En la última película de Wang Bing, el anciano y prominente compositor chino Wang Xilin, un artista del dolor, el hambre y la locura, decide confesarse a través de su cuerpo desnudo.
El poder corruptor del presente consigue, en 'Poor Things', trasmutar el pasado en Perogrullo, ese monstruo reaccionario retroalimentado con ideas sin futuro.
Casi 75 años después, ‘Sunset Boulevard’ sigue constituyéndose en uno de los gestos más poderosos de restitución de la memoria y de actualización del pretérito.
De la felicidad íntima de este cine, o de los cristales azulosos que rompí sin querer en su mesa y que me aseguraron traerían buena suerte, finjo a veces que sé escribir…