Néstor Díaz de Villegas indaga sobre el contexto temprano de su escritura, ese Miami guetificado y sórdido de los años del Mariel, y sobre su diálogo con otros poetas de su generación.
La kora para nosotros es un instrumento femenino. No sabría cómo explicarte este vínculo. Tiene mucho de ritual y de energía. Es una tradición antigua. No puedes tocar la kora sin estar casado con ella.
El último libro de Roberto Echavarren reconstruye a través de un mosaico de testimonios desgarradores una visión panorámica del terror bajo Lenin y Stalin.
Yo me quedo sin duda con Latinoamérica, la manera en que vivimos, o sea, todo es más precario, pero es mucho más diverso, es mucho más abierto en esa precariedad.