En 'Vía férrea', Aharon Appelfeld no se ocupa del genocidio nazi, sino del devastador efecto de esa catástrofe sobre la conciencia de los sobrevivientes.
Muy pocos volúmenes escritos sobre Borges en los últimos treinta años merecen el esfuerzo de sacarlos del librero. Uno de estos es el excéntrico 'Borges y yo', de Jay Parini.
La fatuidad del dandi es brillo opalescente y fugaz. Su suntuosidad nos atrae porque es todo lo que se quisiera ser. Su agonía apunta al futuro de la modernidad.
En 'Contra-mimese', el intento de recrear por medio de árboles reales las representaciones de Van Gogh conduce a un género que hasta ahora Francisco dos Santos no había practicado: el bio-arte.
¿Por qué dedicarle un semestre a una de las obras de los Dead White Men que nos impuso el pasado, algo contra lo que nos rebelamos hoy con muy legítimas razones?
¿Por qué bebe Verlaine? Para olvidar su fealdad física, para olvidar la partida de Rimbaud, la muerte de su madre, su matrimonio frustrado. Lo dice: es su bestia la que se dirige hacia “el horrible brebaje verde”.
En la mejor tradición de la no ficción europea, 'Los pasos de Nietzsche. Un tríptico', de David Pollard, deambula por la historia y la geografía en busca de resonancias.