Imre Kertész es por encima de todo un artista verbal de primer orden, un escritor tan lejos del sentimentalismo desenfrenado como de la ampulosa retórica.
De todas las enrevesadas y extrañas mitologías de las que Borges se ocupó, la así llamada religión gnóstica fue, acaso, su pasión más intensa y duradera.
Chris Offutt erige un mundo ficcional de absoluta coherencia, aunque en su caso se trate de una representación que sorprende por la extremada rareza de sus personajes.
'Vidas conjeturales', de la suiza Fleur Jaeggy, suprema obsesa de la forma en la literatura contemporánea, imagina las biografías de Thomas de Quincey, John Keats y Marcel Schwob.