Pablo de Cuba Soria
Pablo de Cuba Soria

La poesía y la prosa pueden ser una misma materia cuando todo se desarma antes del género. Antes de la forma, entendida como nos hemos acostumbrado a hacer; la forma del orden, mas no la forma de la idea. La obra de Pablo de Cuba Soria es anterior (no por tiempo sino por espacio) al dominio de los parámetros contemporáneos de las clasificaciones y los aplanamientos.

“Pound leía sus versos con la cadencia de un zumbido: su prosodia zumba”. Leemos en el tránsito de ingreso a una comunicación que abandona desde ya las frecuencias cómodas de la voz masiva. En Monsieur Ferlinguetti (Editorial Casa Vacía, 2023), más bien se trata de una prosodia que nos recuerda a Gregorio Samsa: quien no puede comunicarse, pierde su humanidad. Pero quien destruye las palabras es además señalado como culpable del balbuceo de los otros (“entre ágrafos”). Es un crimen para los sujetos de la vigilia constante, los que pagan por una claridad automática libre de temblores; algo así le sucede al sonámbulo Franz: “La sombra de Mme. Kafka sube las escaleras que llevan a Ático. Franz, dormido, la empuja escaleras abajo. Tres golpes en la puerta, para invocar a Ferlinguetti”. ¿Quién es Ferlinguetti? ¿Un fantasma acaso? ¿Un demonio de la literatura? El misterioso Monsieur Ferlinguetti será nuestro guía de viaje a través de un territorio con postas tan particulares como Escritura, Old Town de Oriente o Pensamiento ágrafo. ¿Lugares del sueño? Es posible si entendemos al sueño como una instancia en la espiral de la escritura creativa. Así lo hizo Proust:

“«Mucho tiempo me he acostado temprano». En toda la novela de Marcel Proust se leen más de dos mil veces las palabras acostarse, siesta, pesadilla, dormir, sueño, ensoñación, soñadoramente… El editor Humblot no entendió «que un señor pueda llenar treinta cuartillas para describir cómo da vueltas y más vueltas en su cama antes de conciliar el sueño». Proust duerme a Escritura, la hace soñar”.

Proust, al igual que Pablo de Cuba Soria, atenta contra el ritmo mecánico del texto que va hacia adelante con una ingenuidad fácil de digerir, acomodado al movimiento de la pereza y del consumo instantáneo. La literatura debe abrir esos lapsos de demora. Ser no-productiva de diálogos artificiosos y acciones dramáticas de entretenimiento. Hay algo más, un plus, en el decir zumbante del soñador.

Es este un libro con fotografías, pero atención: la imagen es tratada como un discurso moldeado por la literatura. El concepto de experiencia será fundamental para entender esto: “La experiencia de las ciudades pertenece más a los olores y sabores que de ellas retenemos, que a lo poco o mucho que de ellas pueda guardar nuestra mirada”. El sueño, el zumbido y las demás percepciones sutiles hacen a la experiencia de la textualización. Escribir no es así un procedimiento de reproducción lineal, sino más bien una búsqueda para perderse, para desviarse a través de los sentidos.

En uno de los epígrafes se lee: “Acerca te a la foto, pega el oído… Un poco más, así. ¿La escuchas ahora?”. Y al final del libro, en las referencias encontramos: “Foto anónima de la Richmond Main Street Station (Virginia, 1917); pie de Ferlinguetti”. Hay mucho para pensar aquí. Primero, Ferlinguetti aparece como el autor de los epígrafes pero no así del cuerpo textual que lo nombra en tercera persona. De allí que pueda considerarse una especie de Maestro o fuente de las ideas desarrolladas en esa forma de escritura total (al final del libro el lector encontrará algunas aclaraciones al respecto que no quiero adelantar). Segundo, esa separación del pronombre enclítico, que se reitera como recurso en diferentes momentos del libro, nos marca una concepción especial de los sujetos: posiblemente una manera de despegar la identidad de la entidad variable que este viaje supone (por momentos se es Kafka, por otros Joyce, Poe, o Sarah Bernhardt). Incluso las identidades ficcionales y las reales se combinan en una materia que trasciende la necesidad de un verosímil.

¿Quién necesita un verosímil cuando los mapas no dejan de inventar destinos? Una postal desde Jerusalén manuscrita por “Ferlinguetti”: “comí, bebí, sentí miedo y fui feliz, como corresponde”. Ese extracto de “F” nos habla del viaje de la vida, de la escritura viva como trascendencia. Ya desde Libro de College Station (2021 [2016]), el sujeto “Ferlinguetti Batista” nos convoca a la representación de “una lengua (casi) anónima, carente de referentes prácticos”. Pienso en un sujeto que se posiciona más allá de la contradicción y de lo político a lo que todo yo biográfico debe responder. En el mismo libro leíamos: “Llámate Ferlinguetti, aunque duela de risa”. Es el Outis de Odiseo ante el cíclope Polifemo. El Hombre-ninguno, el que puede atravesar el ruido de los que ostentan muchas palabras: “En el tiempo remoto de su primera conciencia quiso llamar se Nadie”.

La idea de escritura viva sin dudas define lo sustantivo del trabajo de Pablo de Cuba. El texto se abre como una forma de pensar, dislocado epocalmente de la función clasificadora de contenidos (tendiendo a la lógica del mito como oposición al fabulare histórico), deconstruyendo los relatos. El libro es una mutación constante que acontece en ese tiempo de la primera conciencia, el itinerario de un viajero del Sueño. Creo que el autor ha llegado aquí al punto en que una obra es capaz de retroalimentarse con sus propios enlaces y derivas desde una arquitectura extraordinaria.

‘Monsieur Ferlinguetti’ de Pablo de Cuba Soria
‘Monsieur Ferlinguetti’ de Pablo de Cuba Soria
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DIEGO L. GARCÍA
Diego L. García (Berazategui, Buenos Aires, 1983). Profesor en Letras por la UNLP. Escribe crítica y poesía. Entre sus libros figuran Fin del enigma (Ediber, Argentina, 2011), Esa trampa de ver (Añosluz, Argentina, 2016), Una voz hervida (Jámpster ebooks, Chile, 2017), Una cuestión de diseño (Barnacle, Argentina, 2018), (Fotografías) (Zindo & Gafuri, Argentina, 2018) y Las calles nevadas (Barnacle, Argentina, 2020). Forma parte de la antología de poesía latinoamericana País imaginario: escrituras y transtextos 1980-1992 (Ay del Seis, Madrid, 2018). Colabora en diversas revistas literarias con reseñas, traducciones y artículos críticos.

1 comentario

  1. Caracteriza con argumentos, dialoga sin petulancias, lanza flechas exegéticas con precisión… Coincido en que son «escrituras», sin géneros literarios para deslindes. Merecida reseña para Pablo, muy bien por Diego y Rialta. Saludos al travieso Ferlinguetti.

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