Yo no soy gongorino en lo que escribo, aparte de algunos pastiches que hice para divertir a Marta Lilia Tenorio, que los aprobó y hasta los leyó en España para asombro de algunos peninsulares. Esa fama de gongorino a pie juntillas no me incomoda en absoluto porque don Luis es mi poeta de cabecera; es un ejemplo de muchas cosas que nos faltan continuamente.
Frente al neobarroquismo, Mirta Aguirre esgrimía un barroco de Estado (las obras de Guillén y Carpentier), asimilable a la ideología del Partido Comunista de Cuba.