar Peterson decía a sus alumnos que para ser buen pianista había que lograr las cinco t: “touch, time, technique, tone, and taste” (el toque, el tiempo, la técnica, el tono y el gusto). En cuanto al toque, Corea era genial, con un manejo pianístico delicado y tierno, aun cuando tocaba fogosamente. En cuanto al tiempo (y el ritmo y el silencio) lo manejaba a la perfección, con inteligencia y perspicacia. Su técnica era impecable pero nunca vistosa, con gran precisión. El tono mostraba su gran paleta sonora, que iba de cristalinas introspecciones hasta grandes acordes que rugían. Y el gusto, o sabor si quieren, se hacía notar en su impresionante eclecticismo, que incluía desde los intricados vuelos de Scarlatti hasta las fréneticas improvisaciones de Art Tatum. Hablando de la filosofía Miles Davis, Corea dijo: “Confía en ti mismo. Cuando él decía «toca lo que no oyes», quería decir confía en tu imaginación. Confía en ti mismo para afirmar «no sé lo que voy a hacer en el próximo momento», pero lo haré por alegría, por amor.” Sin duda, tomó las palabras de Miles a pecho. En el teclado, Chick Corea era puro júbilo diamantino, plegaria exuberante a la vida.

Chick Corea esenciales

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ALAN WEST-DURÁN
Alan West-Durán (La Habana, 1953). Poeta, ensayista, traductor y crítico. Ha publicado los poemarios Dar nombres a la lluvia (1994) y El tejido de Asterión (2000). De crítica literaria-cultural ha publicado Tropics of History: Cuba Imagined (1997) y Cuba A Cultural History (2017). Ha sido editor-en-jefe de African-Caribbeans: A Reference Guide (2003), Latino and Latina Writers (2004) y Cuba: A Reference Guide (2011). Ha traducido a Rosario Ferré, Alejo Carpentier, Luisa Capetillo, Nancy Morejón, y Nelly Richard. Es profesor en Northeastern University (Boston).

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