Espectáculo 'Extristes', por colectivo L'Hambre, Madrid
Espectáculo 'Extristes', por colectivo L'Hambre, Madrid (FOTO Fernando Ortega Gorrita)

En la Avenida del Mediterráneo, cerca del parque de El Retiro, en Madrid, hay una casa a la que le tengo mucho afecto. Allí vive la bailarina Evelyn Corvea (Pinar del Río, 1997). Allí me recibe y me habla sobre un colectivo de creación que ha fundado junto a cuatro personas, todas ellas graduadas de la escuela de danza butoh Aula Nostra. Evelyn, quien también es actriz y diseñadora, me habla de la danza como un territorio casi chamánico. La danza como un devenir de devenires. La danza como un lugar –llamémosle lugar– múltiple. Fundaron el colectivo L’Hambre bajo una necesidad. La necesidad de relacionarse de manera auténtica con el mundo.

L’Hambre… El hambre… ¿De qué?

Sí. El proceso para escoger el nombre fue como un juego. El juego tenía que ver con lo que sentíamos en ese momento. Lo hicimos al terminar la formación anual de butoh…

¿En qué escuela?

Aula Nostra, Formación de Butoh Innato, con Jonathan Martineau y Matilde J. Ciria.

¿Es la escuela que está en Lavapiés?

Sí. El lugar se llama Espacio en Blanco.

El nombre… ¿Hambre de qué?

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Fue como un juego. No hay una justificación demasiado intelectual detrás. Nos interesó la palabra “hambre”. Hambre existencial. Hambre de vida, de experimentación, de libertad… Es el hambre que viene de la no conformidad. Eso que no se puede saciar con el consumo al que estamos acostumbrados. Aunque hay distintas maneras de saciar esa hambre. Pero es un hambre insaciable.

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Evelyn Corvea durante el espectáculo ‘Extristes’, por colectivo L’Hambre, Madrid (FOTO Fernando Ortega Gorrita)

El hambre infinita.

El hambre de vida.

El Colectivo L’Hambre está compuesto por cinco personas. ¿Todas estudiaron en Aula Nostra?

Sí.

¿De quiénes hablamos?

De Silvia Vius, Nati Martín, Agustín Medina, Alberto (A!) y yo.

¿Por qué insisten en la diversidad no sólo de cuerpos, sino de maneras de entender la danza y la presencia escénica? Me pregunto si, en ese sentido, hay algún conflicto entre ustedes.

Venimos de diferentes lugares. Silvia es pintora, Alberto músico, Nati estudia Bellas Artes, Agustín trabajó como gestor empresarial y yo tengo formación en la actuación y el diseño. Creo que todos tenemos intereses distintos, diferentes maneras de enfrentar el arte y personalidades muy dispares. Creo que lo que nos une es la necesidad de transformar algo, de liberación, de libertad, de expresión… La necesidad de relacionarnos de manera auténtica con el mundo.

Creo que nos unimos por el hambre…

Por un hambre común.

El hambre común de crear. Y también porque tenemos un lenguaje en común: el butoh. Es difícil encontrar otras personas con las que compartas el mismo lenguaje. Es muy valioso poder entenderse desde ahí.

Me gustaría saber qué es la danza para ti, o cuándo algo se convierte en danza. Y, luego, ¿cómo entiendes la danza butoh?

Para mí es muy difícil separar la noción de danza de la danza butoh. La danza butoh es la manifestación de la vida sin “juicio”. El dinamismo de la vida de la que todos formamos parte. De esa vida que está en el origen, antes que el lenguaje, antes que el juicio, antes que la razón.

La danza butoh se puede entender de muchas formas, como la danza de la oscuridad, la danza del inconsciente…, para mí va mucho más allá. Hay que ir a los lugares a los que no les quieres dar luz porque nos han dicho que no son lugares lindos. Tenemos una tendencia a separar el bien y el mal. La danza butoh es acoger toda la manifestación de la vida y experimentarla en el cuerpo. Es la posibilidad de acceder a nuestra memoria. Poder ser un animal. Poder ser el viento. Poder estar en un lugar imaginario.

Es como construir un mapa de devenires, ¿no? Es la posibilidad de devenir en otros muchos cuerpos.

Sí, exacto. En otros cuerpos, en otras experiencias que no se pueden nominar.

Es entendernos como multicuerpos. El butoh construye, en vez de cuerpos autónomos, multicuerpos. No me malinterpretes, ahora te explico cómo entiendo la autonomía. El cuerpo autónomo, aunque se puede entender como autosuficiente, un cuerpo que logra construirse a sí mismo, también pudiera pensarse como un cuerpo que desprecia la pulsión que le otorgan otros cuerpos. Un cuerpo autónomo también pudiera entenderse como un cuerpo egoísta. Lo que quiero decir es que el butoh construye capas de cuerpos, pero dándole valor a cada una de esas capas…

Sí, se entiende el cuerpo no como un espacio sólido e independiente, sino como un cuerpo resonante en el que te relacionas con el mundo, ese mundo te atraviesa y también le devuelves algo. Eres atravesado constantemente por el movimiento del mundo, en este tiempo y en otros. No sólo en el presente, sino que se puede jugar con el pasado y con el futuro, o sea, con la imaginación. Es ser afectado por todo eso.

Más que un cuerpo autónomo, como dices, eres resonancia, eres como una antena que recibe información.

Evelyn Corvea durante el espectáculo 'Extristes', por colectivo L'Hambre, Madrid
Evelyn Corvea durante el espectáculo ‘Extristes’, por colectivo L’Hambre, Madrid (FOTO Fernando Ortega Gorrita)

Ahora pienso que también pudiéramos entender ese cuerpo como un órgano; un órgano que para funcionar necesita invariablemente de otros órganos. (No hablo del cuerpo sin órganos de Deleuze y Guattari).

