‘Family Romance, LLC’, el más reciente estreno de Werner Herzog

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Fotograma de ‘Family Romance, LLC’, Werner Herzog, dir., 2019

Estrenada oficialmente en el Festival de Cannes 2019, Family Romance, LLC, la nueva película de Werner Herzog, tuvo ahora su première internacional en la plataforma Mubi. Disponible durante todo el mes de julio, el filme volvió a poner de manifiesto las mejores credenciales del cineasta, las mismas que lo hicieron uno de los más significativos autores de la contemporaneidad, desde que emergiera como parte de la generación de creadores que dieron forma al denominado Nuevo Cine Alemán en los años sesenta.

Con una vastísima obra, tanto documental como de ficción –una de sus ambiciones ha sido deconstruir las fronteras genéricas entre ambas convenciones cinematográficas–, Herzog anudó temprano la voluntad de recuperar para el cine la inventiva estética con la necesidad de convertirlo en una forma de pensamiento. También los enanos comenzaron pequeños, Aguirre, la cólera de Dios, El enigma de Kaspar Hauser, Nosferatu, vampiro de la noche, Fitzcarraldo, Grizzly Man, Encuentros en el fin del mundo, revelan la versatilidad de un realizador que se desplaza cómodo por disímiles registros, a la vez que practica una personal torcedura del lenguaje fílmico para reflexionar sobre la realidad. Las búsquedas textuales de este cineasta, que implican una preocupación constante por la materialidad de la imagen y su potencial para re/presentar una verdad, soportan una exploración de la ética humana y las complejidades identitarias del sujeto anclado a sus circunstancias.

Las películas de Herzog establecen un núcleo discursivo alrededor de la comprensión de las singularidades contextuales que determinan la confrontación entre la individualidad del sujeto y los modelos que lo universalizan. Los filmes antes mencionados, por ejemplo, despliegan un entendimiento de los conflictos existenciales que en los protagonistas genera su diferencia, así como el modo en que ellos ordenan sus vidas y sus prácticas sociales al interior del entorno que los acoge. Esa sustancia antropológica nutre la creación del director, al punto de justificar, en parte, su poética autoral.

Family Romance, LLC extiende nuevamente esos postulados intrínsecos al cine de Herzog. Retoma, en específico, su preocupación por la relatividad de las verdades y la condición performativa de las dinámicas sociales e, incluso, de las emociones; como también medita acá sobre el impacto de la inteligencia artificial y la tecnología informática en la vida contemporánea y las tensiones que comienzan a distinguir a las culturas digitales… Sobre todo, sorprende la sutileza –incluso cuando la puesta en escena está muchas veces recorrida por un acento paródico–, con que la película atiende a la propensión de las personas a que los roles familiares, los lazos afectivos, las relaciones sociales o los sentimientos importen tanto como “la representación” o escenificación de los mismos.

Y en tal sentido, el filme adquiere relevancia –junto a su sólida caligrafía–, por la inteligencia con que interroga a esa urdimbre de la vida social e íntima contemporánea, en la que la comercialización de las emociones y la subjetividad del individuo no resultan polos antitéticos. En Family Romance, LLC, Herzog tiene el cuidado de no dejarse seducir por lo inerte tecnológico, en tanto determinante de la escenificación kitsch de ciertas dinámicas sociales en la actualidad, para ocuparse de lo puntualmente antropológico.

Pero todo ello poco significaría si la arquitectura dramática y expresiva de Family Romance, LLC no tuviera la precisión constructiva que ostenta. En una obra que ensaya sobre la verdad, resulta elocuente, de entrada, el modo en que se entrelazan los registros documental y fictivo. La incorporación de códigos del documental en la ficción es una marca de estilo harto asentada en la obra de Herzog –pienso quizás en Aguirre, la cólera de dios y Fitzcarraldo–, pero en esta última producción ese montaje textual adquiere una especificidad estimable.

Si bien la gramática y la visualidad de la película asumen a ratos un estilo documental e, incluso, la estética del video casero, el quid estriba en que el director se ocupa de circunstancias y personajes que –aunque existental como se presentan en el argumento–, son recreados en una historia de ficción, antes que en un documental estrictamente. En ese intercambio entre documental y ficción se consuma un proceso de legibilidad dramática que exhorta al espectador a interrogarse acerca de la materialidad de lo real.

