David Pau, diseñador gráfico cubano: “¿A dónde vamos si no es con el Zeitgeist?”

Continuamos nuestra serie de entrevistas (+imágenes) con los protagonistas de la ilustración y el diseño cubano contemporáneos.

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David Pau / ‘Zeitgeist’ (Ilustración, 2021); David Pau
David Pau / ‘Zeitgeist’ (Ilustración, 2021); David Pau

En estos momentos, el diseñador gráfico e ilustrador cubano David Pau (La Habana, 1997) trabaja como freelancer. En estos momentos, además, prepara nuevas colecciones de NFTs. En un futuro, imagina, hará lo que ama: diseñar (“dando todo de mí”). Le gustaría, de la misma manera, tener su propio estudio y, quizás, un equipo de colaboradores. Su proceso creativo consta de cuatro pasos: hasta “dejar, al detalle, el cartel pulido”. Sus maestros van desde Paula Scher, pasando por Vasjen Katro, hasta Jeff Koons. Asegura no sentir envidia por los carteles de otros. Confiesa su competitividad. A la pregunta sobre cómo valora al diseño cubano contemporáneo responde: “¿A dónde vamos si no es con el Zeitgeist?”

David, tu propuesta para el concurso de cartel promocional de cortos de Soria (2019) obtuvo recientemente el segundo lugar en la Categoría A de la 16 Bienal Internacional del Cartel de México. Este es uno de los encuentros para cartelistas más importantes del mundo. ¿Cómo recibes este premio? ¿Qué significa para tu carrera como diseñador gráfico?

Para ser honesto, recibí el premio de manera inesperada. Me considero una persona competitiva y me gusta darlo todo en lo que hago para obtener buenos resultados. Estaba seguro de que había presentado un cartel con el que me sentía feliz, pero, aun así, para mí fue una sorpresa. Es difícil para cualquier joven diseñador, por más talentoso que sea, alcanzar premios. Toma años de experiencia dominar todas las técnicas para hacer un buen cartel y para lograr un sello que te caracterice. Para mí este premio es sólo una confirmación de que con esfuerzo, sacrificio y atrevimiento se logran grandes cosas. Es una confirmación de que estoy haciendo las cosas bien, y lo mejor: las personas aprecian mi trabajo y sienten lo que intento transmitir. Como diseñador es una de las mejores cosas que puedes lograr.

XXI Certamen Internacional de cortos Ciudad de Soria (Cartel, 2019); David Pau
XXI Certamen Internacional de cortos Ciudad de Soria (Cartel, 2019); David Pau

¿Cómo pudieras describir este cartel? 

Este fue uno de mis primeros carteles, yo apenas estaba en tercer año de la carrera. Quisiera describirlo como mismo lo hizo el director de la bienal, Javier Bermúdez, quien presentó el premio: “Una obra bella, un cartel de una potencia enorme y un dominio tipográfico extraordinario”.

¿Cómo fue el proceso creativo hasta llegar al cartel que podemos ver hoy?

El proceso fue de altas y bajas. Hice este cartel muy joven, y es normal tener inseguridades cuando te lanzas a competir. También lo recuerdo como parte del momento en que decidí hacer cosas más gestuales y menos académicas.

Mi proceso creativo para realizar un cartel se divide en cuatro pasos.

Paso 1: Todo comienza fuera del escritorio, en mi cabeza, dándole vueltas a la idea. Eso me ayuda a jugar con cada parte gráfica de la composición de manera rápida. Intento pensar en cada elemento que debe estar presente. ¿Qué tipografía? ¿Qué colores? ¿Qué símbolos gráficos? ¿Qué recursos? ¿Cómo comunicar lo que quiero?

Paso 2: Me traslado hacia el escritorio, donde intento mezclarlo todo en algo armónico que garantice la función del diseño, y se vea bien. En ese momento proyecto la idea, y siempre me topo con buenas y malas cosas. A mí me gusta probar, hacer algo que no tenía pensado, aunque sepa que me puedo equivocar, que me puede llevar a un camino sin salida. Pero gracias a esa curiosidad a veces descubro algo inesperado que eleva aún más la calidad del cartel. Cuando proyecto me encuentro con problemas que hay que pulir. A veces me estanco porque las cosas simplemente no funcionan. Es muy frustrante y justo ahí es cuando entra “el paso 3”.

Paso 3: Prefiero volver a dejar el escritorio y pensar cómo obtener un mejor resultado. Para esto me desconecto del mundo y empiezo a jugar de nuevo con las piezas, a pensar en todas las soluciones posibles para lograr lo que quiero.

Paso 4: Una vez que lo tengo, ya es simplemente sentarme en la computadora y dejar, al detalle, el cartel pulido.

‘Ubú sin cuernos’ (Cartel y branding de Ludi Teatro; proyecto de tesis; 2020); David Pau
‘Ubú sin cuernos’ (Cartel y branding de Ludi Teatro; proyecto de tesis; 2020); David Pau

¿Y una ilustración?

