El cartel como ilusión. Entrevista con Alejandro Rodríguez Fornés

Continuamos nuestra serie de entrevistas (+imágenes) con los protagonistas de la ilustración y el diseño cubano contemporáneos.

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Alejandro Rodríguez Fornés / ‘Restart’. Cartel creado para la convocatoria The World After, lanzada por Poster Territory y Brand Culture en 2020. Impresión digital, 100 x 70 cm.
Alejandro Rodríguez Fornés / ‘Restart’. Cartel creado para la convocatoria The World After, lanzada por Poster Territory y Brand Culture en 2020. Impresión digital, 100 x 70 cm.

El diseñador gráfico cubano Alejandro Rodríguez Fornés (La Habana, 1984) es un gran fanático del béisbol. Confiesa que es ahí, en el terreno de juego, donde muchas veces encuentra una idea, la idea, a partir de la cual nacerá un cartel. El cartel es otro terreno de juego –en el sentido de la ilusión, cuya raíz es también el ludere latino, el jugar– donde se construye un discurso visual, un fenómeno de alteridad –el cartel y lo otro–; lo otro que observa y se ilusiona. Los terrenos se entremezclan. En los carteles de Alejandro la ilusión acecha a cada paso; a cada paso de nuestro esfuerzo por (re)conocer la fragilidad de un color, de una voluta tipográfica. Es preciso que identifiquemos en el juego las reglas implícitas. Por eso, Rialta Noticias ha convocado a Alejandro Rodríguez Fornés para conversar sobre su recorrido como diseñador (jugador) gráfico. Dopajes de diversa índole.

Alejandro, ¿cómo recibes el premio que obtuvo tu cartel Restart en la I Competencia Internacional de Carteles Estelares, en Estados Unidos?

Muy contento, la verdad. Recibir un premio siempre es una gran alegría, pero sobre todo es un impulso para seguir trabajando, proponiendo y creando. En este caso particular, me emociona más porque es la primera vez que se realiza este certamen. Haber estado, primero, entre los diseñadores seleccionados, y luego que mi cartel Restart ganase el premio a mejor cartel de América del Norte, superó mis expectativas.

1 Restart cartel para concurso The world after impresio╠un digital 100 x 70 cm 2020 | Rialta¿Cómo pudieras describir este cartel?

Siento que es muy sencillo, pero a la vez esconde y comunica muchas cosas. Fue creado en 2020 para la convocatoria The World After, lanzada por Poster Territory y Brand Culture con el objetivo de reflexionar sobre nuestro futuro una vez superada la pandemia de COVID-19. La idea principal del concurso era crear visiones sobre el momento actual que vive la humanidad y cómo desde la gráfica podemos imaginar “El Mundo Después”.

Por lo general trato de buscar recursos sencillos y sintéticos para comunicar ideas desde el cartel. En este caso me resultó interesante usar el medio físico (papel, cartulina) como soporte para crear un símil entre lo convulso del momento y el cartel como tal. Dicho de otra forma: coloqué el cartel en primer plano y salió este papel arrugado que lejos de ser desechado se restaura en busca de una nueva vida. Entiendo que esta acción de reciclaje la haremos una vez superada la pandemia. Pese a todos los momentos difíciles, el mundo y nuestras vidas se van a reconstruir y quedarán esas marcas como memoria de lo vivido. Aprovecho para decirte que para crear esta imagen recibí una gran ayuda desde la fotografía y la concepción de la idea por parte de la diseñadora Alicia Fundora y los restauradores Leticia Fundora y Nelson Uliver, a quienes estoy muy agradecido.

Durante la creación del cartel ‘Restart’ junto a los restauradores Leticia Fundora y Nelson Uliver; junio de 2020
Durante la creación del cartel ‘Restart’ junto a los restauradores Leticia Fundora y Nelson Uliver; junio de 2020

Tu formación como diseñador estuvo marcada por la academia. Tengo entendido que te graduaste en 2008 del Instituto Superior de Diseño (ISDi), en La Habana.

