La obra de Vivian Maier tiene necesariamente la calidad de una serie de ecos visuales que sirven al útil propósito de cuestionar las formas en que se establecen y definen la identidad y el estilo fotográfico.
‘Todas las vidas’ (consonni, 2024) de la cubana Tamara Díaz Bringas, reúne textos que indagan en los por qué, para qué, en la utilidad de estar siempre en contacto con los procedimientos.
En estos años en los que Ana Mendieta parece haberse puesto de moda, admito que me produce temor que termine por convertirse en una de las tantas figuras reducidas al marketing identitario.
Belkis Ayón, la princesa abakuá cubana que conquistó el amor o la muerte, y viajó toda la noche sobre una cabra, un chivo o un antílope, con los pies reposando en el pelaje de la bestia.
Este texto está inspirado en la exposición 'the stream bed', de José Manuel Mesías, que se puede ver actualmente en la galería Andrew Reed, de Nueva York.
Ante las fotografías de Zachary Balber, quiero poner en pausa cualquier intento de autoficción, mientras indago en la íntima extrañeza de una ciudad que se ha ido extendiendo ante mí.
La obra de Ernesto Briel, desarrollada entre los inicios de los setenta y 1992, constituye un capítulo bastante poco explorado dentro del arte cubano de la segunda mitad del siglo XX.
A sus casi ochenta años, Rafael Zarza ha consumado un estatus difícil de obtener en cualquier contexto artístico: su obra es solitaria y debido a ello prácticamente inclasificable.