Family Romance, LLC nos acerca a una compañía homónima que alquila actores para ocupar roles familiares y para suplantar situaciones de la vida cotidiana. De hecho, el protagonista es el fundador original de esta compañía nipona, quien, a propósito, se interpreta a sí mismo en el filme. Atendiendo a lo anterior, la película ficcionaliza un proceso que, en la realidad, hace pasar por real una ficción. Y en ese sentido, el uso del código documental se torna irónico respecto a su ideología genérica, en la medida en que se supone que el documental instaura un pacto de verdad. En el diseño de ese montaje textual, nos enfrentamos a un manejo de la representación capaz de depositar en la enunciación muchas de las preocupaciones que ocupan al discurso global de la obra. Se problematiza, al nivel de la realización, el paradigma de verdad con que nos aproximamos a lo real.

Otro rublo destacable de la estructura dramática es el rompimiento de la consecutividad narrativa. La trama se organiza por medio de una suerte de viñetas que no precisan una relación causal entre ellas. Con alguna autonomía dramática, estas viñetas se encargan menos de la progresión del relato que de complementar ciertos ángulos de lectura expuestos por aquella que sirve de centro argumental, alrededor de la cual se ordena el resto.

Ishii, trabajador de la compañía Family Romance, LLC es contratado por la madre de Mahiro para ocupar el rol de padre de su hija. Ishii y Mahiro salen juntos a pasear, comparten en un parque de diversiones, van a cenar a un restaurante de la ciudad… Cuando la intimidad entre ambos crece –Mahiro le pide a Ishii que desea ir a vivir con él, convencida de que es su verdadero padre–, el actor procura poner fin a la relación. En algún instante, mientras arreglan los términos del contrato, la madre de Mahiro le sugiere a Ishii que se quede a vivir con ellas para formalizar una familia, pero él, de inmediato, le responde que Family Romance, LLC no ofrece esa clase de servicios.

Cuando parecía surgir un sentimiento auténtico entre Mahiro e Ishii, este último no puede sino verlo como una amenaza para sus intereses financieros. La obligatoriedad de la ruptura provoca una profunda reflexión existencial en el protagonista, pues tiene que renunciar a la verdad de sus sentimientos frente a las exigencias de su contrato laboral. Hacia el final de la película, este hombre sumido en una profunda crisis emocional, se tiende al lado de la puerta de su hogar sin atreverse a entrar.

Family Romance, LLC llega a meditar sobre la fragilidad de los afectos cuando son presas del mercado que ordena la lógica de nuestro mundo, sobre el modo en que los sentimientos han sido domesticados por determinadas disposiciones de la sociedad contemporánea.

De entre las viñetas que componen el metraje, vale la pena reparar al menos en tres más. En una de ellas, Ishii visita un hotel completamente robotizado en busca de oportunidades para su negocio. Durante la conversación que sostiene con el gerente del lugar, le pregunta si las imitaciones de los seres humanos que allí se encuentran serán capaces de soñar algún día. (Muy probablemente esa es la escena donde mejor se subraya la eclosión de la tecnología en el cuerpo y la racionalidad de las personas.) En otra, una mujer contrata a miembros de Family Romance, LLC para actuar como paparazzi que la acosan mientras camina por un concurrido boulevard de la ciudad, pues le gustaría que las personas reunidas en el lugar la tomaran por una celebrity. En la última, el protagonista es arrendado por un chofer ferroviario para que ocupe su lugar frente a las amonestaciones del jefe por haber cometido una negligencia laboral. Reparo en estas excéntricas secuencias –que conjugan una alta dosis de humor–, en tanto devienen expresión de un estado existencial condicionado por la forma en que se diseña la vida contemporánea y sus dinámicas, caracterizadas por el simulacro e impactadas por la virtualidad. El trabajador ferroviario escucha las amonestaciones, pero como no están dirigidas a él, no lo afectan. Las personas del boulevard toman a la mujer por celebrity y ella es feliz. Ya lo empíricamente real no resulta importante.

Cuando el filme acaba, detrás de la dramaticidad de sus últimas imágenes, late una violencia típica de nuestra actual condición cultural, una violencia que produce cuerpos, deseos, sentimientos…

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ÁNGEL PÉREZ
Ángel Pérez (San Germán, Holguín, Cuba, 1991). Licenciado en Historia del Arte. Artículos y ensayos suyos aparecen en libros, antologías y publicaciones periódicas nacionales e internacionales. Compiló y prologó con Javier L. Mora, Long Playing Poetry. Cuba: Generación Años Cero (Editorial Casa Vacía. Richmond, Virginia, 2017) y con Jamila Medina, Pasaporte. Cuba: poesía de los Años Cero (Editorial Catafixia, Guatemala, 2019). Ha obtenido los Premio Caracol de crítica y ensayo cinematográficos de la UNEAC (2017 y 2019), el Premio Internacional de Ensayo de la revista Temas (2019), además de la Beca de Creación Dador (2018) y el Premio Pinos Nuevos de Ensayo (2020), ambos otorgados por el Instituto Cubano del Libro. Es programador del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Integra el staff de Rialta.
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