Hdez-Güero crea un arte político, que se refiere a personalidades y sucesos que son deconstruidos y vueltos a armar para formar una realidad ficticia y posible.
Chris Offutt erige un mundo ficcional de absoluta coherencia, aunque en su caso se trate de una representación que sorprende por la extremada rareza de sus personajes.
El sitio que ocupa Julián Rodríguez es de una tremenda belleza, de una integridad desconcertante. No conozco a nadie que lo haya atravesado y no haya crecido.
Hay en esta novela tensión entre el estilo descocado y una agudeza de sentido. Los libros que son museos jamás osificados reviven el temperamento febril del teatro.