A Ana de Armas le fue encomendada la ingrata tarea de encarnar a un ser miserable, y no es culpa suya que la rubia lacrimosa nos harte a la altura del segundo acto.
La revista digital ‘Desliz’ (La Habana, 2007-2010) fue un proyecto de la escritora Lizabel Mónica. Privilegió expresiones artísticas que potenciaban la intermedialidad.
En Puerto Rico, la condición de la lengua cotidiana, del sentido común y de la alharaca mediática son parte de una reacción generalizada y una negación del vacío.
¿Cómo definir Fluxus, este movimiento que terminó englobando a gente tan disímil y con un horizonte político cultural tan lejano como Roberto Jacoby y Yoko Ono?
El mexicano David Huerta estuvo escribiendo como un sobreviviente de aquel fin de la historia vaticinado por los teóricos de la posmodernidad que nunca ocurrió.
De todas las enrevesadas y extrañas mitologías de las que Borges se ocupó, la así llamada religión gnóstica fue, acaso, su pasión más intensa y duradera.
En los diarios de Ribeyro y en las memorias de García Vega tiene lugar ese desmoronamiento y hermosa paradoja estética: la apuesta por una escritura de riesgo.