Sin conocerla, Louise Glück me acompañó hace seis años de cierta manera arisca, en forma de averno, pero un averno rosado de paz. ¿Puede existir algo así?
La muerte es una puta caliente, dice Parra, y esta vez fue el poeta Bruno Montané quien me escribió un breve mensaje, seco y aterrador, diciendo que Marcelo Maturana había muerto.
El éxtasis de la comunicación nos arrolla a todas y todos. Nos convierte a la mayoría en procesadores de palabras (e imágenes), clientes fieles de un monopolio o sujetos de una especie de totalitarismo.
No tengo dudas: soy yo ese vendedor. Y también es Antonia. Antonia y yo somos ese muñeco cojo y conformado a pedazos. Ahí vamos, en una trinidad nada santísima.
Los libros llaman locos. Es una frase de Alejandro, mi jefe, y es una verdad como un templo. Yo diría, además, que llaman a un tipo de loco muy particular.
Muchos personajes del escritor Jin Yong han pasado al imaginario popular, pero aun así la historia de Dongfang Bubai, el Oriente invencible, es singular.