Si, el ISDi fue la escuela: los cimientos para emprender el camino posterior. Con su marcada inclinación bauhausiana en las asignaturas de Diseño Básico, Dibujo, Ilustración, Cartel, Editorial, etc., fue allí donde recibí las herramientas para lidiar luego con los distintos encargos de diseño. Tengo grandes y lindos recuerdos de esos cinco años en Belascoaín 710: la emoción que me provocaba llegar cada mañana sobre las 8:15 a.m., descubrir ese nuevo mundo que se abría ante mí, los profesores y compañeros de clase, amigos luego, y un montón de emociones diversas vividas entre 2003 y 2008. Por supuesto, el camino no siempre fue disfrutable; hubo momentos muy estresantes y largas madrugadas de trabajo, pero el recuerdo general que me queda es muy gratificante.

¿Cómo recuerdas tus primeros trabajos luego de salir de la academia?

Portada del número 66 de la revista ‘Unión’, coautoría de Yusell Marín, 2009.
Portada del número 66 de la revista ‘Unión’, coautoría de Yusell Marín, 2009.

El primer trabajo que realicé una vez graduado fue el diseño y la maquetación de la revista de literatura y arte Unión, junto al diseñador Yusell Marín. Este había sido nuestro trabajo de tesis a partir de un encargo de Ediciones Unión, y cuando defendimos nuestro proyecto en el Instituto lo presentamos a la revista y nos dieron luz verde para comenzar a trabajar allí, bajo la dirección artística de Pedro de Oraá, a quien agradezco haber conocido y compartido muchas opiniones de diseño y arte. Para nosotros era súper emocionante la idea de implementar el trabajo de tesis y vincularnos a esa publicación de la UNEAC por donde habían pasado grandes diseñadores del panorama nacional como el artista Raúl Martínez. Recuerdo lo estimulante que fue ir a la imprenta a recibir el número 66 de la publicación, primero diseñado por nosotros, y chocar con el olor a tinta y los aciertos y errores de nuestro trabajo.

¿Cómo recuerdas ese momento en que decidiste ser diseñador gráfico?

Vengo de una familia de arquitectos y urbanistas: mis padres, tíos, abuelo y padrastro estudiaron esas profesiones, así que en casa de una forma u otra se respiraba y comentaba de diseño todo el tiempo. Eso indiscutiblemente influyó mucho en mi decisión a la hora de elegir carrera. Pero hubo una disyuntiva: a mí me encanta el cine y el mundo audiovisual en general, y casualmente el año que me tocó hacer las pruebas de ingreso para la universidad abrieron la carrera de Cine de la FAMCA [Facultad de las Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual] en horario diurno, así que, llegado el momento, hice las dos pruebas de aptitud y corrí con la suerte de ser aceptado en ambas. Entonces surgió la disyuntiva: ¿cuál escoger? Finalmente, y ayudado por la opinión de mi familia y varios amigos, me decanté por la carrera de Diseño, que, aunque era bastante joven, pues el Instituto se había creado en 1984, el mismo año en que nací, ya tenía una cátedra y un plan de estudios muy sólidos, elemento que ayudó a la hora de tomar la decisión. Con el tiempo la vida me ha dado la oportunidad de mezclar ambas pasiones y vincularme, desde la gráfica, a varios proyectos cinematográficos.

¿Qué momentos identificas como los más importantes dentro de tu recorrido como diseñador?

Primero, el que te comentaba anteriormente: el rediseño de la revista de literatura y arte Unión, a la cual estuve vinculado desde 2008 hasta 2017, y para la que diseñé 26 números. También me gustaría destacar el periodo que pasé como miembro del grupo creativo El Estudio Gráfico, creado en 2009 por seis amigos de clase luego de graduarnos.

Otro podría ser el diseño y las ilustraciones realizadas en la revista La Jiribilla de Papel, para la que trabajé en paralelo a Unión desde 2009 hasta 2013. Luego vinieron tres años muy especiales como parte del equipo de diseño gráfico en la Oficina de Comunicación e Imagen de Casa de las Américas, bajo la guía de Pepe Menéndez y junto a Lyly Díaz y Roilán Marrero.

