Belkis Ayón, la princesa abakuá cubana que conquistó el amor o la muerte, y viajó toda la noche sobre una cabra, un chivo o un antílope, con los pies reposando en el pelaje de la bestia.
Este texto está inspirado en la exposición 'the stream bed', de José Manuel Mesías, que se puede ver actualmente en la galería Andrew Reed, de Nueva York.
Ante las fotografías de Zachary Balber, quiero poner en pausa cualquier intento de autoficción, mientras indago en la íntima extrañeza de una ciudad que se ha ido extendiendo ante mí.
La obra de Ernesto Briel, desarrollada entre los inicios de los setenta y 1992, constituye un capítulo bastante poco explorado dentro del arte cubano de la segunda mitad del siglo XX.
A sus casi ochenta años, Rafael Zarza ha consumado un estatus difícil de obtener en cualquier contexto artístico: su obra es solitaria y debido a ello prácticamente inclasificable.
Como pintor de nombre genérico, Pedro Álvarez se me antojaba un clon socialista; lo imagino todavía como lo vi la última vez en la galería Gary Nader.