Rosie Inguanzo y Legna Rodríguez (FOTO Evelyn Sosa)
Rosie Inguanzo y Legna Rodríguez (FOTO Evelyn Sosa)

Leí Baladas crueles, el último libro de Rosie Inguanzo (Ediciones Furtivas, 2023) sin saber quién lo había escrito. Lo leí antes de ser publicado. Se lo dije a algunas personas. Que había un libro así muy bueno que me gustaba. Un libro así grotesco, traumatizado, oscuro. Con unos poemas que no tenían nada que ver con los poemas cubanos de Cuba. Pero de todas formas cubano, el libro. Porque hablaba de Cuba desde el crimen. Hablaba de cosas que ocurrieron. De crímenes. Este era un libro nuevo. Escrito por alguien que representaba. Una mujer. Tenía que ser una mujer porque si a mí me gustaba tanto tenía que ser una mujer. Una mujer muy fuerte.

ven
a verme
morir
sin réplica
darling
ven
silbando
un
tango
como
hacía
mi
padre
antes
de
una
golpiza.

Leí un poema y dudé. Leí otro y especulé. Leí otro y bailé. Bailé sola en la cocina. Cuando bailo sola en la cocina es literal, porque el espacio entre la pared y el fogón tiene veinticuatro pulgadas, no hay espacio para más. Rectangulares, más bien, pero veinticuatro. Así que bailo pegado. Me quemo. Bailo conmigo misma. Al principio no lo sabía, pero enseguida lo supe: había flores en los poemas, y bocas, comían carne, les gustaba la carne, les gustaba incluso la carne humana, eran caníbales, se deleitaban, depredadoras, bellas y raras.

Es decir, vomité. Rodrigo Paestra se me pegó y vomité. Vomité sola en la cocina, en los zapatos de Rodrigo Paestra. Vomité en el poema de Rodrigo Paestra. Vomité en la revolución y en la muerte. Eso es tremendo lujo. La pasión. La muerte pasional. Apasionarse con una cosa. Apasionarse con el marido. Entre Rosie Inguanzo y yo está su marido. Que no es Rodrigo Paestra ni Jacques Hold ni ningún marido que se conozca porque se trata de uno modelo. Tengo el oído cuadrado, rectangular más bien. Y casi nunca vomito. Pero cuando vomito, es como si mi vómito fuera el verdadero final.

pero como es
violinista
modelo
profesor
modelo
cocinero
modelo
tal vez termine
cercenándose
los
dedos
de la mano
izquierda
y entonces
quizás
yo
me salve

Los poemas de Rosie Inguanzo pueden ser bocas o flores carnívoras, depredadoras, bellas y raras, monstruosas. Vienen a rastras desde el bosque o desde el manicomio o desde el pediátrico o desde el río y reptan sobre uno (pies, entrepierna, barriga, estómago, tórax, jaboneras, cuello, frente), asimilando a uno en su lógica invertida, perversa. Poemas invertidos. Baladas crueles a la luz de un bombillo frío de verano, de aquellos bombillos redonditos de verano. Bombillos ahorradores de un hospital de Chicago, Illinois.

¿Y el mensaje? ¿Y las formas? ¿Y el exabrupto? Emisión del mismo mensaje dos veces, dieciséis veces, obsesivamente. Un problema genital de malformación congénita, flores y bocas, música y mueca. ¿Resultado? Jamás el esperado. Lo bífido, lo bilingüe, lo bisexual, lo bisiesto, lo cubanoamericano, lo posible-imposible, lo insoportable-adorable, lo precioso-horroroso, lo voraz-insatisfecho, lo frívolo-trascendente, lo anecdótico-silábico, lo elegante-extravagante, lo maternal-repulsivo, lo dulce-cruel. ¿Y Henry Darger? Jamás el esperado.

porque la muerte
darling
es
como
estar
enamorados
caer
y
los caballos
nos corran
encima
morder el polvo
con la boca
embarradita
de sangre

Estrategia de balada con nota discordante y coturnos del exilio sobre escenario violento. Rosie Inguanzo da zancadas, brincos, metamorfosis, cabriolas, ataques, guiños. Baila y danza, que no es lo mismo, como una pinguda cuir en el centro de la nada. Hay tanto que ya no hay nada. Tanto inútil. Una pinguda francesa, como la hermana francesa. Torturadora. Rosie Inguanzo no tropieza. Los coturnos le son propios, los domina y pisotea. Hace talco hasta a las flores, con una dulzura mística. Las besa antes de comérselas y las expulsa en poemas. Hace talco hasta a mí misma. Saca a bailar a mujeres porque tiene un glande-sito. Porque gusta y porque puede. Que sí es lo mismo.