Por último, quiero mencionarte otros dos momentos que para mí tienen un gran valor: el primero fue la oportunidad que me brindó en 2018 la Swem Library del College of William & Mary, en Williamsburg, Virginia, Estados Unidos, para hacer una exposición personal de carteles, idea pensada y realizada por la vicerrectora de Asuntos Académicos y Docentes, Ann Marie Stock, y un grupo de estudiantes de esa universidad. Y, por último, la medalla de bronce que obtuvo el cartel Come Come, creado a cuatro manos junto a la diseñadora industrial Vivian Caballero Carrasco, para la XIII Bienal Internacional del Cartel en México.

¿Quiénes han sido tus maestros en el diseño?

Siento que son muchas las personas que de una forma u otra han incidido sobre mí a lo largo de este viaje como diseñador gráfico, empezando por mi familia y amigos, quienes en muchísimas ocasiones me han apoyado compartiendo ideas y sugerencias para los trabajos. Luego me tocaría hablar de varios profesores del ISDi, como la arquitecta Miriam Abreu, creadora del plan de estudios de Diseño Básico en primer año de la carrera; los integrantes del grupo Camaleón (Nelson Ponce, Idania del Río, Eduardo Sarmiento, David Alfonso y Darién Sánchez), profesores de ilustración, Dibujo y Cartel durante mis años de estudios, y el diseñador Alexis Manuel Diezcabezas, profesor de diseño editorial y tutor de mi tesis.

Ya como graduado he tenido la oportunidad de conocer y trabajar junto a José Papiol, creador de varios carteles emblemáticos en la década del setenta y una persona maravillosa; y, más recientemente, junto a Pepe Menéndez, director de diseño de la Oficina de Comunicación e Imagen de Casa de las Américas y amigo al que siempre agradeceré por la confianza y oportunidades que me ha brindado.

Por otra parte, siento que le debo mucho a todos esos monstruos del diseño cubano que durante las décadas del sesenta, setenta y ochenta crearon las bases de la escuela del cartel cubano. También he tenido la suerte de estar presente en tres bienales internacionales de diseño, una vez en Querétaro, México, y otras dos en La Paz, Bolivia, donde he podido participar en charlas impartidas por un montón de diseñadores que admiro y son referentes en mi trabajo, como los grandes cartelistas Isidro Ferrer, Stephan Bundi, Parisa Tashakori, Alejandro Magallanes y Alain le Quernec, este último con quien tuve el placer de recibir un taller de cartel en 2015. Por último, quisiera hablarte de todos los colegas del Club de Amigos del Cartel (CACa), que son inspiración y apoyo constante ante cada proyecto.

Club de amigos del Cartel (CACa) en su decimotercera reunión anual. Fábrica de arte, 2019.
Club de amigos del Cartel (CACa) en su decimotercera reunión anual. Fábrica de arte, 2019.

¿Qué es lo que prefieres diseñar? ¿Cartel?

Sí, carteles, aunque a veces disfruto mucho haciendo ilustración infantil y añoro vincularme más a proyectos audiovisuales o de gráfica animada. Pero es en el diseño de carteles donde encuentro mayor libertad de recursos para comunicar y compartir sentimientos y formas de ver la vida.

Ilustración para el libro de poesía infantil ‘Un pueblo de antes’, publicado por el Ministerio de Educación de Guatemala en 2011. Coautoría de Yesser Caraballo Guzmán.
Ilustración para el libro de poesía infantil ‘Un pueblo de antes’, publicado por el Ministerio de Educación de Guatemala en 2011. Coautoría de Yesser Caraballo Guzmán.

¿Recuerdas cuál fue tu primer cartel?