En el caso de una ilustración es parecido. Pero lo que represento en mis ilustraciones no es más que mi visión del mundo. Son ideas sobre temas que me interesan personalmente. Me vienen de repente, en cualquier momento, por algo que me inspira. De la misma manera, paso por un proceso largo para llegar al resultado final. La mayoría de las veces tengo mucha más libertad creativa ya que debo pensar menos en factores funcionales.

Te inclinas por las ilustraciones en 3D. ¿Por qué?

Siento que el 3D va a estar muy presente en el futuro, con la llegada de la realidad aumentada y las experiencias inmersivas. La sociedad humana está cada vez más orientada a comunicarse e interactuar a través del medio digital. El 3D nos brinda la posibilidad de crear realidades alternas en los medios digitales.

¿Qué prefieres? ¿El cartel? ¿La ilustración? ¿Ambos?

Siento que no pudiera vivir sin los dos.

Te defines como un “creador de gráfica generada digitalmente”.

Me defino así porque la mayoría de las cosas que hago son a través de herramientas (programas) digitales. Me encanta conocer herramientas nuevas y sacarle el máximo a cada una. Además de que son, las redes sociales, el Internet, la Web 3.0, el medio principal donde expongo y comercializo mi trabajo. Todo digital.

Te graduaste del ISDi hace sólo unos meses, en noviembre de 2020 ¿Cómo valoras la formación en la academia cubana?

En el ISDi tuve muchos profesores que desempeñaron un papel importante en mi formación, entre ellos Javier G. Borbolla, Alfredo Aguilera Torralbas, Aliana Sánchez, Flor de Liz y Nelson Ponce. Te soy honesto: creo que, a través de los años, el ISDi se ha destacado por tener muy buenos profesores. Me resulta difícil dar una opinión sobre la institución ya que en la vida hay que ser agradecidos y, sin dudas, en el ISDi aprendí muchísimo. Pero, en mi opinión, la academia cubana necesita actualizar su plan de estudio ya que hay áreas que se quedan sin explorar, y otras impartidas se quedan en un nivel muy básico.

Nunca voy a olvidar que estando ahí nos visitaron unos rectores de algunas de las mejores universidades europeas, y lo único que yo pensaba era: “Cuánto atraso tenemos”. No es secreto para nadie, y mucho menos para el ISDi, que en Cuba existen muchas limitantes para el crecimiento de los diseñadores. No hay prácticamente mercado más allá de los incipientes negocios privados. Para ser justos, creo que su plan de estudios debe preparar a los diseñadores para la realidad del país, y en esta política nos hemos ido quedando un poco atrás. El diseño seguirá creciendo mientras la sociedad y la cultura crezcan; son cosas inseparables, que se necesitan entre sí.

‘Cryptoverse Ballon’ (Ilustración, 2021); David Pau
‘Cryptoverse Ballon’ (Ilustración, 2021); David Pau

¿Cómo recuerdas ese momento en que decidiste ser diseñador gráfico?

Mi decisión de ser diseñador fue quizás la más importante en mi vida. No me veo despertándome todos los días para hacer algo diferente. Aunque no estuve siempre seguro de conseguirlo. Cursé un año en Ingeniería Industrial porque no pensé que alcanzaría mi promedio para entrar al ISDi. Una vez que hice las pruebas de ingreso resultó ser que sí me alcanzaba, y por inseguridad ni lo había incluido en mi plantilla de carreras. Recuerdo que antes de ver qué carrera me otorgaron pregunté con cuánto había cerrado Diseño. La respuesta hizo que me sintiera decepcionado de mí en ese momento. Desde ese día decidí que sí lo podía lograr. Cursé mi año en la CUJAE [Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría], obtuve mis buenas notas y me cambié de carrera. La verdad, creo que ha sido una de las lecciones más grandes que me ha dado la vida: siempre creer en mí y saber que puedo lograr las cosas que me propongo.

¿Qué momentos identificas como los más importantes en tu recorrido como diseñador?

Sin dudas los momentos en que mi trabajo ha sido reconocido y valorado. El hecho de hacer algo y que resalte es muy gratificante. Pero también he de mencionar los momentos en que he sido criticado; momentos que me han llevado siempre a reflexionar y a tratar de mejorar.

¿Quiénes han sido tus maestros en el diseño?

Como profesional me gusta nutrirme tanto de diseñadores como de artistas. Diseñadores: Paula Scher, David Carson, Stefan Sagmaeister, Vasjen Katro. Artistas: Tommaso Marinetti, René Magritte, Jeff Koons.

¿Recuerdas cuál fue tu primer cartel?

Mi primer cartel fue uno que presenté en un concurso sobre el 90 aniversario de Titón [Tomás Gutiérrez Alea], el cineasta cubano, y obtuvo mención. Lo hice cuando estaba apenas en segundo año de la carrera; creo que también fue la primera vez que apliqué ilustración a un trabajo.

¿Cuál es el cartel que hubieras querido hacer?

