“¿Cómo habitar la anormalidad?”: la teatróloga Yohayna Hernández en Antes de Abrir Sala

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Fragmento del cartel de Antes de Abrir Sala, espacio en línea del Corredor Latinoamericano de Teatro

Yohayna Hernández (La Habana, 1983), teatróloga, dramaturgista y gestora cultural cubana, ha sido la quinta invitada de Antes de Abrir Sala, para compartir con seguidores e interesados, a través de Facebook Live, sus vivencias y reflexiones sobre los retos de las “contraprácticas” artísticas contemporáneas.

La cita se produjo el pasado 13 de julio, en el marco del espacio que el Corredor Latinoamericano de Teatro (CLT) creó en su fanpage de Facebook para propiciar la reflexión en el ámbito teatral del continente ante la urgencia sanitaria que ha impuesto la Covid-19.

Desde que el Corredor Latinoamericano de Teatro se conformara en 2013, gracias a la iniciativa del chileno Manuel Ortiz y el argentino Mauro Molina, ha estado funcionando como una plataforma de intercambio internacional con el propósito de generar mayor circulación del teatro latinoamericano al interior de la región y proyectar su trabajo hacia otras partes del mundo. Posee “antenas” en Chile, Argentina, Brasil, México, El Salvador, Colombia y España.

Invitada por Francesca Ceccotti y Manuel Ortiz, junto a Lorena Álvarez, tres de los miembros activos del CLT, la teatróloga Yohayna Hernández participó en Antes de Abrir Sala, un espacio que, como se indica en el sitio web de la plataforma, propicia “la conversación antes de que los teatros abran sus puertas luego de esta pandemia global” e instaura “un diálogo con artistas y gestores latinoamericanos para conocer sus experiencias escénicas en cuarentena y compartir ideas sobre cómo imaginamos el retorno a las salas de teatro”.

Desde Montréal, donde reside y trabaja actualmente, la también docente, editora y performer comenzó la conversación refiriéndose a su trabajo como dramaturgista asociada a La Serre Arts Vivants, específicamente como parte de la última edición del Festival de Artes Vivas (OFFTA), realizado en mayo pasado en plena cuarentena. Yohayna Hernández se refirió al OFFTA como un encuentro que reúne a artistas enfocados en la creación “indisciplinar”. Artistas que logran desdibujar las relaciones tradicionales entre teatro, danza y artes visuales, y desterritorializan las zonas de “creación, investigación y pensamiento”.

Un breve recuento de la edición “desconfinada” del OFFTA llevó a Hernández a calificar como “ocupas del tiempo” a las personas que participaron en la 14ta edición del encuentro. El festival, convertido en un espacio colectivo de aprendizaje y toma de conciencia sobre la temporalidad pandémica, y a partir de la articulación entre comunidades de artistas, especialistas y ciudadanos, logró generar “actos de habla” –algo impensado al comenzar el confinamiento– cuando muchos festivales en el orbe enmudecían.

Siempre desde la “puesta en memoria” como mecanismo para activar archivos colectivos, la dramaturgista cubana recordó que la relación entre ella y La Serre Arts Vivants inició hace cuatro años, cuando, desde el Laboratorio Escénico de Experimentación Social (LEES), se propició un espacio de residencias cruzadas “para generar movilidad entre creadores y gestores de Québec y La Habana”.

Yohayna Hernández es una de las coordinadoras del LEES, junto a Martha Luisa Hernández Cadenas (alias Martica Minipunto) y Marta María Borrás desde La Habana, y Dianelis Diéguez La O desde Barcelona, todas teatrólogas. Con el acompañamiento de María Mercedes Ruiz Ruiz, Maité Hernández Lorenzo, y un grupo de colaboradores y artistas que apuestan por prácticas antihegemónicas de creación, el LEES se ha construido desde espacios “más flexibles, abiertos y horizontales”.

En el contexto cubano, el LEES es una voz alternativa de interrogación escénica, de “reinvención”, donde cada proceso de escucha se construye desde la colectividad. En un país donde lo colectivo se encuentra muy dañado, el LEES “ahora mismo es un espacio muy duro de asfixia, por causa de dinámicas sociales, políticas, institucionales que están todo el tiempo conspirando, evitando esa colectividad”, indica Yohayna y agrega:

“En Cuba lo colectivo se ha vaciado mucho, se ha oxidado mucho. La experiencia del laboratorio la he «covivido» como un espacio de mucha radicalidad. Un espacio donde, a pesar de las precariedades con las que se trabaja, no podemos separar el espacio artístico de su capacidad política.”

A manera de cartografía, la creadora repasó el recorrido del LEES y lo denominó como un espacio de “contranarrativas” que se activa, casi, a partir del “balbuceo”, de la “rumia”. Ese laboratorio periférico de “producción de ficciones” ha devenido, en el escenario cubano, lugar heteromorfo que lidia con la personalidad autoritaria de las estructuras que obligan al “discurso” singular y prohíben la significación promiscua.

La residencia de creación del laboratorio se denomina Inservi, “una palabra que vino a cuestionar la inutilidad de las artes vivas, sobre todo en un contexto donde a veces la función social del arte se instrumentaliza desde la inutilidad, desde lo inservible”. Inservi ha tenido, hasta ahora, cinco ediciones, y ha logrado dislocar la mirada tradicional de las artes escénicas cubanas.

En una transmisión en vivo que superó la hora de duración, Yohayna Hernández pudo desplazarse entre los temas y preocupaciones que han afectado parte de su obra. Graduada como teatróloga de la Universidad de las Artes de Cuba (ISA), en 2006, actualmente también funge como dramaturgista de Granma, metales de Cuba, del grupo de teatro alemán Rimini Protokoll, dirigida por Stefan Kaegi.

Como dramaturgista, además, Hernández colabora con Osikán, Vivero Escénico Experimental, dirigido por José Ramón Hernández. “¿Cómo construir viveros?”, se preguntaba Yohayna Hernández en Antes de Abrir Sala, y recalcaba que un vivero se debe “constituir como un espacio de vida, creación y pensamiento más autónomos”.

¿Cómo leer colectivamente el contexto de la crisis actual? ¿Cómo se puede generar la circulación del teatro en el contexto pandémico? “Es muy difícil imaginar”, respodía Hernández, e insistía en que se deben fomentar, con urgencia, prácticas artísticas en espacios de cooperación, escucha y comunalidad:

“Creo que no estamos en este contexto únicamente por una crisis sanitaria, no es un virus lo que nos ha puesto en este contexto. Creo que es una crisis ecológica, social, económica, política. Una crisis de la que ya los movimientos ecológicos, antirracistas, decoloniales, y los feminismos desde sus activismos, pero también en sus teorías, vienen hablando hace mucho tiempo. Siento que estamos en un punto que no es azaroso. Es momento para interrogar cómo nuestras instituciones culturales, cómo nuestro mainstream artístico, han contribuido a esas maquinarias. Este es un momento de revisión, de tratar de saber qué es lo que está muerto y qué es lo que continúa hablando.”

Yohayna Hernández escucha mucho Radio Deseo, una emisora coordinada por Mujeres Creando, organización feminista boliviana fundada por María Galindo, Mónica Mendoza y Julieta Paredes. Hace unos días, en Radio Deseo, María Galindo definía la normalidad y la anormalidad como antípodas tergiversadas. Galindo afirmaba que el problema es la normalidad. Recordemos que normalidad viene de norma. Yohayna Hernández y María Galindo están de acuerdo en algo: “debemos habitar la anormalidad”.

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