La compulsiva narrativa de sí que no dejó de fomentar en cada texto suyo y la voluntad de inventarse una y otra vez muestran a un Bolaño prefigurador entusiasta.
¿Es Piglia, realmente Piglia, quien aparece aquí? Y si lo es, ¿por qué se escudó en el antifaz de este Emilio Renzi, su segundo nombre y su segundo apellido?