Gobierno niega el “destierro” del cineasta Lester Hamlet y acude, por esta vez, a la Constitución para dejar abiertas las puertas de Cuba

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Lester Hamlet (1971) (FOTO Facebook / Lester Hamlet Veira Rodríguez)
Lester Hamlet (1971) (FOTO Facebook / Lester Hamlet Veira Rodríguez)

Luego de que el cineasta Lester Hamlet denunciara su presunto “destierro” por cinco años de Cuba, la oficialidad habanera no ha tardado en reaccionar públicamente con argumentos que van desde el malentendido burocrático o la evidente constitucionalidad del derecho al retorno de un ciudadano a su país hasta una mera cuestión de formas tramitológicas y, finalmente, la tácita acusación de que el realizador miente cuando se trataría, en su caso, de una decisión migratoria “estrictamente personal”.

Pasadas más de 24 horas de la publicación en Facebook de su nota titulada “Destierro de la ínsula”, el director cinematográfico no ha contestado aún al ministro de Cultura, Alpidio Alonso –cuyo tuit de este miércoles en la noche fue ágilmente replicado por las instituciones bajo su jurisdicción–, ni a las declaraciones que este jueves ofreció a Cubacine Tania Delgado vicepresidenta del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

“Antier por la mañana recibí una llamada del departamento de Protocolo del ICAIC [Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos] para hacerme saber que, por no haber regresado a la isla en tiempo –un tiempo determinado por ellos– se me ha aplicado una sanción que me impide regresar a Cuba en los próximos cinco años”, había escrito este 24 de agosto Lester Hamlet Veira Rodríguez en la red social.

Lester Hamlet (1971) (FOTO Facebook / Lester Hamlet Veira Rodríguez)
Lester Hamlet (1971) (FOTO Facebook / Lester Hamlet Veira Rodríguez)

“Se me enredaron los pensamientos ante la arbitrariedad de la llamada sanción que en realidad es un destierro anunciado”, prosiguió. “Ya sé que no quieren en casa a quienes tengamos ideas diferentes en lo que respecta a libertad y patria. Ya lo sé y lo he visto en muchas ausencias impuestas”. Y todavía apuntó: “Ya sé, además, que se sienten los dueños de tu vida”.

El autor de filmes como Ya no es antes (2016), Casa Vieja (2010), Fábula (2011) y –junto a Pavel Giroud y Esteban Insausti– Tres veces dos (2004) no dudó en criticar duramente al régimen cubano: “Esa sociedad quebrada continúa su camino hacia la mediocridad más absoluta. Qué triste no poder ser testigo directo de su inminente fin. Hubiera querido verlo, experimentar junto a mis coterráneos la alegría de saberse libres”, dijo. “Todos sabemos ya que antes, mucho antes de 5 años, toda esa estupidez que acompaña a la dictadura habrá desaparecido. No tengo la menor duda”.

Aun cuando el también conocido realizador de videoclip, y últimamente de la telenovela  –estrenada en la isla apenas en diciembre de 2021–, sostuvo que deja “atrás una patria infeliz y un edén que sólo existe en la mentira”, casi de inmediato el ministro Alonso tuiteó con magnanimidad: “Lester Hamlet puede regresar a Cuba cuando lo desee, es un derecho constitucional. Cualquier otra cosa que le hayan dicho desde Protocolo del ICAIC, es un error. Lo rectificaremos y haremos los análisis correspondientes”.

Enseguida, muchos usuarios de Twitter recordaron al funcionario ejemplos de activistas, opositores, creadores o periodistas independientes –todos ciudadanos con residencias vigentes– que en los últimos meses han sido vetados de retornar a Cuba: entre otros, la joven reportera Carla Pérez; la historiadora de arte Anamely Ramos, integrante del Movimiento San Isidro (MSI); la exprofesora universitaria Omara Ruiz Urquiola, y el artista Hamlet Lavastida.

Algunos incidieron en la discrecionalidad de larga data que rige el acceso a ese derecho en Cuba, y recordaron por ejemplo el “destierro” de facto de una figura legendaria de la música cubana –y refractaria al régimen surgido en 1959– como Celia Cruz.

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Este miércoles, el historiador Rafael Rojas interpelaba en la propia red social a Alpidio Alonso: “El ministro de Cultura de Cuba tiene razón: regresar al país de origen es un derecho constitucional. Un derecho que todos los días viola el gobierno cubano, cada vez que prohíbe la entrada de un emigrado a la isla ¿A cuántos emigrados cubanos se nos niega el pasaporte habilitado?”, se preguntó.

Respecto al caso de Lester Hamlet, quien llegó a dirigir el Festival Internacional de Cine Pobre de Gibara, en Holguín, y cuya trayectoria profesional ha discurrido mayormente por cauces cercanos a la oficialidad, la vicepresidenta del ICAIC negó que esa entidad estuviera facultada “para tomar una medida de esta naturaleza” y reiteró que “puede regresar al país cuando desee”.

Tania Delgado sostuvo que el diálogo entre un funcionario y el cineasta se redujo a una cuestión más bien formal: “El uso del pasaporte oficial [solicitado al ICAIC] es autorizado para las misiones en el exterior que las instituciones asumen como propias. Este documento, a diferencia del pasaporte corriente, sólo es válido dentro de las fechas para las cuales se solicita”.

Por tanto, explicó la ejecutiva: “A su regreso a Cuba, el portador debe entregar el pasaporte oficial a la institución […]. Al haber transcurrido más de un mes de la fecha prevista para el regreso de Lester al país, el jefe del área de Protocolo del ICAIC, obligada [sic] a interesarse por el pasaporte oficial, lo contactó por escrito utilizando la mensajería de Whatsapp para saber si ya estaba en nuestro país y solicitarle la devolución […]”.

“En el intercambio de mensajes por WhatsApp entre Lester y el funcionario del ICAIC, este último le preguntó si ya estaba en el país”, relató Delgado. “Lester, pidió llamarlo por teléfono y en la comunicación telefónica, le informa al funcionario que todavía no había regresado a Cuba [desde México] y que su decisión era no hacerlo. […] Posteriormente, Lester preguntó si era cierto que por su decisión de no retorno, podría estar sometido a una sanción de limitación de entrada al país. En ningún momento esta fue una idea enunciada por el funcionario del ICAIC, ni el motivo de la conversación fue informarle de sanción alguna”.

Los hechos –según esta versión– irían a desembocar en una sibilina lamentación oficial: “Es como mínimo doloroso que un cineasta con la trayectoria de Lester Hamlet responsabilice al ICAIC de forzarlo a tomar la decisión de permanecer fuera de Cuba cuando esta es estrictamente personal”.

Sin embargo, un número nada despreciable de internautas –son miles quienes han comentado hasta el momento en el post original del director de cine– parece haber entendido, sin demasiado esfuerzo, que no se trataba, al menos en principio, de “la decisión de permanecer fuera de Cuba”, sino de la imposibilidad legal de ejercer el derecho a retornar en un lustro.

Algo que para demasiados cubanos –sobre los que por supuesto no se pronunció el ministro Alonso– no resulta en ningún caso una conjetura fruto de un “error” burocrático o un malentendido de WhatsApp.

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1 comentario

  1. El director de Cine cubano mas televisivo es ahora el mas disidente. El colmo del oportunismo y las mascaras. Menos mal que ya las perdió todas. Lilo Villaplanas deberia darle la bienvenida a su casting de «Plantadas.»

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