El Andino está en un lugar muy céntrico de La Habana. Quizá por eso reposé en él. Yo pensaba que ese edificio –todavía lo creo– era el punto, el corazón, el grado cero de esa ciudad.
¿Cómo se narra la ciudad desde el rincón de una pequeña librería independiente? ¿Cómo se ve La Habana contemporánea desde los ojos de una escritora-librera?
Las imágenes de Emilio García y Manuel Alejandro Hernández describen el paso del tiempo de una ciudad desatendida por más de medio siglo en su orden urbano.
La Habana nocturna torna a contradecir las consignas martirológicas y los caminos de redención, tan diurnos como vacíos. El placer está primero, igual que el yo que lo pone a su disposición.
Cada vez que pienso en La Habana, intentando hallar un modelo vibratorio, inestable y abierto de una ciudad en ruinas, a mi mente viene el trabajo inmarcesible de Toshio Saeki.