El teatro cubano dice adiós al “maestro” de la actuación Pancho García

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Pancho García en ‘La Legionaria’, de Fernando Quiñones (FOTO Facebook / Hubert de Blanck)
Pancho García en ‘La Legionaria’, de Fernando Quiñones (FOTO Facebook / Hubert de Blanck)

La escena cubana perdió este jueves a uno de sus artistas más venerados: “mito”, “maestro”, “gran actor” de interpretaciones “legendarias”, son algunos de los epítetos que nada más conocerse su muerte ha suscitado Francisco Pancho García (Cienfuegos, 1943 – La Habana, 2021), Premio Nacional de Teatro 2012.

Desde horas de la tarde de este 16 de diciembre, la noticia del deceso de Pancho García, a sus 78 años, corrió en redes sociales y concitó despedidas y elogios entre quienes conocieron su arte de primera mano o bien como espectadores en las salas teatrales y las pantallas de Cuba.

García actuó en la televisión y el cine –incluidos filmes como Una pelea cubana contra los demonios, de Tomás Gutiérrez Alea o José Martí: el ojo del canario, de Fernando Pérez, y también producciones de algunos de los más jóvenes realizadores cubanos–, pero desde finales de los sesenta consagró su talento principalmente al arte de las tablas en compañías como Teatro Estudio, Hubert de Blanck y Argos Teatro.

Fue un actor de carácter, poderoso y polifacético, algo evidente incluso para el ojo inexperto. Y, sin embargo, al morir acaso sea mucho menos conocido por el gran público de la isla que otros notablemente menos capaces y experimentados.

“Me entero que ha muerto Pancho García hoy en la mañana. No tengo palabras. Sobrevivió a todo. Luchó contra y a favor de todo. Fue un guerrero desde niño, se impuso y logró ser tenido en cuenta. Ser actor fue su único sueño, y lo cumplió, su única lealtad fue al teatro. Ni siquiera enfermo aceptó abandonarlo. Sus interpretaciones en Argos Teatro son legendarias”, dijo en Facebook Carlos Celdrán, director del citado grupo. “En esos años de nuestra colaboración se convirtió en centro de todo lo que soñaba hacer. Siempre estuvo orgulloso de lo que juntos hicimos. Al final, estábamos lejos. Un dolor muy fuerte me atraviesa el pecho. El teatro cubano está de luto. Su vitalidad hace que no pueda imaginarlo sino vivo. Adiós, Pancho. (me duele tanto, coño)”.

Esa propia compañía, una de las más notables del circuito dramatúrgico habanero contemporáneo, lo despidió así: “Argos Teatro recordará siempre tu risa, tus chistes en los largos trayectos de las giras, tus historias de Cuba, de La Habana y siempre del Teatro, tu amor por el Teatro. Actor gigante. Tu entrada a Argos, como un discípulo más, siendo maestro, nos enseñó mucho. Aprendimos, Pancho. Tu diálogo inquieto, tu aporte a nuestra historia, tus muchos personajes desde siempre, tu Teatro Estudio, tu Hubert de Blanck, tu Pasionaria, tu Ángel Romaguera, las tertulias en tu casa, y tu «Hay que ser inglés como Pancho»; tu vida por el Teatro Cubano y por Cuba; todo eso nos dejas, Pancho. Vuela alto, y vive siempre en todo nuestro Teatro. Pancho!».

“Adiós a un grande de nuestra escena. Pancho García. Aplausos eternos desde nuestra compañía”, se lee en el perfil oficial de la Hubert de Blanck, junto a una fotografía del actor travestido en La Legionaria.

“Eterno, inolvidable”, comentó el dramaturgo y director teatral Abel González Melo sobre Pancho García.

A su vez, el joven cineasta José Luis Aparicio lamentó en redes sociales la “muy triste noticia”: “Tuve la suerte de trabajar con él a inicios de 2018 en El SecaderoDryland. Una escena deliciosa que compartía con Eduardo Martínez, Raúl Capote Braña y Dana Estévez Conde”, rememoró. “Pancho fue nuestra elección para El Sueco, rey del underground habanero y dueño del misterioso Casino. A pesar de sus problemas de la vista, Pancho paseó su personaje, acertó con las miradas y los gestos. Nos decía que trabajar con los jóvenes era un regalo, pero el regalo lo recibíamos nosotros. Entre tomas nos compartía sus increíbles historias, y yo sentía que nunca había trabajado con alguien tan profesional”.

“Su obra en la escena cubana es enorme, lo dirán mejor los especialistas”, prosiguió el realizador de Tundra y Sueños al pairo (junto a Fernando Fraguela). “Yo puedo hablar de sus papeles inolvidables en películas como Molina´s Ferozz de Jorge Molina, La piscina de Carlos Quintela y Chamaco de Juan Carlos Cremata Malberti”. Y agregó: “Pancho, Premio Nacional de Teatro, fue además de las pocas vacas sagradas que firmó la «Declaración del Cardumen». Estuvo siempre del lado de los artistas jóvenes”.

La actriz Yuliet Cruz tampoco escatimó elogios: “inmenso, con una entrega y una fuerza descomunal”, y también: “Qué suerte la mía haber compartido escena junto a ti y haber aprendido tanto. ¡Se te va a extrañar mucho! Mi aplauso para ti. A un gran artista se le despide con un gran aplauso”.

El portal oficial Cubaescena recordó este jueves que Pancho García tomó parte “en más de cien puestas en escena, en su mayoría como protagonista”: Don Gil de las Calzas Verdes, de Tirso de Molina, Bodas de sangre, de García Lorca, Macbeth, de Shakespeare, o La aprendiz de bruja, de Carpentier, bajo la dirección de Berta Martínez; Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams, de la mano de Carlos Díaz; Vida y muerte de Pier Paolo Passolini, de Michel Azama, Un enemigo del pueblo, de Ibsen, Reino dividido, de Amado del Pino, Final de partida, de Samuel Becket, Aire frío, de Virgilio Piñera, estas últimas a cargo del propio Celdrán, jalonan esa notable trayectoria artística.

También fue dirigido por maestros cubanos como Vicente y Raquel Revuelta, Humberto Arenal, Abelardo Estorino y Eugenio Hernández Espinosas; a menudo en piezas clásicas escritas por ellos mismos.

Pancho García (1943-2021) en ‘Aire frío’, de Virgilio Piñera; puesta de Argos Teatro (FOTO ‘Cubaescena’)
Pancho García (1943-2021) en ‘Aire frío’, de Virgilio Piñera; puesta de Argos Teatro (FOTO ‘Cubaescena’)

Pancho García participó en decenas de giras internacionales a lo largo de más de tres décadas; actuó en varias telenovelas y series de aventuras o policíacas, e integró los elencos de otras películas cubanas como Plácido, de Sergio Giral, Frutas del café, de Humberto Padrón Esther en alguna parte, de Gerardo Chijona, y Vestido de novia, de Marilyn Solaya.

Entre los reconocimientos oficiales otorgados en la isla a Pancho García se cuentan la Orden Raúl Gómez García del Sindicato Nacional de Cultura, la Distinción Majadahonda y el Diploma Nicolás Guillén, ambos de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, así como la Distinción por la Cultura Nacional.

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