De hecho, la danza existe solamente si hay dos o más. La danza está por encima del uno.

No es informática. No es cero-uno.

No.

Es rizomática.

Exacto.

¿Cómo esto que me acabas de decir se introduce en L’Hambre, específicamente con la idea del cabaré? Cómo lograron construir esta última pieza que vi en Collage Burlesque, en Madrid. Me refiero a Extristes. Tuve la impresión de que es algo que se hace y se rehace todo el tiempo, ¿verdad?

El tema del cabaré ha ido surgiendo. Personalmente le tengo afecto a la noción de cabaré. En mi familia por parte de padre las mujeres tenían una atracción por el cabaré, por este tipo de baile en el que se disfruta y se elogia al cuerpo. Se elogia el goce y el placer de bailar.

El deseo.

Sí. Y el Butoh, por otro lado, es contrario a la idea, muchas veces extendida, de que no es para que lo entiendas, lo disfrutes… “Tú vas, te afectas, y da igual si te gusta o no”, han dicho.

He escuchado a alguien decir: “No quiero ver butoh porque me hace sufrir”. Hay una idea que asocia el butoh con el sufrimiento.

La experiencia también puede venir por ahí, no lo niego.

El butoh es una experiencia. Lo comparo con una experiencia chamánica. No vas a una toma de ayahuasca o a un ritual chamánico a pasarlo bien. Vas a conectar con tu interior. Vas un espacio onírico para revelar algo, algo que no sabes lo que va a ser. Vas con el objetivo de acceder a esas zonas a las que no llegamos normalmente. Quisimos unir estas dos zonas en el cabaré.

Espectaculo Extristes por colectivo LHambre Madrid FOTO Fernando Ortega Gorrita | Rialta
Espectáculo ‘Extristes’, por colectivo L’Hambre, Madrid (FOTO Fernando Ortega Gorrita)

Siento que Extristes es muy crítica también con la noción más espectacular del cabaré. En Extristes los cuerpos no son narcisistas. Me encontré con un cabaré donde los cuerpos, en vez de verse en el espejo, se veían a sí mismos. Esto soy, esto te muestro.

Exactamente. Esta mezcla entre el butoh y el cabaré es algo que estamos construyendo. La danza butoh hace que el cuerpo manifieste lo que hay por detrás.

Siento que existe una especie de parábola entre el momento fundacional del butoh y hoy. Si bien el butoh surgió en una sociedad posatómica, en ruinas, hoy nos hallamos en un momento similar si tenemos en cuenta que los horizontes se han desdibujado, los grandes relatos han quebrado. Es un entorno un poco desolado. Lo digo en el sentido de aferrarnos, aferrarnos a ideas. A mí me gusta rescatar el sentido (deleuziano) de la idea como una fiesta. Creo que ustedes tienen ideas y hacen del cabaré una fiesta un poco zombi, tal vez. En ese territorio entre lo vivo y lo muerto.

Estamos ahora mismo en un proceso donde no tenemos definido hacia dónde queremos ir. Lo que quiere hace L’Hambre es ser inclusivos con la realidad. Queremos mostrar que la realidad es mucho más compleja que una idea o que una línea de futuro. Ahora mismo, sí, lo que se manifiesta como obra tiene muchas capas, muchas lecturas. Nos gusta mostrar que no tenemos una dirección clara. Estamos siendo atravesados por múltiples factores. Queremos revelar eso, ahora.

Asimismo, tenemos una necesidad: avanzar hacia la expresión del amor. El amor como solución. Aunque no sepamos qué significa esto a un nivel concreto, por eso exploramos.

Recuerdo esa pieza que se llamó Una carta de amor que se quema.

Sí, creo que estamos en la búsqueda del amor, de la unión. Nos interesa entender qué es eso que nos une. Qué es eso que está por encima de todo el caos. El butoh nos permite desprendernos de una identidad fija. Simplemente estamos siendo atravesados por la vida.

espectaculo Extristes por colectivo LHambre Madrid FOTO Fernando Ortega Gorrita2 | Rialta
Espectáculo ‘Extristes’, por colectivo L’Hambre, Madrid (FOTO Fernando Ortega Gorrita)
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Edgar Ariel Leyva González (Holguín, Cuba, 1994). Periodista, investigador y crítico de arte. Máster en Estudios Teóricos de la Danza (2020) en la Universidad de las Artes de Cuba (ISA) y Licenciado en Periodismo (2018) en la Universidad de Holguín. Es egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Actualmente investiga sobre la configuración de la estética poscrítica en Cuba. Forma parte del Staff de Rialta.

2 comentarios

  1. Me encantó la entrevista, Gracias Edgar por la oportunidad, Gracias Evelyn por la fluidez de tus respuestas y le doy Gracias a la vida por verte crecer, por verte cumplir sueños y encontrar en el camino personas increíbles, miles de bendiciones para todos y reciban toda la energía positiva del Universo porque se lo merecen, sois geniales🙏😍💃🥰☀️

  2. Que suerte me ha dado la vida de conocer a personas tan pero tan talentosas y poder compartir con ellas etapas importantes de mi vida, y poder considerarl@s amig@s. EVELYN CORVEA, ni bailarina, ni actriz, ni diseñadora, ni experta en números (porque también sino saben ganaba concursos nacionales de matemáticas en su adolescencia) ella simplemente es EVELYN CORVEA, y estoy muy orgulloso por eso. Por favor háganle llegar este mensaje y que yo un día me le apareceré de sorpresa por Madrid.

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