Los primeros carteles que realicé fueron para la 5ta Muestra Joven ICAIC, en 2006, como parte del acuerdo que existía entre la Muestra y el ISDi para que los estudiantes de tercer año de gráfico hicieran carteles para las obras en concurso. Recuerdo que ese año las obras superaban la cantidad de estudiantes, así que varios de nosotros aprovechamos la oportunidad y pudimos hacer más de un cartel; en mi caso trabajé con dos documentales: Los trazos de la inocencia, de Luis Hidalgo Ramos, y Degeneración, de Aram Vidal. Realmente fue emocionante para todos vernos expuestos por primera vez en el lobby del cine 23 y 12 durante febrero de ese año. Creo que ahí comenzó mi atracción hacia los concursos, algo que he mantenido hasta hoy pues encuentro muy productiva la oportunidad de crear carteles sobre distintas temáticas: tomar uno mismo las decisiones, a expensa de equivocarse, y aprender de los errores, por supuesto.

‘Los trazos de la Inocencia’ y ‘Degeneración’; carteles realizados para la 5ta Muestra Joven ICAIC. Impresión digital, 42 x 30 cm. 2006.
‘Los trazos de la Inocencia’ y ‘Degeneración’; carteles realizados para la 5ta Muestra Joven ICAIC. Impresión digital, 42 x 30 cm. 2006.

¿Cómo es, en tu caso, el proceso para diseñar un cartel? Supongo que no tienes una sola metodología.

Efectivamente, no creo que pueda hablar del proceso como una metodología, pero sí de algunos pasos que pueden repetirse. Lo primero suele ser investigar sobre el encargo: cartel para cine u otro evento, o bien el tema, si se trata de un concurso. A esta parte le dedico mucho tiempo por la importancia que tiene para llegar a buenas soluciones, así que suelo buscar mucha información y en algunos casos ver referentes sobre el tema, para luego, ya con el contenido interiorizado, alejarme un poco del proyecto y dejar que este quede en el subconsciente, como una bola de pinball en busca de salidas, soluciones… La idea idónea muchas veces aparece en momentos de ocio, como los que dedico a ver y practicar deportes, particularmente el béisbol, del que soy un gran fanático. Luego regreso al papel en primera instancia para bocetar las ideas y, por último, a la computadora, donde se termina de concretar el cartel. Es decir que, usualmente, dedico más tiempo en busca de la idea que de la estética. Ese es el proceso que utilizo más a menudo, aunque en algunos casos una idea interesante aparece rápido; entonces el proceso se invierte y dedico más tiempo a desarrollarla formalmente.

‘The Red Panther’, cartel para el proyecto colectivo Happy Together / Felices Juntos, desarrollado por Yenela Miranda y Darwin Fornés, especialistas del Taller de Serigrafía René Portocarrero, durante la XII Bienal de La Habana. Serigrafía, 70 x 50 cm. 2015.
‘The Red Panther’, cartel para el proyecto colectivo Happy Together / Felices Juntos, desarrollado por Yenela Miranda y Darwin Fornés, especialistas del Taller de Serigrafía René Portocarrero, durante la XII Bienal de La Habana. Serigrafía, 70 x 50 cm. 2015.

¿Cuál es el cartel que hubieras querido hacer?

Diseñado por un cubano, siempre me ha fascinado la contundencia que tiene un cartel como Clik, creado en 1969 por Félix Beltrán a partir de dos recursos muy sencillos, una palabra y el uso del color exactos. Si puedo añadir uno internacional escogería Between Me And Tomorrow, del diseñador suizo Erich Brechbühl, un cartel mucho más experimental pero igual de contundente que el primero.

¿Cómo te relacionas con la tradición del cartel en Cuba?

Creo que la posibilidad de vincularme a varios proyectos cinematográficos desde la gráfica, y dentro de esta a la técnica de impresión serigráfica como forma de producción, ha marcado en gran medida la manera de pensar y visualizar los carteles, y me ha permitido acercarme, descubrir y disfrutar mucho más todo el arsenal creado en décadas anteriores por muchos diseñadores cubanos.

Cartel publicitario para la película ‘La Piscina’, del realizador Carlos M. Quintela, producción del ICAIC. Serigrafía, 76 x 51 cm, 2012.
Cartel publicitario para la película ‘La Piscina’, del realizador Carlos M. Quintela, producción del ICAIC. Serigrafía, 76 x 51 cm, 2012.