La verdad, no creo que pueda mencionar un cartel en específico que me hubiese gustado hacer. Soy una persona muy inquieta en cuanto a la creación y consumo muchísimo contenido cultural que me apasiona y que me inspira a crear. Creo que depende del momento y de lo que me tenga obsesionado en ese particular instante. Pero rara vez me quedo con ganas; siempre intento hacer el tiempo para la realización de mis carteles.

‘Evolution’ (Ilustración, 2021), David Pau
‘Evolution’ (Ilustración, 2021), David Pau

En una nota publicada en la revista énfasis afirmas que el trabajo que realizas “se desenvuelve alrededor de los objetos y las personas, así como la relación que estos comparten con los medios de comunicación, digitales o no”. ¿Qué quieres decir con esto? Debo añadir que, según mi punto de vista, en tus ilustraciones se entremezclan imaginarios de las sociedades de consumo; empleas la cultura pop, el pastiche, la parodia… ¿Estoy en lo cierto?

En esa nota hablaba principalmente de mis trabajos con los NFTs. El imaginario en que mis obras se desenvuelven tiene una fuerte inspiración y apropiación de personajes y objetos de la cultura pop. En el mundo físico estos personajes toman forma de muñecos, cartas, juegos, y han llegado a tener un alto valor para una comunidad determinada que los aprecia, específicamente por ser considerados vintage y/o coleccionables.

Los NFTs llevan eso a un nuevo nivel al crear nuevas imágenes coleccionables marcadas por elementos populares que ya eran conocidos, consumidos y valorizados por un público específico. A su vez, expanden su valor y monetizan esos elementos. Cuando me refería a la relación entre las personas y los objetos dentro de los medios de comunicación y digitales, hacía referencia a la máxima de que las personas viven apegadas a los objetos y se sienten valoradas por los objetos que poseen.

Las redes sociales han potenciado eso, y en mi trabajo se pueden ver muchas referencias a marcas y elementos digitales. Mi trabajo es un medio digital en sí mismo, más allá de los personajes y elementos de la cultura pop de los que hablaba antes. En sentido general, en mi obra hay una amplia referencia al consumo y la personalización de los objetos.

Branding para Nana del Riego (2021); David Pau
Branding para Nana del Riego (2021); David Pau

Comienzas a insertarte en el paisaje de los NFTs. ¿Qué beneficios vislumbras en la creación de los activos no fungibles?

Los NFTs han marcado un antes y un después en mi carrera como diseñador y generador de contenidos. Es difícil monetizar tus creaciones si no estás representado por una galería, pero insertarse con arte digital en espacios más tradicionales es casi imposible. Los NFTs democratizan el mundo del arte y permiten a cualquiera, independientemente de su etnia, género, nacionalidad o incluso educación –porque hay muchas personas exitosas en este mundo que no poseen estudios artísticos–, tener un espacio para mostrar y comercializar su arte. También permiten al artista tener mucho más control sobre la venta de su trabajo, pues se eliminan gestores o intermediarios como los galeristas.

¿Cómo te relacionas con la tradición del grafismo en Cuba?

Acerca de la gráfica cubana, el quehacer que más puedo destacar, por su alto valor estético y su alcance internacional, es la cartelística. En Cuba se mantiene la práctica tradicional de la serigrafía y, en mi opinión, aunque tiene un valor icónico, ha quedado limitada. Hay muchas otras tecnologías y medios de impresión. Especialmente, refiriéndome a mi caso, las técnicas de trabajo digitales, más acordes a nuestros días.

¿Qué rasgos pudiéramos identificar como propios de tu estilo? 

Un sello que quisiera seguir desarrollando es el trabajo en 3D y digital. En mi trabajo me gusta representar historias a través de una imagen y usar recursos semióticos como la ironía.

¿Cómo te va con el diseño de marcas?

He diseñado algunas marcas en mi carrera, y lo disfruto mucho. El proceso exploratorio y conceptual es muy complejo porque existe un mercado saturado de marcas. Innovar es cada vez más difícil, pero aun así me gusta el reto de crear una imagen simple capaz de reflejar los atributos y rasgos de algo o alguien.

¿Hacia dónde crees que apunta el mapa del diseño cubano contemporáneo?

En Cuba vale la pena resaltar la labor de muchísimos diseñadores jóvenes que, a pesar de las muchas dificultades para la creación, sobre todo digital, realizan trabajos comparables con los de cualquier latitud del mundo. Creo que el mayor problema de la gráfica cubana actual no se encuentra en los creadores, sino en los espacios encargados de promover la gráfica. Uno de los problemas es el escaso mercado para la producción de gráfica: imagen, publicidad, diseño, etc. También creo que en nuestro país existe la tendencia a promover siempre a los mismos artistas, sobre todo de generaciones pasadas, y existen muy pocos espacios para artistas con maneras de hacer actuales y frescas. No se trata sólo de dar entrada a una gráfica más moderna, sino de normalizarla dentro del nuestro imaginario visual, pues ¿a dónde vamos si no es con el Zeitgeist?

‘Zeitgeist’ (Ilustración, 2021); David Pau
‘Zeitgeist’ (Ilustración, 2021); David Pau
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