En Puerto Rico, la condición de la lengua cotidiana, del sentido común y de la alharaca mediática son parte de una reacción generalizada y una negación del vacío.
De todas las enrevesadas y extrañas mitologías de las que Borges se ocupó, la así llamada religión gnóstica fue, acaso, su pasión más intensa y duradera.
En los diarios de Ribeyro y en las memorias de García Vega tiene lugar ese desmoronamiento y hermosa paradoja estética: la apuesta por una escritura de riesgo.
Chris Offutt erige un mundo ficcional de absoluta coherencia, aunque en su caso se trate de una representación que sorprende por la extremada rareza de sus personajes.