La autocrítica y la autoinculpación son géneros dramatúrgicos del poder totalitario, y corresponde a quienes hemos vivido bajo el régimen disciplinario que los demanda, desmontarlos.
La puesta en escena parece tocar fondo cada vez que funcionarios públicos que encarnan la alienación constitutiva de la clase política enarbolan discursos de esperanza.
No pocos espectadores de 'Argentina, 1985' podrían sentir en ese relato inspirado en sucesos de la Historia una suerte de comentario anticipado de una Cuba del futuro.
El Observatorio contra la Polarización y el Extremismo Político de ‘La Joven Cuba’ suele repetir los tropos funcionales al poder en Cuba, aunque no los enuncie directamente.
Como en la película de Angelopoulos, la música gloriosa que escuchamos ha de ser probablemente solo una escena obligatoria en esta tragedia que vivimos.
De rencor estamos llenos, hasta la saciedad, y todos los que se han ido en verdad nos faltan para ganar la realidad y curar la vida y la imaginación de un país extraviado.