Cubierta de 'Baladas crueles', de Rosie Inguanzo, Ediciones Furtivas, 2023
Cubierta de ‘Baladas crueles’, de Rosie Inguanzo, Ediciones Furtivas, 2023

Las niñas desnudas, americanas, de Henry Darger, pueden ser las niñas huérfanas de la Operación Peter Pan, aquella del siglo XX en la isla leninista, comunista. El éxodo clandestino de más de catorce mil. Y cuando digo niña quiero decir púber, edad de oro, bebé. Animales (focas azules) niñas, cónyuges niñas, postales, fotografías, locura niña, castillo pink. Henry-Rosie endemoniada, la venganza del poema. El delirio teatral, diversionista, da paso a discursos breves que se entrelazan con largos. Rosie Inguanzo gesticula, se obsesiona. La obsesión a nivel moral. La obsesión a nivel sexual.

una vez
la vi
como por primera vez
la piel tersa
blanquísima
los bellos
rojizos
los pezones
rosados
abultados
el mazo de cabello
caoba
nunca más fue
así
de
hermosa

La protuberancia de las niñas Vivian de Darger, que cuando se levantaban las faldas enseñaban los meñiques, se parece a la protuberancia de los políticos, asonantes y vengativos poemas que Rosie Inguanzo intercala entre sus baladas, la de los lobos de una misma camada, la del asesino y la del epígrafe, para juguetear y jugar, que no es lo mismo. Estrofas rimadas irregulares, juguetonas y engoladas, pero también ríspidas, metidas entre col y col. Meteduras. La insistencia de la rima es para mí otra rareza, otro signo indiscutible de una escritura carnívora, digestiva.

Rosie Inguanzo muerde, come, traga, escupe, traga y digiere. Henry, Marguerite, Rodrigo, María, Tatiana, Jacques, Lola, Bella, Michael, Guillermo, Francisco, Ludwig, Peter, Anthony, Doménikos, Diego, José, Wifredo, Frédéric, Arturo, Ana, Carlos, Egon, Catherine, Juan Carlos, Thomas, Jorge Luis y Alicia. Todos en alguna medida rotos, bellos, agazapados, vencidos, moribundos y olvidados. Todos, en alguna medida, flores, en alguna medida comida. La gran pinguda cubana se los ha comido a todos. Su cuerpo crece con ellos, su estructura ósea y su sistema. Falta George, ese cobarde.

íbamos arregladas
de otra época
en guagua llena
a comer
canelones de
pollo
al Hotel Riviera

Leí Baladas crueles cuando era un manuscrito. Leí la niña monstruo, el niño diablo y la pareja modelo. La balada de la pareja, donde Rosie Inguanzo confiesa que ella quiere “nadar con su marido en la piscina de J y ahogarlo en la piscina”, me recuerda a Carson y me gusta demasiado. Si Rodrigo Paestra había llegado hasta aquí para asustarme, subyugarme y violentarme, lo menos que podía hacer era mirarlo a los ojos y abrirle la portañuela. La estrechez de mi cocina no daba para más. Cuando lo hice, encontré una flor abierta, plana, a punto de ser polinizada. Yo podía polinizarla, pero en vez de eso vomité.

Miami, 6 de noviembre de 2023
11:47

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LEGNA RODRÍGUEZ IGLESIAS
Legna Rodriguez Iglesias (Camagüey, 1984). Escribe la columna Irrelevante en la revista digital El Estornudo y la columna 53 Noviecitas en Hypermedia Magazine. Obtuvo el Premio Casa de Las Américas, teatro, 2016; el Premio Iberoamericano de Cuentos Julio Cortázar, 2011; y el Paz Prize for Poetry, otorgado por The national Poetry Series, 2016. Es autora de libros como: Qué te sucede belleza, cuento, Editorial Los Libros de La Mujer Rota, Chile, 2020; La mujer que compró el mundo, cuento, Editorial Los Libros de La Mujer Rota, 2017; Mi novia preferida fue un bulldog francés, narrativa hispana, Editorial Alfaguara, 2017; Si esto es una tragedia yo soy una bicicleta, teatro, Casa de Las Américas, 2016; Mayonesa bien brillante, novela, Hypermedia Ediciones, 2015; No sabe/no contesta, cuento, Ediciones La Palma, 2015; y Las analfabetas, novela, Bokeh Press, 2015. Sus libros han sido traducidos al inglés, al alemán, al italiano y al portugués. No se incluyen aquí sus libros de poesía.

3 comentarios

  1. mi Legna admirada, esto es por todo lo alto. tu pasión es la mía. altura de reseña, altura de revista Rialta. bailamos pegadas y yo te aprieto contra mi pecho. 🩶 a tus pies.

  2. Rosalinda querida: resena de altura o de locura? She outed you violentamente. Me he quedado
    turulata, petrificada, perpleja y muda. » Entre Rosie Inguanzo y yo esta su marido». Bueno, bueno esa es una de las tantas confesiones que solto la Legna. Cuando termine de leerla, senti
    que te habia ultrajado. Para ti, un abrazo.

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