Cristina Vives conversa sobre Atelier Arrechea, nuevo espacio para el arte cubano en Madrid

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Atelier Arrechea en Madrid (foto: Estudio Figueroa-Vives / Facebook)
Atelier Arrechea en Madrid (foto: Estudio Figueroa-Vives / Facebook)

El atelier madrileño del artista visual cubano Alexandre Arrechea (Trinidad, 1970) quedó inaugurado este julio y puede visitarse desde ya con cita previa en la calle de la Madera 30, Malasaña, 28004. Luego de una pausa de un mes en agosto, el estudio volverá a abrir sus puertas en septiembre.

Atelier Arrechea es un proyecto comisariado por la curadora cubana Cristina Vives, a nombre del Estudio Figueroa-Vives. Busca convertirse en un espacio permanente para la investigación sobre la obra del artista cubano, conservar la memoria en torno a sus principales esculturas y establecerse como un laboratorio desde el cual se puedan proyectar trabajos futuros.

Se funda gracias a la colaboración entre el Estudio Figueroa-Vives y Alexandre Arrechea. Alianza que alcanza casi las tres décadas. La asociación del creador de El jardín de la desconfianza (2003-2005) y el estudio-galería habanero (ubicado en la calle 21 esquina a I, en El Vedado) inició en 1992.

La inauguración del estudio en la capital española tuvo lugar en paralelo a ARCOmadrid. En el perfil de Instagram del Estudio Figueroa-Vives, se puede ver una serie de cápsulas audiovisuales, dirigidas por el director cubano Joseph Ross, que recogen parte del proceso de montaje y algunas de las obras expuestas allí.

Arrechea es uno de los artistas de la isla con mayor visibilidad en el paisaje del arte contemporáneo internacional. En 1994 se graduó de la Universidad de las Artes de Cuba, otrora Instituto Superior de Arte. Según ha reconocido en una entrevista aparecida en El Oficio, una experiencia lo marcó de forma ineludible en su formación y posterior desarrollo en el terreno de lo simbólico: Desde una Pragmática Pedagógica (DUPP), coordinada por el artista y docente René Francisco.

DUPP fue el resorte más importante para que Alexandre Arrechea fundara en 1992 el colectivo Los Carpinteros, junto a Dagoberto Rodríguez Sánchez y Marcos Castillo Valdés. En 2003, decidió comenzar su carrera en solitario y se desligó del grupo. De esta manera iniciaba un reposicionamiento no sólo desde la autoría, antes múltiple, sino también desde el proyecto conceptual que ha transversalizado sus obras hasta hoy.

Sin embargo, entre noviembre de 2019 y enero de 2020, los tres carpinteros volvieron a unirse para firmar la muestra Cuba va!, expuesta en la galería The Phillips Collection, ubicada en Washington D. C.

Desde Madrid, Cristina Vives tuvo a bien responder para Rialta Noticias un breve cuestionario.

Edgar Ariel

Inauguración del Atelier Arrechea (foto: Estudio Figueroa-Vives / Facebook)
Inauguración del Atelier Arrechea (foto: Estudio Figueroa-Vives / Facebook)

¿Qué significado le atribuye a que Atelier Arrechea haya abierto sus puertas en Madrid, y no en Estados Unidos, por ejemplo, donde Alexandre Arrechea ha residido y donde sus obras, especialmente las de carácter público, tienen tanta aceptación?

¿Por qué Madrid? Esta pregunta te obliga a pensar: ¿por qué no Madrid? La pregunta a la inversa. Hace ya muchísimos años, no sólo Alexandre Arrechea, sino muchos artistas cubanos que han desarrollado una carrera internacional, trabajan de forma simultánea desde diversas ciudades donde producen la mayor cantidad de sus trabajos. Se mueven de un lado a otro.

Madrid siempre ha sido una de esas ciudades importantes para Alexandre Arrechea. Lo mismo que Los Ángeles, Nueva York, Florida o La Habana. Se trata de un movimiento permanente que va en mayor o menor proporción en dependencia de la mayor o menor cantidad de proyectos que se generan desde esas ciudades. Se mueve sin que eso signifique una permanencia, un arraigo absoluto. Es parte de una vida compartida.

En estos últimos años, cuatro o cinco años, ha habido también un incremento interesantísimo de artistas cubanos en España, especialmente en Madrid, donde se está concentrando una cantidad importante. Artistas que, como Alexandre, realizan ese tipo de vida internacional. Por sólo mencionar algunos, aquí están [Alejandro] Campins, Pollo [Michel Pérez] y [Carlos] Garaicoa, que sí lleva más tiempo. Curiosamente, este movimiento también abarca a curadores jóvenes.

