‘Matar a un ruiseñor’, de Harper Lee, resiste el escrutinio contemporáneo: “mejor libro” en 125 años de ‘The New York Times Book Review’

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Brock Peters (1927-2005) y Gregory Peck (1916-2003) en una escena de ‘To Kill a Mockingbird’ (1962); adaptación de Robert Mulligan.
Brock Peters (1927-2005) y Gregory Peck (1916-2003) en una escena de ‘To Kill a Mockingbird’ (1962); adaptación de Robert Mulligan.

Matar a un ruiseñor (To Kill a Mockingbird), de Harper Lee (1926-2016), un superventas de más de sesenta años que contribuyó a situar el tema racial hacia el centro del imaginario norteamericano, ha vuelto a probar recientemente su status de clásico inmarchitable en el ámbito anglosajón.

The New York Times dio a conocer al cierre de 2021 un mínimo ranking de los mejores libros publicados en los últimos 125 años, es decir, desde la aparición del Book Review, su principal suplemento de crítica literaria. Más de 200 mil lectores de 67 países y medio centenar de estados norteamericanos participaron con sus votos en un proceso que preseleccionó hasta 125 libros de todos los géneros, un catálogo que más tarde fue reducido a una short list de sólo 25 títulos.

Finalmente, los lectores de The New York Times Book Review seleccionaron la novela de Lee –merecedora del Premio Pulitzer en 1961 y, hasta la fecha, con más de 40 millones de ejemplares vendidos– por delante de La comunidad del anillo, perteneciente a la saga de El señor de los anillos de J. R. R. Tolkien; 1984 de George Orwell; Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, y Beloved de Toni Morrison.

En los dos últimos casos, se trata de obras emblemáticas dentro de la producción de sendos ganadores del Premio Nobel de Literatura. No sorprende la presencia de la novela de García Márquez (1927-2014), paradigma del “realismo mágico” en todo el mundo, aunque se trate de una obra escrita en lengua española. A su vez, Morrison (1931-2019) ha sido una de las autoras más influyentes de las últimas décadas en Estados Unidos: voz de la lucha por los derechos civiles de la comunidad negra y dueña de un universo literario de exuberante espiritualidad que recrea la tradición y el devenir afroamericano.

El libro de Orwell (1903-1950) es considerado, quizá, la distopía literaria más influyente del siglo pasado, gracias a su representación del moderno poder totalitario, y más específicamente debido a sus lecturas en tanto denuncia del autoritarismo más allá del Telón de Acero, o bien de la deriva hacia la hipervigilancia en las sociedades tecnológicas. En cuanto a la obra de Tolkien (1892-1973), se trata no sólo de una de las cumbres del popular género de la fantasía heroica en cualquier época, sino que también es la fuente literaria para una de los más grandes blockbusters fílmicos del nuevo milenio.

Portada de ‘To Kill a Mockingbird’ (1960); Harper Lee
Portada de ‘To Kill a Mockingbird’ (1960); Harper Lee

Los otros libros finalistas revelan la abrumadora preeminencia del canon anglosajón, como quizá no podía ser de otra manera: La luz que no puedes ver de Anthony Doerr, Trampa 22 de Joseph Heller, El guardián entre el centeno de J.D. Salinger, La telaraña de Charlotte de E.B. White, La conjura de los necios de John Kennedy Toole, Un perfecto equilibrio de Rohinton Mistry, Un caballero en Moscú de Amor Towles, Lo que el viento se llevó de Margaret Mitchell, Las uvas de la ira de John Steinbeck, El gran Gatsby de Francis Scott Fitzgerald, El cuento de la criada de Margaret Atwood, Harry Potter y la piedra filosofal de JK Rowling, La broma infinita de David Foster Wallace, Tan poca vida de Hanya Yanagihara, Lolita de Vladimir Nabokov, Lonesome Dove de Larry McMurtry, El clamor de los bosques de Richard Powers, Oración por Owen de John Irving, Un árbol crece en Brooklyn de Betty Smith y Ulises de James Joyce.

Según el diario neoyorquino, las propuestas del público se caracterizaron por su diversidad: “no sólo por el número de libros que los lectores nominaron, sino por la manera en que interpretaron lo que significa «mejor libro»”. Fueron más de mil 300 las obras postuladas; de ellas, el 65 por ciento sólo por una persona. Apenas el 31 por ciento de los participantes nominó uno de los 25 volúmenes finalistas.

Los autores más populares alcanzaron nominaciones por siete de sus libros, y fueron tres hombres de la “generación perdida”: John Steinbeck, Ernest Hemingway y William Faulkner, todos ganadores del Nobel de Literatura. Otros recurrentes fueron James Baldwin, Margaret Atwood y Virginia Woolf, cada uno con cinco libros postulados, mientras que cuatro obras de la recientemente fallecida Joan Didion también recibieron votos: The Year of Magical ThinkingSlouching Towards BethlehemThe White Album y Play It as It Lays.

También fueron votados libros de escritores como H.G. Wells, Tennessee Williams, Patricia Highsmith, Shirley Jackson, Eudora Welty, Langston Hughes, Dorothy Parker, John F. Kennedy, Nora Ephron, John Kenneth Galbraith, Nikki Giovanni, Kurt Vonnegut Jr., Derek Walcott, Ursula K. Le Guin, Stephen King, Jhumpa Lahiri, Mario Vargas Llosa, Colson Whitehead, Patti Smith y Bill Gates.

Portada de ‘To Kill a Mockingbird’ (1960); Harper Lee
Portada de ‘To Kill a Mockingbird’ (1960); Harper Lee

“Así que lo que me sorprendió, al leerlo otra vez”, escribe sobre Matar a un ruiseñor la crítica Molly Young en The New York Times, “no fue la totalidad del libro, sino uno de sus logros más humildes, que es la agudeza con la que Lee recrea las comodidades, miserias y banalidades de la gente reunida íntimamente en un espacio [un pueblo] pequeño”.

Por su parte, John Warner recuerda en Chicago Tribune que la elección final del “clásico de Harper Lee” no debería sorprender a nadie puesto que, por ejemplo, en 2018, fue la selección del PBS Great American Read.

Matar a un ruiseñor es una novela que tiene un impacto emocional inmediato en sus lectores al mismo tiempo que trata sobre un tema social importante”, comenta Warner. “Es una novela que para su época es progresista en cuanto a la raza, y varios de los comentarios de los lectores compartidos por el Book Review del Times sugieren que algunos lectores sienten una especie de cálida nostalgia por el hecho de que el libro los despertó al problema de los prejuicios raciales”.

Sin embargo, el crítico también hace notar que en el sitio de la organización Disrupt Texts –creada por Tricia Ebarvia, Lorena Germán, Kimberly Parker y Julia Torres a fin de releer el canon literario con “ojos nuevos”– se ha señalado, muy probablemente con razón, que “en un libro sobre la raza [como Matar a un ruiseñor], los personajes negros son marginados, se habla por ellos o sobre ellos, en lugar de darles voz y agencia”.

En octubre de 1896, The New York Times anunciaba su nueva sección de crítica literaria: “Comenzamos hoy la publicación de un suplemento que contiene reseñas de libros nuevos… y otros asuntos interesantes… asociados con las noticias del día”.

Desde entonces, el Book Review aparece cada domingo en la edición de papel del Times y constituye una de las publicaciones más influyentes en la industria del libro estadounidense.

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