‘Diario de la pandemia’: escritores de todo el mundo narran la experiencia del coronavirus en la ‘Revista de la Universidad de México’

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Portada de la edición especial ‘Diario de la pandemia’; ‘Revista de la Universidad de México‘, junio de 2020 / Portada del libro ‘Diario de la pandemia’; UNAM (DGPFE), 2020
Portada de la edición especial ‘Diario de la pandemia’; ‘Revista de la Universidad de México‘, junio de 2020 / Portada del libro ‘Diario de la pandemia’; UNAM (DGPFE), 2020

La Revista de la Universidad de México es «un espacio de reflexión y diálogo» que cada mes entrega, tanto en versión web como impresa, valiosos materiales que reflexionan en torno a la cultura, la historia y la sociedad contemporáneas. Bajo el título Diario de la pandemia, publicó en junio de 2020 un extraordinario dossier que reúne a autores de disímiles rincones del orbe, quienes, en plena explosión del coronavirus, compartieron sus experiencias al respecto.

El especial se encuentra disponible en el archivo digital de la publicación mexicana, y además resultó en un libro homónimo que incluye más de cien textos. Pensado por los reconocidos escritores Jorge Volpi –coordinador de Difusión Cultural de la Universidad Autónoma de México (UNAM)– y Guadalupe Nettel –directora de la Revista de la Universidad de México–, el proyecto nació por los días en que se decretó el confinamiento en México, según han declarado ambos.

Así que los editores emprendieron la aventura de conformar una suerte de diario sobre lo que vivía el mundo en aquellos primeros meses pandémicos, con el propósito básico de continuar la labor de promoción cultural de la revista y de la propia universidad, afectadas también en sus dinámicas habituales por el virus. Nettel y Volpi reunieron firmas prestigiosas como las de Mario Bellatin, Alejandra Costamagna, Paul B. Preciado, Santiago Gamboa, Cristina Rivera Garza, Javier Cercas, Piedad Bonnett o Sergio Chejfec. Entre el resto de los convocados abundan, sin embargo, escritores bastante jóvenes, lo que configura una relevante amalgama generacional.

Días tras días, de marzo a junio de 2020, aparecieron en la web las entradas de cada uno de esos autores: residentes en diversas latitudes, hablantes de distintos idiomas. De forma tal que fue trazándose un mapa colectivo, caleidoscópico, que narra una época sometida al trauma de la enfermedad.

Actualmente, cuando la pandemia continúa azotando innumerables realidades, ahora que la aparición de vacunas subraya nuevamente la hegemonía geopolítica que rige la sociedad global, leer esos textos resulta quizá una forma de digerir provechosamente esa experiencia catastrófica.

Esta antología, eminentemente literaria, quedará como testimonio de un mundo golpeado en términos sanitarios, económicos, políticos… Pero no sólo. Como todo acontecimiento traumático que altera/interrumpe el curso de la realidad, el coronavirus ha estremecido el pensamiento y la sensibilidad humanos, obligándonos de alguna forma a replantear muchas de las certezas que sostenían o enrumbaban nuestras percepciones sociales, a reflexionar sobre los sistemas de valores y las estructuras concretas que organizan nuestras experiencias. El coronavirus nos ha hecho ver cuán vulnerable somos. Este Diario de la pandemia, fraguado no como un pliego reflexivo sino como la confesión de escritores que se vieron arrancados de sí mismos, está colmado –a la manera de una autobiografía colectiva, o bien de un diario que se escribe para asimilar el suceder de los días– de desvaríos, diatribas, interrogantes, preocupaciones, incertidumbres… Un tejido complejo de reacciones que ahonda en los perfiles sociales y personales que va dejando esta crisis sanitaria.

En Diario de la pandemia se leen confesiones hiladas al ritmo de la nueva cotidianidad en las respectivas ciudades de unos autores que a menudo contrastan sus experiencias con la «normalidad»; se advierten las inseguridades acerca del día después: los miedos, las dudas y, en definitiva, el estremecimiento del Yo. Diario de la pandemia archiva un imaginario «pandémico» en el proceso mismo de su construcción. Marcados todos por el confinamiento, unos por el dolor de la pérdida, otros por la perturbación de sus rutinas o itinerarios cotidianos, los autores reunidos en el dossier escriben desde la impresión más inmediata, desde la perplejidad del tiempo presente y del futuro avizorado.

Al repasar las piezas del diario –con formas desemejantes: cartas, poemas, cuentos, reflexiones, crónicas…–, se expande ante el lector un fresco plagado de accidentes, huellas, matices, irregularidades. El virus es una presencia que lo invade todo.

Los alegatos desde Seúl, Barcelona, Londres, Santiago de Chile, Bogotá, París, Estocolmo, Montreal, resultan un inventario de los signos (tan diversos y tan comunes) edificados gradualmente por la pandemia. Los textos también dan cuenta de la situación en cada urbe: cómo fue administrada por los respectivos gobiernos; cómo la enfermedad penetró en el espacio familiar. Cada entrada plantea interrogantes condicionadas por una realidad inédita; revela angustias particulares y la necesidad de pensar un mañana; registra diversos modelos de reclusión y sus consecuencias a medida que transcurre el tiempo. Diario de la pandemia revela, sobre todo, afectos e identidades desestabilizados.

Todo ello es especialmente apreciable en la pluralidad de tonos que distinguen el dossier. Podemos encontrar escrituras marcadas por la nostalgia o el humor; unas cercanas a la reflexión sociológica y otras a la pieza periodística; unas profundamente introspectivas y otras que ponen acento en la crítica pública. Así, se conjugan una dimensión estrictamente literaria y otra profundamente ética.

Diario de la pandemia se nos presenta como un surtidor de memoria que, pasado el tiempo, como diría Piedad Bonnett en su pieza, impedirá que nuestros recuerdos se debiliten y posibilitará (ya lo está haciendo) que sigamos aprendiendo de este tiempo con la intensidad necesaria.

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Ángel Pérez (San Germán, Holguín, Cuba, 1991). Licenciado en Historia del Arte. Artículos y ensayos suyos aparecen en libros, antologías y publicaciones periódicas nacionales e internacionales. Compiló y prologó con Javier L. Mora, Long Playing Poetry. Cuba: Generación Años Cero (Editorial Casa Vacía. Richmond, Virginia, 2017) y con Jamila Medina, Pasaporte. Cuba: poesía de los Años Cero (Editorial Catafixia, Guatemala, 2019). Ha obtenido los Premio Caracol de crítica y ensayo cinematográficos de la UNEAC (2017 y 2019), el Premio Internacional de Ensayo de la revista Temas (2019), además de la Beca de Creación Dador (2018) y el Premio Pinos Nuevos de Ensayo (2020), ambos otorgados por el Instituto Cubano del Libro. Es programador del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Integra el staff de Rialta.

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