En muchos años afuera Carlos no ha podido sacarse Cuba de adentro. No lo va a hacer. No tiene que hacerlo. Si lo hace, ¿de qué escribe? Y si no escribe, ¿cómo sobrevive? Y si no está al límite, pues no está.
Si aceptamos la existencia del posfascismo como un fenómeno de derechas podríamos decir entonces que, del otro lado, en las izquierdas, lo que hay es populismo.
En el poema que sirve de pórtico a Viaje al fin de la noche, se dice: “Nuestro viaje es por entero imaginario. / A eso debe su fuerza. / Va de la vida a la muerte. Hombres, / animales,...
¿Qué oposición podría ofrecer el ámbito de los excluidos y abyectos a la hegemonía simbólica que obligara a rearticular radicalmente aquello que determina qué cuerpos importan, qué estilos de vida se consideran “vida”, qué vidas vale la pena proteger,...
Los cubanos nos hemos habituado tanto y por tanto tiempo a vivir en el país de la retórica que hemos olvidado que las palabras no son algo abstracto, sino ideas que deben verificarse en el dominio de lo real...
En la nación imaginada por Yimit Ramírez hay cabida para una forma de relación humana más auténtica que la impuesta por un régimen donde todos sospechan de todos.
En tiempos como los actuales, en los que la gente descree de la eficacia y legitimidad de la democracia liberal, la promesa schmittiana resuena con vigor amenazante.
'No creo que haya vuelto a divertirme como en aquellos cuatro años que duró mi amistad con Virgilio Piñera. No he conocido a nadie con tanto sentido del humor'.