Los trasiegos simbólicos de la cultura cubana, intervenida por el Estado, han hecho que en La Habana haya una estatua de John Lennon y no una de Cabrera Infante.
Ni la fe ni su negación son suficientes para Sarduy. Solo la escritura misma parece complacerle: su último reducto ante los embates de la enfermedad y la desdicha.
En el proceso de estudiar las figuraciones literarias del andrógino en el imaginario romántico encontré, en el margen de la literatura, las memorias de Herculine Barbin, trágica historia de un hermafrodita fisiológico de mediados del siglo xix. Se trata...
No hay que confundir el rigor estético con la denuncia social. El deber de la poesía radica en tratar de ser auténtica, cuestionadora de los temas esenciales del hombre.
El boom se ahogó en su propia mitología, y muchas de sus novelas emblemáticas hoy se nos caen de las manos. La literatura latinoamericana se construye sobre una carencia.
Una frase de su ‘Correspondencia’ define bien a Bernhard: 'Detesto los libros malos, pero por uno bueno tiraría sin vacilar a un abismo la mitad de mi patria'.
La novela es solo un género literario; la narración, un modo de relación del hombre con el mundo. Ser latinoamericano no nos pone al margen de esta verdad.
Cabrera Infante tal vez sea el autor de los últimos cincuenta años que haya dejado la obra más controvertida y compleja y menos estudiada de la narrativa cubana.