La posible condena de Luis Manuel Otero Alcántara por la ley retrógrada de símbolos patrios marcará la victoria de lo jurídico al servicio del poder del Estado totalitario sobre la esfera pública.
Reconocer que el Gobierno norteamericano funciona desde una lógica ajena a la de la sociedad civil cubana, puede permitir vislumbrar qué ventanas de oportunidad pudieran abrirse en la nueva coyuntura.
De lo que se trata, en esta coyuntura de oleada autoritaria global en contra de las libertades cívicas, es de sostener los mismos raseros deontológicos y técnicos que antes se asumieron.
Ahora repiten exactamente el mismo error quienes intentan concentrar la explicación de la invasión de Ucrania en el papel de la OTAN o en el conflicto entre las grandes potencias.