La Habana nocturna torna a contradecir las consignas martirológicas y los caminos de redención, tan diurnos como vacíos. El placer está primero, igual que el yo que lo pone a su disposición.
Todas las lenguas son prestadas, nunca fueron propias, solo el sonido de la voz, quizás, sea lo único de uno. Reivindiquemos el potencial liberador de la traducción.
Podría afirmarse, sin temor a exagerar, que Armando Lucas Correa es la superestrella de la literatura cubana actual. Entonces, ¿por qué sabemos tan poco de él?
Las verdaderas “novelas de la Revolución cubana” pueden buscarse dentro de la obra de Carlos Victoria o José Abreu Felippe, integrantes de la generación del Mariel.
La narrativa global de ‘El fin del juego’, de Xavier Carbonell, es absorbente. Este no es un libro menor: se va a incorporar a lo que llamaríamos el canon cubano.
La conjunción creativa del poeta José Luis Serrano y el cineasta Rafael Ramírez nos pone frente a una experiencia artística expandida sobre nuestra realidad.
Hay en César Aira cierta frialdad esencial, cierto regusto excesivo por lo verbal, que lo convierten en alguien dotado para el ejercicio de la crítica literaria.