¿Qué rasgos pudiéramos identificar como tu estilo? ¿Pudiéramos hablar de ese estilo?

No creo que pueda hablarte de un estilo propiamente dicho. Como te comentaba, suelo buscar los recursos que mejor encajan para comunicar una idea, y esto hace que la forma de representar una imagen varíe entre una y otra, pero podría hablar del uso de colores contrastantes y saturados, la síntesis conceptual y, en algunos casos, la simetría. Igual siento que la técnica de impresión serigráfica, usada mayormente para reproducir nuestros carteles, crean una unidad visual entre estos.

‘Unicornio’, cartel para la convocatoria lanzada por el proyecto CartelON al cumplirse 30 años de creada la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, EICTV. Serigrafía, 70 x 50 cm, 2016. / ‘Fénix’; cartel presentado en la convocatoria para desarrollar la imagen del XXI Certamen Internacional de Cortos de la Ciudad de Soria. Coautoría de Alicia Fundora Rangel. Impresión digital, 100 x 70 cm, 2019.
‘Unicornio’, cartel para la convocatoria lanzada por el proyecto CartelON al cumplirse 30 años de creada la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, EICTV. Serigrafía, 70 x 50 cm, 2016. / ‘Fénix’; cartel presentado en la convocatoria para desarrollar la imagen del XXI Certamen Internacional de Cortos de la Ciudad de Soria. Coautoría de Alicia Fundora Rangel. Impresión digital, 100 x 70 cm, 2019.

¿Hacia dónde crees que apunta el mapa del diseño cubano contemporáneo?

En Cuba hay mucho talento en las artes en general, y el diseño no queda exento. Pese a la precariedad tecnológica y económica muchos diseñadores han encontrado plataformas para desarrollar su trabajo tanto en el diseño industrial, el de vestuario, como en la gráfica. En esta última, la tecnología digital y el uso de las redes sociales han generado espacios muy provechosos para desarrollar y hacer circular las obras, y con esto crear una retroalimentación entre el público y los diseñadores. Hoy existen muchos diseñadores cubanos, incluso estudiantes, que han aprovechado las convocatorias a licitaciones y concursos para desarrollar su trabajo. En este sentido, creo que la producción de carteles, mayormente en soportes digitales, ha crecido y se ha fortalecido mucho, en gran medida apoyados por el Proyecto CartelON, que funciona como creador y difusor de un montón de proyectos enfocados en el rescate y la revitalización del cartel serigráfico cubano. Por otra parte, el acceso a Internet nos ha permitido participar en proyectos y eventos internacionales muy interesantes. Por supuesto, sería muy lindo ver más diseño cubano en la vida cotidiana, en las calles, pero para eso tienen que conjugarse muchos factores. Siento que la voluntad por parte de los diseñadores está.

‘Pensamos Cuba’; cartel realizado para el décimo encuentro de pensamiento y debate organizado por la Asociación Hermanos Saíz. Mención de honor en la 4ta Bienal Internacional del Cartel de Lublin, Polonia. Serigrafía, 70 x 50 cm, 2019.
‘Pensamos Cuba’; cartel realizado para el décimo encuentro de pensamiento y debate organizado por la Asociación Hermanos Saíz. Mención de honor en la 4ta Bienal Internacional del Cartel de Lublin, Polonia. Serigrafía, 70 x 50 cm, 2019.

¿Cuáles son tus proyectos actuales y futuros?

Actualmente estoy residiendo en Barcelona junto a mi novia, la diseñadora gráfica Alicia Fundora Rangel; estamos haciéndonos un espacio por acá y trabajando en el proyecto Cartel, creado por el diseñador Carlos Zamora. Por otra parte, continúo con algunos proyectos como la gráfica para el Tercer Festival del Cartel, evento que está a la espera de celebrarse cuando las condiciones lo permitan. En un futuro cercano me gustaría hacer una maestría o curso de posgrado sobre publicidad o dirección de arte en el diseño, y, por supuesto, continuar creando carteles para películas, eventos o concursos.

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