Nunca llegué a odiar tanto como cuando me fui de mi país. Aparentemente había una oportunidad en aquel momento, quedarse allí, contar allí, enviar despachos desde el enquistamiento. Yo no lo quería, relatar y convertirme en el relato. Sentí...
Lampe
Pequeños dramas del memorioso: no sólo recuerda lo que quiere de vuelta sino también, involuntariamente, aquello que preferiría dejar olvidado. La tragedia de Kien, el neurótico protagonista de Auto de fe, la novela de Canetti: dotado de una prodigiosa...
Para Yolanda Izquierdo, mi hermana de La Habana y de San Juan, perdida por New Jersey
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Esta es una historia verídica, tan verídica como cualquier otra historia de mi vida. En cierta ocasión, hace muchos años, fui mendigo y dichoso...
Pafundi y las dos enfermeras suben hasta el último piso del edificio, trepan los escalones adicionales hacia la terraza y cuando abren la puertita de metal, los golpea una mezcla de kerosenes, humaredas y gases; pero ellos salen igual,...
Años después, cuando mi hermano me ladraba a la cara con sus palabras de otros siglos, yo resistía, mientras mi padre, con el cuerpo petrificado en una silla de ruedas, soltaba dos lagrimones que se deslizaban sobre sus mejillas...
Apuntes de un diario
Viena, 23 marzo de 2028.
Como cada día, me siento en la cocina a preparar un café y a revisar la correspondencia antes de irme al despacho y sentarme delante del ordenador para continuar la traducción del...
El mucho conjeturar durante años de pesquisa filológica por el canon literario de Occidente --labor detectivesca tenaz, a menudo infravalorada, silenciosa y humilde, ¿quién lo duda?, aunque no exenta de regocijo-- ha terminado por conducir a una profesora titular...
De las islas no se despide nadie para siempre.
Dulce María Loynaz, Un verano en Tenerife, 1958
Nombres para una isla
En el barco en que atravieso el golfo de Vizcaya en el Morbihan bretón, leo que a los habitantes de la...