¿Bajo qué presupuestos o necesidades se trazaron las líneas de trabajo que seguirá el estudio en Madrid?

Los proyectos que ha estado haciendo Alexandre en los últimos años, marcados desde 2013, cuando hizo No limits en Nueva York, son proyectos de arte públicos, de intervención en espacios urbanos, esculturas a grandes escalas. En Madrid, él ha reencontrado una cantidad interesante de fabricadores y sitios donde puede no sólo diseñar, pensar, meditar, sino también realizar los primeros pasos para todos estos proyectos de arte público.

La idea del estudio ha sido, justamente, tener un espacio de trabajo desde donde salgan estas ideas. Y para que, después de aquí, irradien a cualquier parte del mundo.

Vista del Atelier Arrechea (foto: Estudio Figueroa-Vives / Facebook)
Vista del Atelier Arrechea (foto: Estudio Figueroa-Vives / Facebook)

Gracias a la colaboración entre el Estudio Figueroa-Vives y Alexandre Arrechea se pudo inaugurar el atelier. ¿En qué sentido se estableció el intercambio?

Atelier Arrechea no es sucedáneo de una galería. No es un sitio comercial. Es realmente un sitio de trabajo. La participación que el Estudio Figueroa-Vives tiene en su fundación consiste, sobre todo, en concebir este espacio no sólo como un lugar de trabajo, sino también en un sitio a donde pueden venir curadores, interesados en arte, estudiantes y todo aquel que quiera conocer la trayectoria de Alexandre.

De manera que Atelier Arrechea es, como lo hemos definido en la promoción del espacio, un lugar permanente de creación, un sitio para venir a estudiar la obra del artista, un lugar donde puedes encontrar casi todas las etapas de su trabajo de los últimos veinte años, aunque sea representadas con pocas obras, pero con una curaduría rigurosamente selectiva. Además, es un sitio desde el cual podrían generarse nuevos trabajos en otros lugares del mundo.

La relación entre Alexandre Arrechea y el Estudio Figueroa-Vives casi alcanza las tres décadas…

Este Atelier Arrechea que ahora se abre en Madrid tiene el mismo carácter que el Estudio Figueroa-Vives tiene en La Habana. Tiene como objetivo ser un espacio no urgido por las necesidades y formatos comerciales, sino un lugar de meditación, análisis, debate y generación de proyectos. Un espacio que, sin ser académico, sí albergará mucho de investigación.

Lo que ha hecho el estudio Figueroa-Vives es seguir el trabajo de Arrechea, como ha seguido a casi todos los artistas con los que ha trabajado. El estudio recién inaugurado viene a ser una continuidad muy coherente, pues Alexandre es parte de la gran familia del Estudio Figueroa-Vives desde 1992. Estamos hablando de muchísimos años.

Por último, Cristina, quisiera saber su opinión sobre el devenir creativo de Alexandre Arrechea.

Desde el origen de su carrera, como parte del trío Los Carpinteros, siempre la arquitectura fue un elemento, un leitmotiv, que volcó en la investigación y los objetos que realizaba. Ahora la arquitectura vuelve. Podemos decir que el de la actualidad es un proceso a la inversa. Un proceso en el cual Arrechea no renuncia por completo al formato galería, por supuesto, pero donde la gran aspiración del artista es que sus esculturas intervengan el espacio público y dialoguen con él. Cada vez más es esta la tendencia de su trabajo y, por suerte, cada vez es mayor la demanda de sus obras a nivel internacional.

Arrechea está en estos momentos enfrascado en cuatro proyectos importantes –como mínimo– de intervención en espacios públicos. Los piensa desde Madrid o desde cualquier parte donde logre ubicarse y desde ahí los desarrolla. Ahora está trabajando muchísimo en Estados Unidos, pero una de sus grandes aspiraciones es también lograr insertar su obra escultórica o, como él les llama, sus “esculturas públicas”, dentro de Madrid. Un espacio no tan amable para este tipo de trabajo como lo es el territorio estadounidense, que tiene toda una tradición de arte público muy bien organizada. Pero es una de sus más grandes aspiraciones.

Quizás el Atelier, y la manera en que ha sido organizado, sirva como punto de partida para trabajar el espacio público de Madrid y España.

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