La nueva Constitución terminó siendo una zona de disputa de símbolos tan encarnados como roídos, hechos de significados deformados, al borde de la caricatura o el vacío.
Una vida que no podrá ser más escondida y que, imposible de contener, tomará las calles nuevamente. Reconocer ese estar vivos de la rebeldía y el anhelo fue el regalo infinito que nos hizo el 11-J.
¿Podría la canción de Silvio sintonizar con estos días de un activismo digital que quisiera volverse cuerpo y calle, si no llovieran los bastonazos y los juicios exprés?
En democracia no se gana regañando ni menospreciando a las mayorías, se gana comprendiéndolas, incluso aunque haya buenas razones para no estar necesariamente de acuerdo con ellas.
Ahí hay que agradecer a Pablo, por intentar ser él mismo puente para avenidas que no dependen ya de los autores ni de las obras, sino de las trayectorias mismas de la libertad.
Históricamente, el poder se descarga sobre aquellas personas que se oponen o cuestionan las estrategias de control y sumisión. La disputa entre los artistas y el poder es una disputa por la potencia, por la capacidad de afectación y...