No lo pensó dos veces. Cuando Alain se paró detrás de su madre, Manuel Almenares vio que “era el momento de obturar” y tomó una de las mejores fotos que sacó en pandemia. Al hombre de “los tatuajes llamativos” lo había conocido unos días atrás, un día cualquiera, “zapateando las calles de La Habana”. Le intrigó de inmediato ese rostro compacto con apenas espacio para otro tatuaje, y se le acercó buscando hacerle una foto. Ahí fue cuando Alain le ofreció su dirección, y se esfumó, porque debía regresar a cuidar a su madre.

Manuel Almenares retrata la pandemia en La Habana
Alain y su madre, por Manuel Almenares

Almenares (1992) reside actualmente en La Habana. En 2020, ganó en Cuba dos reconocimientos importantes (el Gran Premio de la Fototeca de Cuba y la Beca de Creación Alfredo Sarabia) por su ensayo La enfermedad sobre la enfermedad.

Del escenario que daría lugar a aquella foto, el fotógrafo recuerda: “Esta señora está postrada en una cama y, cuando él la movía (para evitar las escaras), la sentaba al lado de la cama, donde había un sillón. La anciana tenía una herida muy grave detrás de su cuello, que no cerraba, y tenía que estar tomando antibióticos constantemente para evitar un empeoramiento de su estado, antibióticos que están escasos en la isla, como muchos otros medicamentos de primera”.

Manuel Almenares retrata la pandemia en La Habana
Manuel Almenares retrata La Habana

Manuel Almenares no se ha propuesto hasta ahora fotografiar la vejez. No importa si desde la aparición del artefacto la nitidez de la técnica fotográfica ha sido un atracadero perfecto para las líneas duras de los rostros que viven demasiado. Por el momento, no ha sido un tema personal que lo haya movido a empezar una serie o un trabajo meditado.

Manuel Almenares retrata la pandemia en La Habana
Manuel Almenares retrata La Habana

Sin embargo, la imagen de Alain y su madre enferma no es una excepción en su portafolio, al menos en cuanto al registro de la vida cotidiana de personas mayores.

Cualquier seguidor de fotógrafos en Instagram puede encontrar en el perfil de este joven de 28 años una cantidad considerable de encuadres habitados por abuelos y bisabuelos anónimos de Centro Habana: algunos son asaltados por un profuso rayo de luz en la penumbra de los conocidos portales habaneros; entre las columnatas anchas y maltrechas se resguardan de la llovizna con bolsas de nailon; los menos exhiben poses desafiantes; otros esperan con los brazos cruzados a la espalda alguna cosa en las aceras, se acompañan, miran con recelo el artefacto fotográfico que dejará registro inesperado de un fragmento de su existencia. En el último año, todos llevan mascarillas.

Manuel Almenares retrata la pandemia en La Habana
Manuel Almenares retrata La Habana

“No es nada personal ni le he dedicado un trabajo específico, simplemente vivo en una sociedad muy avejentada”, dice Almenares cuando le pregunto si la vejez lo seduce fotográficamente. “Como mi trabajo va sobre la observación a fenómenos sociales que me rodean, estos se reflejan espontáneamente en varios ensayos y series; hasta el presente no es un tema de interés para crear un trabajo específico”, explica.

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Manuel Almenares retrata La Habana

En un viaje a España, sin embargo, realizó fotos que exploran la vejez en mujeres: de forma parecida a como ha sucedido en la isla, en la península llegó al tema debido al alto índice de envejecimiento demográfico: parecía una línea atendible desde el punto de vista de la fotografía documental. Las señoras protagonistas de esas fotos tomadas en Europa llevaban la edad, apunta, “con esplendor y garbo”.

Manuel Almenares retrata la pandemia en La Habana
Manuel Almenares retrata La Habana

Para un fotógrafo documental de la estirpe de los Magnum, como buen cazador de instantes perfectos, en las calles cubanas sobrepobladas de ancianos, la vejez humana se funde con una arquitectura social y urbana también envejecida, roída.

Cuba encabeza la lista de países más viejos de América Latina, junto a Argentina, Chile y Uruguay, según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de 2020.

Manuel Almenares retrata la pandemia en La Habana
Manuel Almenares retrata La Habana

Aquella tarde junto a Alain y “su anciana madre”, Almenares entró a la privacidad ajena como “un arqueólogo” –dice–, como alguien que explora con la mayor sensibilidad el secreto de un mundo que nunca le será transferido, como la Diane Arbus que sentenciaba: “una fotografía es un secreto acerca de un secreto” al tiempo que revelaba aquellas fotos provenientes de los interiores de hogares de familias o personas desconocidas o acabadas de conocer. Justo como este fotógrafo cubano se adentra en los solares y la vida ordinaria hasta la conmoción de Centro Habana. Almenares toma posición: “Para mí es el acto de conectar con alguien profundamente, es emocionante conocer esa intimidad”.

Manuel Almenares retrata la pandemia en La Habana
Manuel Almenares retrata La Habana

No es casual entonces que cargue siempre con un lente de ángulo ancho, que puede ir de un 20mm a un 35mm. Dicha medida óptica lo obliga todo el tiempo a aproximarse, a involucrarse, a convertir sus pies en dos zooms gigantescos, a ser parte de la escena que va a capturar. Mientras hablamos por WhatsApp, aprovecha y recuerda el clásico de Robert Capa: “Si tus imágenes no son buenas es porque no te has acercado lo suficiente”.

Manuel Almenares retrata la pandemia en La Habana
Manuel Almenares retrata La Habana

Ahora en pandemia, a Almenares le ha parecido curioso lo poco que han cambiado las cosas en los barrios que acostumbra a fotografiar. En Centro Habana y La Habana Vieja, la gente tiene entrenamiento para “batear toda clase de bolas malas”, asegura. El virus no pareció sorprender mucho a los cubanos habituados a “periodos de escasez y otras enfermedades como el dengue”. Hubo algo más de incertidumbre en mucha otra gente con la que se cruzó, algo más de cautela, explica.

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Manuel Almenares retrata La Habana

Me dice que tiene que salir, que tiene trabajo, que sigamos luego.


Texto: Linet Cums

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